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ENTREVISTA AL
SUBCOMANDANTE MARCOS
POR MARTA DURÁN
Junio 17, 1994


Sólo esperábamos no sé qué papel de la Cruz Roja Internacional para regresar al autobús que había quedado como a medio kilómetro del lugar donde descargamos 30 toneladas de comida, medicinas y ropa para las poblaciones afectadas por el conflicto armado, acá en Chiapas, y además quedaron de este lado del cerco militar (y ganadero). A ellos casi no les llega nada, sobre todo por estar en una zona controlada por el EZLN.

Cuando estábamos por subir al camión, de pronto apareció el subcomandante Marcos. Con su caminar de fantasma nadie lo notó hasta que nos saludó. Llegó solo. Esa sí que fue la sorpresa del siglo, únicamente los miembros de la Caravana Ricardo Pozas y otros cuantos compañeros que solidariamente nos habían acompañado supieron que Marcos llegaba. Todo fue una casualidad.

Nosotros vinimos a Chiapas con la Caravana de Caravanas para traer 200 toneladas de ayuda humanitaria, pero al tráiler se le poncharon tres llantas, una tras otra, así que tuvimos que regresar al día siguiente con el resto de nuestras donaciones.

Teníamos el temor de que los ganaderos nos atacaran, nos secuestraran y nos quitaran las donaciones como lo hicieron el 19 de febrero pasado en Altamirano, así que un puñado de compañeros de otras Caravanas nos acompañaron para hacer bola.

Los demás nos hicieron burla tachándonos de cobardes; pero como castigo del destino, se perdieron de una noche con Marcos. A las diez de la noche empezó una plática que duró hasta las seis de la mañana. A continuación, algunos de los puntos importantes que se tocaron.

PREGUNTA.- Oiga mi sub, ¿por qué no recibieron los zapatistas a (Robert) Torricelli?

SUBCOMANDANTE MARCOS.- ¿Por qué sí?

PREGUNTA.- ¿Para hacer enojar al Presidente (Carlos) Salinas?

SUBCOMANDANTE MARCOS.- Y de paso a Cuba. No, de ninguna manera.

PREGUNTA.- Hay quien opina de que fue un error de estrategia.

SUBCOMANDANTE MARCOS.- ¿Por qué?

PREGUNTA.- Porque el gobierno norteamericano está buscando nuevos interlocutores en México, y el que haya pensado en los zapatistas significa que los consideran una fuerza muy importante, ¿no?.

PREGUNTA.- A mí lo que me da lástima es que no haya venido Blanca Jagger (la ex esposa de Mick Jagger, vocalista de los Rolling Stones).

SUBCOMANDANTE MARCOS.- No te hagas ilusiones, es novia de Torricelli. Falta que se tope conmigo.

PREGUNTA.- ¿Nos podrías platicar un poco sobre la democracia en el interior de las comunidades y del EZLN?

SUBCOMANDANTE MARCOS.- Mira, lo que se practicó es el acuerdo de comunidad. Se reúne la asamblea del ejido, de la ranchería y plantea hacer un equis trabajo. Primero elaboran el programa y pasan mucho tiempo discutiendo sobre el qué y el cómo se va (a) hacer.

El quién lo va a realizar no importa, pues todos saben que si alguien no cumple con su deber, lo tumban. Los protagonismos se diluyen porque la comunidad te "cincha" (sic) si no respondes.

Un ejemplo de toma de decisión comunitaria fue la votación para ir o no a la guerra. Las comunidades hicieron asamblea y se asentaron en actas los votos a favor y en contra.

Los que votaron a favor argumentaron de maneras muy variadas. Unos pensaban que con el TLC se estaba vendiendo al país, otros hablaban de la tierra, de las promesas no cumplidas... pero todos los argumentos llevaron a la misma conclusión.

El rechazo a la posición del gobierno se votó de la misma manera, por asamblea y actas. Estudiaron el documento de (Manuel) Camacho, que era una chacota completa y la gente se reía a carcajadas.

Cuando los viejos hablaban decían: "Eso ya lo oí con Patrocinio González Garrido, con Juan Sabines, Velasco Suárez... lo mismo". Además había plazos para ir cumpliendo las promesas.

El más largo era de 90 días. Se venció el plazo y no cumplieron con nada. Era una mala broma del gobierno. El NO fue unánime y apabullante.

El problema fue decidir qué hacer después de decir no a las propuestas oficiales. Ahí sí se armó una broncota. En las discusiones, un buen número exigía tomar nuevamente las armas y lanzarse a la ofensiva: "Sólo así entiende el gobierno y hay que tumbarlos a tiros".

Otros no estaban de acuerdo y analizaban otras opciones, pero aún así en todos los poblados se acordó no firmar el acuerdo de paz.

