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COMUNICADO DE PRENSA
DE LA ONG
"ESPACIO PARA LA PAZ"
Febrero 15, 1994


ALGUNAS REFLEXIONES ACERCA DE
LA LABOR DE ESPAZ HOY

Las organizaciones ciudadanas agrupadas en ESPAZ compartimos hoy una tarea de enorme responsabilidad. La de contribuir con nuestra presencia y con nuestro esfuerzo al restablecimiento de la paz en particular. Debemos reorientar nuestra labor hacia el logro de una situación que no tiene precedentes en nuestro país, ni en nuestros países vecinos: la tarea --nada fácil-- consiste en crear un "Espacio de Paz", esto es, un lugar, una situación y un estado de ánimo en la propia área del conflicto bélico, dentro de nuestras fronteras y sin mediaciones externas, en las que las partes en conflicto tengan la posibilidad de escuchar y de ser escuchadas, para llegar a una solución no solo incruenta, sino satisfactoria para todos los mexicanos.

Declaramos que todos los mexicanos estamos involucrados, no sólo porque nuestras organizaciones tienen una tradición de trabajo en la mayor parte del país, sino porque el estado de Chiapas y su conflictiva, únicamente se puede entender con la frase --publicitaria pero cierta-- acuñada por el gobierno de hace algunas administraciones: Todo en Chiapas es México.

Veamos esta afirmación a través de tres elementos fundamentales, que son los que nos unen hoy día: neutralidad, paz y diálogo.

1.- NEUTRALIDAD.

Habremos de considerar dos asuntos un tanto diferentes: la neutralidad de nuestra Comisión y la neutralidad del terreno donde debe darse el diálogo.

Nuestras distintas organizaciones están formadas por ciudadanos mexicanos sensibles a los acontecimientos que marcan el camino de nuestra nación. Las metas que nos hemos impuesto apuntan todas al logro de la elevación de la calidad de vida y del desarrollo de nuestros compatriotas más débiles.

Vale decir que vivimos en una sociedad desigual, muy desigual, en la que nosotros hemos hecho la opción y nos esforzamos cotidianamente, las más de las veces de manera voluntaria, por reducir esa desigualdad.

Tal esfuerzo cotidiano nos ha enseñado que es posible avanzar en paz, pero también que ese camino en ocasiones es muy largo y que hay sectores de la población, de nuestras hermanas y hermanos, que ya no están dispuestos a esperar, porque la sociedad entera --todos nosotros-- les ha impuesto una carga demasiado pesada.

Así, nuestra neutralidad no es imparcial porque estamos a favor de una parte de la población, pero también --y esto es muy importante-- porque estamos contra la guerra.

En cuanto a la neutralidad del terreno nos hemos encontrado con algunas situaciones adversas y con otras favorables a la realización del diálogo.

Las adversas primero: a veces no se habla con verdad, lo que lastima las posibilidades del diálogo para la paz. Nosotros sabemos que está limitado el libre tránsito; sabemos que pasan aviones militares por encima de nuestras cabezas; sabemos que se está despoblando artificialmente --mediante la desinformación-- la zona rural en conflicto; sabemos que la población es forzada a emitir opiniones que no le son propias; sabemos, en fin, que existen no dos, sino tres fuerzas armadas: dos que se van a sentar a dialogar y una tercera, que es la de las llamadas guardias blancas, formadas en los rincones donde no alumbra el civismo, y que representan quizá la peor amenaza contra la neutralidad del terreno de diálogo.

En contraste con este panorama está la voluntad pacificadora de la mayor parte de la población; se han manifestado prácticamente todos los sectores sociales a favor de la paz, aunque con argumentos diferentes y a veces encontrados.

Un hecho admirable, histórico porque se aduce que en Chiapas los conflictos son de índole religiosa, fue la celebración de una ceremonia religiosa ecuménica. Esto es, que varias confesiones religiosas se pusieran de acuerdo no sólo en su prédica, sino en que la esencia del ser humano debe ser el amor.

