Diciembre 94 Noviembre 94 Octubre 94 Septiembre 94 Agosto 94 Julio 94 Junio 94 Mayo 94 Abril 94 Marzo 94 Febrero 94 Enero 94

 

COMUNICADO DE PRENSA
DE LOS OBISPOS
CATÓLICOS DE CHIAPAS
Enero 1, 1994

 

Texto del comunicado conjunto elaborado por los obispos de las diócesis de San Cristóbal de las Casas, Samuel Ruiz García; de Tuxtla Gutiérrez, Felipe Aguirre Franco; y de Tapachula, Felipe Arizmendi Esquivel, el día primero de enero de 1994:

"El deseo de un feliz año nuevo se ensombrece este inicio del año para Chiapas y para el país, con los sucesos acontecidos en Chiapas y que los medios de comunicación han difundido ya a nivel nacional e inclusive internacional.

En efecto, nos percatamos en la madrugada de este día primero, en que se celebra (junto a la fiesta de María la Madre de Dios), la Jornada Mundial de la Paz, de que la presidencia municipal de la ciudad de San Cristóbal de las Casas fue tomada por el Ejército Zapatista de Liberación Nacional.

En comunicación telefónica lograda con algunas parroquias, supimos que actos similares se llevaron a efecto en Las Margaritas, Altamirano y, posteriormente, en Ocosingo.

Según lo que pudimos obtener como resultado de nuestras comunicaciones, existe un movimiento político-militar que hacía declaración de guerra al Ejército mexicano, lo cual hace pensar en un movimiento con repercusiones más amplias que las que los medios de comunicación mencionan.

Si en esta ciudad no ha habido hasta el momento enfrentamientos ni víctimas, lamentablemente se habla de algunos decesos en los otros municipios, cuyo monto y circunstancias no hemos podido precisar.

Participan en este movimiento campesinos e indígenas de Chiapas: hombres, mujeres y jóvenes. En un comunicado emitido solicitan el reconocimiento del estado de beligerancia y la aplicación de las Normas Internacionales para casos de guerra, invocando la protección para la población civil.

A ella agregan un pliego petitorio dirigido al pueblo de México, conteniendo demandas antiguas no totalmente satisfechas, en materia de salud, rezago agrario, imposición de autoridades, seguridad social, combate a la pobreza, educación, democracia, justicia.

Como cristianos, estamos invitados a construir el reino de Dios en la justicia y en la verdad. En efecto, el Papa Juan Pablo II en su reciente mensaje del 8 de diciembre (de 1993) con motivo de la Jornada Mundial de la Paz, nos recuerda: "... la pobreza, más aún la miseria --que es amenaza constante para la estabilidad social, el desarrollo de los pueblos y la paz-- afecta hoy a muchas familias, ... nadie puede sentirse tranquilo mientras el problema de la pobreza, ... no haya encontrado una solución adecuada".

Hay pues, situaciones muy serias, que están reclamando soluciones audaces que hagan valer las razones de la justicia. La doctrina social de la Iglesia ha sido constante en defender que los derechos de la creación han sido destinados por Dios para servicio y utilidad de todos sus hijos. De ahí que nadie debe apropiárselos o destruirlos irracionalmente olvidando las exigencias superiores del bien común.

La consecuencia de objetivos legítimos, requiere el empleo de medios también legítimos; nos exige buscar los caminos adecuados hasta agotar todas las posibilidades. Esto supone un espíritu de diálogo y el reconocimiento sincero de que la dilación en dar las soluciones que son urgentes, o el empleo indebido de la fuerza, genera frustraciones que pueden conducir a situaciones violentas.

Emitiendo en el caso concreto un juicio, nos parece que la angustia y el sufrimiento han llevado a los miembros de este movimiento a una apreciación subjetiva, de que no se tiene ya un camino pacífico viable por juzgar que los han agotado todos.

Nosotros, sin embargo, pensamos que, a pesar de la grave situación del momento, la mutua disposición al diálogo ofrece todavía caminos que eviten consecuencias más costosas, que las que se han sufrido hasta ahora.

No admitimos pues el levantamiento armado, ni el recurso de la violencia, pero debe servir como advertencia del peligro que significa el abandono de los grupos marginados.

Todos debemos estar dispuestos a poner todo nuestro empeño para no dejarnos llevar en estos momentos por la tentación de la desesperación y la venganza, sino ser capaces de encauzar nuestros comportamientos hacia el perdón y la reconciliación.

Los exhortamos, pues, a que en los lugares de conflicto se mantenga una tranquilidad cristiana y se respete, de una y otra parte, la seguridad de la población civil; que ubiquemos constructiva y evangélicamente nuestro aporte ante las necesidades coyunturales que se nos presenten. Que no sea la fuerza, sino la autenticidad de la verdad, la que nos guíe en los caminos de la construcción de la paz que en Belén fuera anunciada".

(Suscriben)
Felipe Arizmendi, Felipe Aguirre
y Samuel Ruiz.


Diciembre 94 Noviembre 94 Octubre 94 Septiembre 94 Agosto 94 Julio 94 Junio 94 Mayo 94 Abril 94 Marzo 94 Febrero 94 Enero 94