"Ya no hables con el gobierno" --me decían, mejor decidimos consultar con ustedes, la sociedad civil. De hecho, de ustedes es el mérito de haber exigido el cese al fuego.

Nuestras decisiones se toman a través de acuerdos de puntos comunes que vienen desde abajo. Lo difícil son las cuestiones étnicas.

Hay un Comité de tzeltales, uno de tzotziles, uno de choles y otro de tojolabales. En el Comité de mero arriba tienen mucho cuidado con lo que hacen porque tienen que ponerse de acuerdo entre etnias. Son bien chingones.

Cuando una decisión llega arriba es porque ya estuvo trabajada, discutida y consensada por las bases. Hasta los niños de doce años pueden participar y votar. Los líderes tienen una autoridad moral incuestionable.

Su pueblo les tiene tanta confianza y respeto que si ellos ordenaran arrojarse al barranco, la gente lo haría. Su problema es que le sacan a hablar en la castilla, es decir en español, por temor a equivocarse. Yo tengo miedo de hablar en dialecto ante ellos.

El Comité Clandestino es el portavoz de la voluntad de sus pueblos. Otro ejemplo. El diálogo de San Cristóbal. No podíamos decidir firmar la paz sólo nosotros. Tuvimos que regresar a las comunidades para hacer la consulta.

De hecho fuimos a San Cristóbal para hablar con la sociedad civil y los medios más que con el gobierno. Con (Manuel) Camacho Solís dejamos de hablar al segundo día. Los compañeros del Comité no le entendían nada.

Finalmente, nosotros nos quedamos en una habitación donde discutíamos, después le decíamos a Samuel Ruiz lo que pensábamos y él iba al otro cuarto a transmitírselo a Camacho Solís. Luego Camacho contestaba y don Samuel venía a decirnos lo ocurrido... y así.

Camacho se dirigía sólo a mí, a Marcos o los que pensaban que estaban detrás de Marcos y eso era una falta de respeto a los demás compañeros.

Además nadie entendía su lenguaje de político. El Comité Clandestino decía: "Hay que tumbar al gobierno. No hay quién chingaos les entienda".

Intuíamos que las comunidades iban a decir que no a la propuesta gubernamental, pero de todas formas había que consultarles, aunque teníamos la seguridad de que era un engaño.

Imagínate, nos propusieron que nos quedáramos con las armas y con la zona controlada pero que firmáramos la paz diciendo que habíamos entregado las armas. Era un truco publicitario, pero ¿para quién?

PREGUNTA.- ¿Qué opinas sobre las broncas del PRD? ¿Sobre Cuba?

SUBCOMANDANTE MARCOS.- Mi religión me prohibe responder.

PREGUNTA.- ¿Cómo es el trato a las mujeres en el EZLN? ¿También se castigan, como en las comunidades, los "delitos maritales"?

SUBCOMANDANTE MARCOS.- Si aquí una mujer se va con un hombre a hacer lo que debe hacer cualquier pareja que se quiere, es decir, acostarse, y no están casados, entonces los llevan a la cancha de basquet y los amarran en los postes, separados.

Se les impone una multa y si hay cárcel, ahí los meten. La multa es trabajo y la comunidad decide cuál debe ser. Luego el novio debe pagar multa al papá de la muchacha.

Pero mucho de esto está cambiando por la ley de mujeres del EZLN (la reglamentación del Ejército Zapatista respecto de las mujeres).

Aquí una muchacha casadera está entre los 13 y los 16 años. A los veinte "ya se quedó". Los hombres se casan entre los 16 y 17 años y a los 25 ya tienen 4 o 5 hijos.

A una compañera la sorprendieron 'in fraganti' con su novio y cuando le quisieron enjuiciar dijo: '¡Momento! La ley de mujeres me protege pues dicta que tengo derecho a escoger con quién me quiero acostar'.

A pesar de que la comunidad mantiene sus tradiciones milenarias, aprobó la ley de mujeres de los zapatistas; entonces no pudieron hacerle nada a la compañera.

Por esta ley, muchas jóvenes se unen al EZLN, así se salvan de que las casen con quien no quieren. En realidad, la muchacha es vendida por su padre.

PREGUNTA.- ¿Se pueden embarazar las zapatistas?

SUBCOMANDANTE MARCOS.- No, por razones obvias. Tienen su pareja y una vida sexual normal, pero se cuidan. Usan pastillas anticonceptivas, que desafortunadamente es un método muy dañino para ellas, sobre todo porque son muy chavitas.

PREGUNTA.- ¿No usan condón?

SUBCOMANDANTE MARCOS.- ¿Sabes para qué usan el condón los guerrilleros?

PREGUNTA.- No.

