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COMUNICADO DE PRENSA
DE MANUEL CAMACHO SOLÍS
Marzo 2, 1994


Habitantes de San Cristóbal:
Ciudadanos chiapanecos:
Señoras y señores:

Llegar al punto del diálogo directo, a siete semanas del inicio de la guerra, es un resultado único que debe dar enorme satisfacción y orgullo a México. Hubo diálogo serio, respetuoso, propositivo. Con respecto a las posiciones de cada quien; pensar en el país y en la gente fue más importante que cualquier otra consideración. Está trazado el camino de nuevas respuestas de justicia, donde no hay vencedores ni vencidos, sino patriotismo, respeto y dignidad.

El patriotismo de todos ha predominado. La fórmula de la paz en Chiapas está definida. Están aclarados los términos de los Acuerdos de Paz en Chiapas y para el cese de hostilidades. A partir de este diálogo, el EZLN consultará a sus comunidades para estar en condiciones de asistir a la firma de los convenios.

De los 34 puntos iniciales del pliego de peticiones, los dos referentes a la democracia nacional no son parte de la negociación, pero han sido claramente contestados. En vez de llevar la confrontación a un punto sin salida, todos seremos parte de un proceso de cambios políticos institucionales que habrá de resolverse en las instancias de la sociedad, los partidos políticos, los poderes de la Unión y la opinión pública.

El anuncio de que, con el consenso de los partidos, habrá período extraordinario del Congreso para reformas que garanticen la imparcialidad de los órganos electorales y la participación de los ciudadanos es un paso importante en la dirección del cambio democrático que contribuye a la construcción de la paz en Chiapas.

Reconozco el esfuerzo que ha representado para el EZLN cambiar una estrategia de guerra prolongada por una de diálogo, y pasar de la voz de las armas a la fuerza de las palabras. Sé, he sido testigo de la enorme dificultad que significó la discusión de los temas. Por eso aprecio los resultados de esta etapa de diálogo.

En los 32 puntos resolutivos el diálogo ha sido exitoso. Los puntos serán llevados a las comunidades para su conocimiento y aprobación. El comisionado, a su vez, presentará un informe para consolidar cada una de las respuestas.

Para llegar a estos resultados favorables de las "Jornadas por la Paz y la Reconciliación", ambas partes fuimos cuidadosas, y respetuosas para evitar que los asuntos difíciles rompieran el diálogo y, con ello, las posibilidades de la paz.

Por eso, cada vez que lo juzgamos conveniente, recurrimos a la sensibilidad y eficacia del mediador don Samuel Ruiz, lo que permitió reducir el nivel de confrontación directa hasta que se fueron encontrando las salidas a los puntos más conflictivos.

Don Samuel Ruiz ha desempeñado un papel central en la construcción de la paz en Chiapas.

Se han propuesto cambios de fondo para hacer compatibles los anhelos de justicia y dignidad de las comunidades indígenas, con la modernización del país.

Las demandas irrenunciables de las comunidades indígenas lastimadas por la pobreza, la discriminación y los abusos de autoridad, tendrán respuestas que fortalecerán la estabilidad económica, la tranquilidad de las familias y el orden público.

En este proceso fuimos recurriendo a las mejores tradiciones políticas del país: dar a lo social el peso que debe tener, reafirmar el valor que tienen en la identidad nacional nuestros orígenes indígenas, y reconocer que la fortaleza de las instituciones depende del sustento social con el que se constituyen y de su cercanía al sentir de la gente.

La tarea de construcción de la paz en los pueblos, ejidos y comunidades de Chiapas será muy difícil. Lo saben quienes aquí viven y sufren las consecuencias de un largo proceso de tensión y conflicto.

La reconciliación se irá construyendo conforme se vayan cumpliendo los acuerdos, se superen rencores, se vayan creando espacios de confianza en las instituciones y se arraigue el respeto por las diferencias, por la vida, por la ley, por la participación democrática.

Se han establecido los términos de un nuevo trato con las comunidades indígenas de parte de la sociedad y del Gobierno. Sin este nuevo trato no se consolidará la paz.

Las respuestas abarcan a todos los sectores de Chiapas, a las comunidades indígenas del país y tendrán repercusiones más amplias. En todo momento se cuidaron los intereses legítimos de todos los sectores chiapanecos.

Habrá quienes consideren que la respuesta no es suficiente, otros la considerarán excesiva. La respuesta es la que se necesita; con ella se da una salida digna y duradera al conflicto sin que afecten los derechos legítimos de sectores de la sociedad chiapaneca. La respuesta es generosa en términos sociales porque ha habido visión y sensibilidad.

La negociación tuvo límites: no se aceptó nada que pudiera debilitar el orden constitucional, la soberanía de México y la posibilidad de cambios democráticos. Una vez definidos los límites, fue posible aprovechar el impulso para facilitar los cambios que necesita Chiapas.

Sin la confianza y respaldo del Presidente de la República estos resultados no habrían sido posibles. El apoyo de los poderes del estado de Chiapas ha sido decisivo.

Los espacios en favor de la paz que han creado la organización civil, los partidos, las Iglesias, las organizaciones sociales y los medios de comunicación han facilitado este resultado político.

El Ejército Mexicano ha apoyado con responsabilidad la solución política.

Todo este esfuerzo abre la posibilidad de un cambio histórico en la relación del Gobierno y de la sociedad con las comunidades indígenas; dará lugar a un conjunto de reformas en Chiapas para que el sistema judicial responda a la sociedad y garantice los derechos humanos, defina nuevos caminos legales de justicia agraria y dé respuesta a lo que quieren las comunidades y las mujeres indígenas.

En estos momentos, y para llegar a los acuerdos de paz, solicito a todas las fuerzas del estado de Chiapas que se mantenga la neutralidad y la serenidad para que ningún hecho o provocación arriesgue los avances alcanzados.

Los acuerdos definitivos de paz en Chiapas serán firmados, por parte del Gobierno federal y estatal, por el procurador General de la República, el secretario de la Comisión Nacional de Amnistía y Reconciliación para Chiapas y el secretario general de Gobierno de Chiapas.

Por parte del EZLN, de aprobarlo sus comunidades, firmarán miembros de la Comandancia General.

Después de realizadas las consultas a las comunidades, con la firma de los acuerdos, la paz será un hecho.

 

Manuel Camacho Solís.

 


Manuel Camacho Solís
Boletín de Prensa
2 de marzo de 1994


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