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MENSAJES DE
MANUEL CAMACHO SOLÍS
Y SAMUEL RUIZ
Febrero 17, 1994


LIC. MANUEL CAMACHO SOLÍS:

Buenos días a todos. En primer lugar quería --seguramente Don Samuel tendrá que hacer un comentario también-- a nombre propio dar las gracias a la prensa por el comportamiento que hubo ayer, que permitió que ustedes realizaran su trabajo y que al mismo tiempo se desarrollara con seguridad el evento al que asistieron.

Hubo algunas cosas que no salieron todo lo perfectas que hubiéramos querido en alguna parte, pero en los próximos días, a través de don Samuel, podremos cada uno aportarle lo que consideremos conveniente para precisamente las Jornadas por la Paz y la Reconciliación resulten como todos esperamos.

Ayer se me hizo una pregunta, al salir de Guadalupe Tepeyac, y ofrecí contestarla el día de hoy, y la pregunta era ¿cómo se siente usted? ¿Cuáles fueron sus impresiones personales de lo que ha vivido?

Para nosotros, todos los que estuvimos allá, seguramente fue una experiencia que vamos a recordar por mucho tiempo y quizá todos lo sentimos o quizá una buena parte de los que estábamos ahí.

Lo que sentí en particular fue el hecho de que pudiéramos escuchar ¡Vivas! a México y el hecho de que el comisionado al terminar sus palabras desde Guadalupe Tepeyac pudiera decir ¡Viva México!, es para mí el significado más profundo de lo que ocurrió el día de ayer.

¿Por qué? Porque finalmente ahí está el puente para la negociación, para el diálogo, porque finalmente todos los que estábamos ahí somos mexicanos y nos sentimos orgullosos de ser mexicanos y queremos que nuestro país sea mejor y porque estábamos en territorio mexicano resolviendo el mayor conflicto de las últimas décadas en nuestro país.

Lo que no se ha podido hacer en otras experiencias internacionales, en México, gracias a lo que todo el mundo ha puesto, incluyendo desde luego a los medios y desde luego la sociedad civil, ha sido posible que estemos avanzando en el diálogo y en la negociación en territorio mexicano y a través de todas las instancias mexicanas.

También agradezco al médico de la Cruz Roja Internacional que revisó al General (Absalón Castellanos Domínguez), su papel que fue muy eficaz y muy humanitario.

Y finalmente me permito informarles que la fecha para las Jornadas está ya convenida: el próximo domingo empieza el movimiento de los delegados.

El señor Obispo, don Samuel Ruiz, y su servidor, estaremos viajando desde el domingo en la mañana a las distintas zonas donde tiene presencia el EZLN y estaremos participando en la recolección de los delegados para llevarlos a la ciudad, en el estado de Chiapas, donde se iniciarán al día siguiente, a las 11 de la mañana, las Jornadas por la Paz y la Reconciliación.

Ya está todo convenido, está todo aceptado y el nombre de la ciudad ya sabemos cuál es, pero lo mantendremos en reserva hasta el sábado, por razones de seguridad.

Lo importante es que ustedes saben que ya está este asunto caminando y cada uno sabe cuál es su significado.

OBISPO SAMUEL RUIZ:

Voy a decir también mi palabra y enseguida, pues si hay preguntas para ambos, las diremos, porque a lo mejor son las mismas para uno y para otro. Entonces, nos las ahorramos. También me hicieron a mí la misma pregunta ayer y dije: 'Mañana a las 11:00 responderemos'.

Quiero decir también mi impresión. Mi impresión fue de respiro cuando vi el comportamiento de la prensa. Realmente que fue muy satisfactorio. Les quiero decir que ya nos dieron ustedes la pista, cuando se puso una cuerda, algunos se pasaron adelante de ella. Cuando se puso una raya con cal, nadie se pasó un milímetro y, muy bueno, tenemos ya la pista.

Realmente que sí estuvimos muy satisfechos, porque yo tenía una grande pena de tener que decidir, según el comportamiento de algunos: 'tú no entras al diálogo', por agresión o lo que fuera.

Realmente que mis respetos aquí a todos ustedes y así pienso que será el comportamiento, no tanto físico, en el momento del desarrollo de los acontecimientos, sino el... en cuanto al comportamiento responsable del manejo de la noticia.