SUBCOMANDANTE MARCOS.- Para proteger la boca del rifle cuando llueve. Probaron el dispositivo intrauterino y fue peor que las pastillas.

PREGUNTA.- ¿No han pensado las muchachas hacer una campaña para que sus compañeros usen condón?

SUBCOMANDANTE MARCOS.- Todavía no y ese va a ser un trabajo de ellas, como el poner en práctica la ley de mujeres. Por lo general, las mujeres son las más radicales, las más bravas, aquéllas que vieron la otra noche en la fiesta, todavía traen esquirlas por todo el cuerpo, pedazos de metralla, balas...

PREGUNTA.- En estas comunidades tan tradicionales, ¿no hubo oposición por parte de los miembros del EZLN a recibir órdenes de una mujer?

SUBCOMANDANTE MARCOS.- Claro que sí, pero ellas demostraron ser las mejores en batalla, fueron las que sacaron a los civiles y a los heridos de Ocosingo, son las más valientes, las más inteligentes y las más trabajadoras, así que por reconocimiento al mérito, todos a su mando las obedecen.

PREGUNTA.- ¿Se maltrata a los niños para corregirlos?

SUBCOMANDANTE MARCOS.- Sí, se los suenan, pero no los machetean si esa es tu pregunta. Por lo regular no son los padres quienes les pegan.

Mira, pasa algo muy cabrón: las niñas de seis o siete años son cuidadas por mamás de los recién nacidos, son quienes los cargan, alimentan, educan.

Tal vez habrás notado que algunas chiquillas están medio jorobadas: es por tanto cargar. La niñez aquí en la selva es un periodo muy fugaz que más vale olvidar.

El promedio de vida es de cuarenta años para las mujeres. Una familia puede tener 14 hijos y perder siete. Por la desnutrición cualquier infección los consume en horas.

PREGUNTA.- Si se sorprende a una pareja en adulterio, ¿qué pasa?

SUBCOMANDANTE MARCOS.- Tienen que pagar una multa al marido.

PREGUNTA.- Marcos, ¿qué opinas de la campaña que trata de promoverte como candidato presidencial para agosto?

SUBCOMANDANTE MARCOS.- ¿Quién? ¿Yo? ¡Compatriotas! (Carcajadas generales) Eso está muy mal. Es como anular la boleta. Yo entiendo el escepticismo, pero mejor probemos en la Convención hacer algo, juntos, el EZLN y la sociedad civil.

Nosotros no queremos el poder, sino que la sociedad se organice y se gobierne como mejor le parezca. Nuestro ejército está condenado a morir.

No queremos suicidarnos, sino que somos soldados para que no sean necesarios los soldados. Lo más absurdo que puede haber en el mundo es un militar, incluyéndonos a nosotros (EZLN).

No puede ser que un militar tenga el mando de algo, mucho menos de una sociedad. El militar basa su poder en su cargo. Capitanes, generales, mayores, etcétera, no son elegidos sino impuestos.

Imagínate qué aberración el que alguien pueda decidir sobre la vida o muerte de otros y un combate es eso: vida o muerte. Si hay con quien no se puede hablar y razonar es con un militar o un ganadero de Altamirano.

PREGUNTA.- ¿Cómo está el apoyo de los demás pueblos indios?

SUBCOMANDANTE MARCOS.- Muy firme. Los indios del norte, del sur, del golfo nos dijeron: "Si te hacen algo, yo me alzo acá". "Si me pides haga algo, lo haré".

El ofrecimiento no es sólo de los indios de México; por eso nuestras comunidades hacen referencia al extranjero. Los indios de México prometieron que si se rompía el cese al fuego armarían tremendo desmadre en todos lados, así que si quieren guerra la van a tener para rato.

Lo que estamos tratando de hacer es organizarnos con la sociedad civil a través de una Convención, donde juntos busquemos soluciones por la vía pacífica.

+ Empezó a amanecer. Estábamos muertos. Habíamos ido más allá de zona franca dos veces y en cada una habíamos invertido un día de camino. Y eso que no llovió, si no, no hubiéramos podido pasar.

El coro de millones de grillos se iba desvaneciendo mientras la primera luz nos dejaba ver la neblina y el perfil de las montañas. Los reflejos del alba me permitieron ver las ojeras del sub, que no se comparaban en nada con las nuestras.

El sub se esfumó, tal como había llegado, solo y desarmado. Poco antes de desmayarnos de cansancio por la aventura de tantos días de vigilia y ayuno, subimos al autobús.

En el retén militar los soldados estaban intrigadísimos por un camión que salía de las entrañas de la selva, cargado de cadáveres con playeras que decían Caravana Ricardo Pozas.

 

 

Periódico EXCELSIOR
26 de junio de 1994
Entrevista al Subcomandante Marcos
Por Marta Durán de Huerta


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