2.- LA PAZ

Nosotros estamos por la paz. Ya lo dijimos. También hemos implicado que no cualquier paz, sino de una paz que impida la creación de condiciones de guerra. Así, la paz debe ser expresión de justicia, de igualdad y democracia.

La justicia no es simplemente el respeto de la ley, sino que exista una ley justa para todos. Más que eso, que sea una ley que se haga respetar por todos, que no sea letra muerta.

La dignidad la entendemos como la virtud social de que todos vivamos derechos, sin tener que agacharnos ante nada ni nadie, que podamos manifestar abiertamente el orgullo de ser quienes somos, de tener el derecho a ser distintos sin ser despreciados.

Pero también la entendemos como la virtud de los poderosos cuando aceptan abiertamente que a veces se equivocan; como la generosidad de los que tienen más, no de compartir lo de ellos, sino de facilitar que los otros puedan crear su propia riqueza.

Y no en último término, la dignidad consiste en guardar las espadas con elegancia, aceptando que es mejor vivir por una idea que matar y morir por ella, sobre todo cuando están de por medio millones de vidas inocentes.

En cuanto al tercer elemento de la paz, que es la democracia, entendemos que significa que todos los ciudadanos seamos capaces de participar directamente en las decisiones que más nos afectan.

Así, no se trata solamente de poder escoger entre uno u otro partido, sino de que también los más débiles puedan definir los programas de esos partidos y las formas de gobierno.

3.- EL DIALOGO

Primero y para mayor claridad, lo que no es. No es diálogo que solo uno hable, pero tampoco que todos hablen y nadie escuche. Escuchar no es percibir sonidos, sino entender las razones del otro. A eso exhortamos a los que van a dialogar.

Pero cuando hay un conflicto, y ese conflicto haya de resolverse con el diálogo, entonces deben entenderse todas las partes que tengan intereses que defender en el conflicto.

En Chiapas el conflicto no es sólo entre quienes tienen la obligación de realizar programas educativos, de salud y bienestar o de desarrollo, y los beneficiarios de tales programas.

En Chiapas deben participar también quienes se benefician de sus recursos humanos y naturales, y quienes no lo hacen.

Esto último significa que si casi la mitad de los mexicanos, entre ellos principalmente la industria, nos beneficiamos con el trabajo de los chiapanecos, con la energía eléctrica, el gas, el petróleo, la carne y con la exportación de café, miel y cacao, beneficios todos que no llegan a los habitantes de los municipios de Las Margaritas, Altamirano, Ocosingo o Chanal, entonces todos juntos, beneficiados y no beneficiados debemos buscar las soluciones.

Por lo pronto, entendemos, junto con los protagonistas --que ya así lo han manifestado-- que el diálogo no se resuelve en una sentada, que es un proceso largo, que tiene etapas y diferentes interlocutores.

Aún más, entendemos que ésta, la de hoy en Chiapas, es una oportunidad histórica de diálogo para todas las mexicanas y para todos los mexicanos.

Por eso estamos aquí.

Pero para crear un espacio de paz, nosotros y los que trabajan codo con codo con nosotros, por muchos que pudiéramos ser, no tenemos el tamaño de la tarea.

Se necesitan muchas más mexicanas y muchos más mexicanos, ciudadanos de verdad, que aíslen y neutralicen a los intransigentes, que no permitan las mentiras, que se obliguen y obliguen a los demás a cumplir con sus compromisos, que sepan dar y recibir, que no se agachen ni permitan que otros lo hagan, que no compitan hundiendo a los débiles, que hagan un examen de conciencia para ver si necesitan en verdad todas las comunidades que poseen.

Porque con esas mexicanas y con esos mexicanos es que se construye, desde ya, ese espacio de paz que todos necesitamos.

 

 

ESPAZ
Espacio para la Paz
Comunicado de Prensa No. 2
San Cristóbal de las Casas, Chiapas
A 15 de febrero de 1994. 


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