Yo creo que a ustedes les consta, sobre todo lo fundamental. Ya sabemos cómo hay también un mundo interno en los medios de comunicación, donde no todo es unitario. Hay tendencias diferentes, pero yo creo que tiene que prevalecer en este instante la responsabilidad histórica.

El hacer cavilaciones de ciencia-ficción es interesante, en un momento dado. Pero, el relatar los acontecimientos en un sentido responsable de cómo se están configurando para la constitución de un país nuevo, creo que esto es lo más importante y allí quedarán en la historia para juzgar, entre medios y medios, quiénes supieron cumplir con su tarea o no.

Pienso yo que nadie podrá estar en excepción. Pienso yo que todos estarán allá adelante, pero tenemos un juez, que es la historia, y en este momento, no sólo es la historia, sino todos los países del mundo que han sido informados, siguen el movimiento y están totalmente interesados, porque esto afecta a la comunidad internacional en una forma positiva.

Por otro lado, yo tuve impresiones un poco diferentes --claro, somos personas distintas, porque cada una tiene una diferencia en la apreciación-- y a mí me impactó una cosa muy fuertemente y es, por un lado, el que niños pequeños, casi recién nacidos, estaban a cargo de un operativo de cierta vigilancia previa.

Y también vimos a los EZ que ninguno tenía muestras de estar en la ancianidad, sino que, es una generación nueva la que llegó a esta opción dolorosa, pero que en este instante, sentimos los saludos de la conversación con ellos y veíamos claramente sus deseos de que terminara esto, porque no desean la guerra, sino desean verdaderamente la paz.

Lástima que para restablecer la paz se haya recurrido a la guerra. Pero una guerra que terminó en su fase de agresividad, para ir desapareciendo gradualmente la hostilidad y con este signo, que vimos ayer, enfilarse con un cierto relajamiento interno de todos, para decir, vamos bien.

La impresión de nuestro entorno, en el retén, fue muy diferente de cuando pasamos en la mañana. Todos estaban con una sonrisa de oreja a oreja, como decimos.

Todos estábamos satisfechos y no precisamente porque fuera unánime la manera de pensar en torno a la manera de ser y de vivir del General, sino porque ése era un signo.

Cualquiera que hubiera sido la persona en cuestión, el hecho de que era uno de los últimos obstáculos sensiblemente aparentes, para que se iniciara un diálogo franco, tranquilo y sincero, desapareció.

Estamos ahora enfilados de alguna forma.

Pero les decía yo que la impresión más fuerte de ver a esos chamaquitos ahí, esos niños pequeños, responsables de la historia, fue otro caso, que representó...

¡Viva el Ejército Zapatista!

Y toda la comunidad se manifestó.

¡Mueran los explotadores!

¡Vivan!, esa fue la respuesta.

Entonces, ¿qué quiere decir?, que ni siquiera el ¡Muera! significa ¡Muera!, no es una muerte física, es la muerte de todos nosotros en una transformación hacia una nueva sociedad.

¡Mueran los explotadores! No, ¡Vivan!, porque van a vivir, no siendo explotadores ya, en una nueva sociedad. Por eso, no es que ¡Mueran!, ¡Vivan!, pero vivan en una nueva forma, una forma nueva.

Y no fue que se hayan equivocado. Ustedes vieron que no menos de cinco veces se gritó ¡Muera!, y las cinco veces la comunidad dijo ¡Viva!.

Esa fue una impresión fuerte.

La otra fue la impresión de una conversación más o menos amplia que tuvimos con el General.

El me dijo:

-- 'Le doy gracias a Dios de haber tenido esta experiencia. Jamás hubiera tenido yo la oportunidad de encontrarme yo mismo, frente a mí mismo, en mi conciencia, y yo mismo frente a Dios. Es una experiencia que yo no cambio por nada'.

-- 'General, cálmese, no diga mucho eso, porque todos nos vamos a venir por acá'.

El realmente apreció mucho esta circunstancia de haber estado varias horas solo, bien tratado, caminando siete u ocho veces en lugares que no pudo identificar y no se puede quejar de un trato indigno.

Más aún, dijo que se había sentido como si hubiera (sido) un general activo.

Dice:

-- 'Me sentí como en mi cuartel', porque oía las cosas, las decisiones, los pasos de la gente y como que revivió una vida activa de lo que tenía que haber sido o lo que tiene que hacer un Ejército que busca la vida de la comunidad y no la muerte de la comunidad.

Es una experiencia para él, también bastante fuerte. Eso me impactó a mí mucho.

Por eso quise poner un gesto, donde apareciera mi aprecio a la del General, a la persona no humillada, no maltratada y en pie, a pesar del sufrimiento y a pesar de las acusaciones un poco, digamos, estructurales que de él se hicieron.

No se le enjuició en ningún momento como militar, sino como un hombre de Estado, que pudo tener sus fallas estructurales, conforme al sistema, porque el sistema está así y nos obliga a obrar muy a nuestro pesar, algunas veces en un sentido determinado.

Eso para mí también fue algo muy significativo y creo que lo comentamos también con el licenciado.

Quizá le quité la palabra, porque eso lo iba a decir dentro de un momento, pero lo va a reafirmar él.

La impresión, por tanto, de que están dados todos los elementos, en este momento, para que todos, es decir, los que estamos en juego en el país: movimientos políticos, organismos oficiales, medios de comunicación, empresarios, ganaderos, terratenientes, campesinos y todas las fuerzas sociales, estamos rebasadas con esta interpelación.

La Iglesia misma queda rebasada en cuando a su posición histórica y tiene que repensarse su manera de vivir cercana a la gente para evitar, lo más posible, el ser intérprete del sufrimiento, hasta que tiene que dar remedios adecuados para que no se repitan historias de esta naturaleza y de qué manera tenemos que tener, las Iglesias, una presencia nueva, en medio de las comunidades.

Todo esto está cuestionado y nos están interpelando para avanzar a la constitución de un México nuevo.

Hace poco vino --precisamente poquito antes de que llegara el licenciado, para venirnos para acá--, estuve hablando con Marita, una diputada alemana, del Partido Social-Demócrata de Alemania, muy interesada en las cosas de México y traía como 20 preguntas, y como yo tenía poco tiempo, respondí dos, pero encuadrando, de tal manera que ya no tuvieran lugar las otras, que ya estuvieran respondidas o que ella se las pudiera responder.

Pero siempre, en esas comunicaciones, yo insisto en la dimensión no chiapaneca del problema, sino nacional e internacional. Le indicaba cómo tenemos una corresponsabilidad, sin que quisiera ser agresivo, le indicaba cómo el café tiene mucha relación con Alemania.

La Costa estuvo ocupada y sigue también ocupada por cafetaleros alemanes y la parte alta de Chiapas, también. El precio del café en el mercado no se fija en Chiapas, sino que está fijado por leyes del mercado internacional.

A la pregunta --por tanto--, que me hacía de que cuánto tiempo piensa usted que pueda durar esto, para que se llegue a una verdadera paz.

Cuánto tiempo corresponderemos nosotros a nuestra tarea y cuánto tiempo los extranjeros facilitarán el camino para el establecimiento de la paz, modificando sus posiciones en relaciones de mercado, que no sean de ganancia, sino de compartir bienes.

Se requiere hacer una modificación al sistema interpelado internacionalmente, desde un rincón de nuestro país.

Pues esas son mis impresiones.

Gracias.

LIC. MANUEL CAMACHO SOLÍS:

Voy a contestar la pregunta que se hacía respecto a los partidos políticos. Me parece que tenemos que ver esto con mucha claridad.

Don Samuel nos hacía una reflexión de cómo están relacionados estos asuntos con la situación nacional y con la situación internacional, y el ejemplo del café, magnífico porque expresa muchos dolores de la gente de Chiapas y también muchas realidades de la economía en su conjunto.

¿Cómo resolver el problema del café? Es algo realmente muy difícil, porque no sólo afecta a México, sino afecta a todos los productores de café.

Lo que nosotros queremos hacer es llegar a estas Jornadas con la agenda que fue convenida con el EZLN. Pero también con una mente abierta a poder establecer las relaciones de los problemas que aquí se van a tratar con situaciones más amplias.

No queremos someter el conjunto de soluciones ya no sólo digamos internacionales y ni siquiera nacionales a una mesa de negociaciones de estas características, porque esto haría imposible la negociación y sólo alentaría el conflicto.

Pero tampoco podemos cerrarnos a tener nuestras mentes claras y abiertas para escuchar --que con eso se avanza mucho-- y también para poder dar opiniones que contribuyan a crear un mejor entorno para la solución del conflicto de Chiapas.

¿Quiénes van a estar presentes? Van a estar presentes ustedes y a través de ustedes, estará presente la nación. Ustedes han desempeñado un papel importantísimo en el apoyo a la paz en Chiapas y en el país.

Y estoy seguro que lo van a seguir desempeñando, de tal forma que cualquier otra participación que pudiera darse como resultado de la negociación en el último momento entre el EZ, el mediador y su servidor, vendrá, en todo caso, a enriquecer el diálogo, pero el diálogo fundamental está pactado, en agenda, en participantes, en procedimientos.

Lo que queremos todos es llegar a una negociación real. Las Jornadas podrían ser dos cosas: una, simplemente una oportunidad de denunciar problemas o de presentar programas políticos; la otra, una oportunidad de decir lo que se piensa sobre la situación de Chiapas y del país, pero también de avanzar en una negociación que pudiera eventualmente llevar al cese de hostilidades y con ello a la paz y a la reconciliación.

Aquí, todos tenemos que escoger cuál de las dos queremos. O queremos que esto sea simplemente un foro de denuncia o queremos convertirlo en una oportunidad para construir la paz y la reconciliación en Chiapas y en el país.

Yo estoy totalmente comprometido con la segunda opción. Yo vengo aquí, iré a este foro a escuchar, a aprender; ustedes y nosotros, y su servidor, hemos aprendido mucho, pero también iremos con el propósito claro de facilitar que lleguemos a un cese de hostilidades. Me parece que este es el asunto fundamental.

Ahora, para llegar a ese punto me parece también --y lo tengo muy claro-- que no lo podemos hacer sin la construcción de una paz digna. Es decir, aquí la decisión es que no podríamos lograr la paz si alguien pretendiera someter al EZLN a una salida indigna; eso no construirá la paz.

La única posibilidad estará en respetar lo que se propone, escucharlo, discutirlo, proponer otras cosas y la posición que yo vendré a presentar, será la que yo percibo, es la posición de los intereses del Estado Mexicano, no de una área de la administración.

El conjunto de consensos políticos que yo he percibido que existen en fuerzas políticas, en poderes en el Congreso de la Unión, intereses de otros sectores de la sociedad, y vamos a tratar de llegar del reconocimiento del conjunto de intereses y del conjunto de opiniones, y del reconocimiento de las preocupaciones, las denuncias y las propuestas que hará el EZLN, a idealmente un acuerdo político que se vaya construyendo conforme los tiempos los permitan.

Es decir, hay dos opciones: o nos reunimos simplemente para denunciar los problemas o nos reunimos para pactar la paz. Yo he percibido que el EZLN, que en un principio probablemente no estaba preparado para el cambio en las condiciones políticas que ocurrió a partir del día 10 de enero, hoy con decisiones como las de ayer, nos está demostrando que tiene interés en venir a la mesa no sólo a presentar sus posiciones políticas, sino también a abrir la posibilidad de un diálogo real que lleve a una paz digna.

¿Quiénes estaremos? Estará la nación, a través de ustedes. ¿Con qué procedimientos? Con los procedimientos que buscan lograr las dos cosas: primero, una comunicación discreta que permita llegar a una negociación real y luego decirle a la nación todo lo que se dijo en privado para que quede claro qué es lo que cada uno piensa y cuál puede ser la solución.

Muchas gracias.

 

 

Versión estenográfica de la declaración conjunta del licenciado Manuel Camacho Solís, comisionado para la Paz y la Reconciliación en Chiapas, y del obispo Samuel Ruiz García, mediador para la Paz y la Reconciliación de Chiapas.
San Cristóbal de las Casas, Chiapas.
A 17 de febrero de 1994. 


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