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ENTREVISTA A
LUIS DONALDO COLOSIO
POR ELÍAS CHÁVEZ
Marzo 7, 1994


PREGUNTA.- Los problemas se acumularon en Chiapas a lo largo de siglos, cierto. Pero es deber del estadista prever la violencia o advertir de ella al país. Nada de esto sucedió. ¿Cómo interpreta usted la imprevisión posible o el silencio impuesto que rompieron las armas el primero de enero?

COLOSIO.- Falta de previsión, o situación límite por las carencias y limitaciones de esas comunidades, son dos caras de la misma moneda. La acumulación de agravios generó una situación extrema que ya no era posible resolver con acciones previsoras.

Tenemos que asumirlo como un conflicto de carácter estructural, que da lecciones al gobierno, a la sociedad y que también, por qué no decirlo, nos da lecciones al PRI.

El Estado mexicano ha querido conciliar siempre seguridad y libertad. Mantener el equilibrio entre estos dos aspectos no siempre es fácil. Es evidente que se tomó la opción de la libertad y la preservación de los derechos humanos.

Ello nos hace llegar a una segunda lección sobre Chiapas. En efecto, hubo una falta de previsión que, por supuesto, es responsabilidad del Estado superar.

Es necesario tener claro que nuestra sociedad, a la vez que demanda libertades y defensa de los derechos humanos, quiere seguridad, quiere paz y estabilidad, y es obligación del gobierno garantizarlas.

PREGUNTA.- Primero como presidente del PRI, luego como secretario de Desarrollo Social, usted calló frente a la guerra que bullía en Chiapas desde tiempo remoto. ¿Ignoraba usted lo que allá sucedía? Si es así, ¿cuál fue su despertar el primero de enero? Y si no, ¿por qué guardó obstinado silencio?

COLOSIO.- Cuatro meses antes del conflicto, como secretario de Sedesol estuve en esa zona, en el estado de Chiapas. En Ocosingo y Margaritas me reuní con representantes de todas las organizaciones de la región. Cada una con su militancia y su credo. Ahí se plantearon y dimos respuesta a diversas demandas.

Las angustias, la desesperación de esas comunidades, nos muestran hoy que llegamos tarde. Lo reconozco. Otra lección es que un estado como Chiapas, con graves carencias y rezagos, con profundas contradicciones sociales, exige un replanteamiento del pacto social, en el que se recupere el valor de la verdad, se aprenda a escuchar y a cumplir los compromisos.

Chiapas nos pone frente a un problema de carácter estructural. No lo entiendo como un resultado coyuntural del desempeño de algún funcionario, sino como consecuencia de causas más profundas, todas ellas entreveradas y con una gestación histórica. Es evidente que en muchos casos no hemos encontrado las respuestas adecuadas.

Por ejemplo: la política indigenista. Encontrar las respuestas que buscamos no es sólo un asunto de voluntad; debe ser resultado de un ejercicio riguroso de diálogo con las comunidades, de análisis sobre lo que hemos hecho y de imaginación política.

PREGUNTA.- ¿Por qué si usted es el "candidato de la esperanza", la esperanza no va a Chiapas?

COLOSIO.- En su momento iré y habré de estar entre los chiapanecos, pero sin violentar el proceso de negociación que se está realizando. Desde el primer momento condené los hechos de violencia. Formulé una iniciativa de comunicado conjunto para los diferentes partidos; y me he referido a esos hechos en varias ocasiones.

Si lo que usted quiere decir es que no he hecho de Chiapas el tema central de mi campaña, estoy de acuerdo con usted. Esto ha sido una decisión deliberada.

Entiendo los conflictos de Chiapas como un llamado y como una urgencia de resolver los grandes problemas de marginación, de las libertades y de la democracia.

Mi mejor manera de responder ha sido con la formulación de propuestas, la de un nuevo pacto del Estado mexicano con las comunidades indígenas, la de una nueva reforma social, la de asumir compromisos con la democracia.

Pero retomo su pregunta y le digo: Mi primera decisión ha sido no entorpecer, no obstaculizar, no interferir en el proceso de paz. Ningún partido ni ningún candidato debe hacer de Chiapas un botín político. Pero le reitero: Sí visitaré a Chiapas. Buscaré el mejor momento para hacerlo.

PREGUNTA.- En opinión del candidato del PRI a la Presidencia, ¿qué grupos, qué partidos, qué instituciones, qué prácticas u omisiones son responsables del conflicto armado en Chiapas?

COLOSIO.- Las omisiones están a la vista, y son más graves por su acumulación histórica. Se trata de las respuestas insuficientes para combatir los problemas de la pobreza, para construir mejores condiciones de vida, para hacer llegar los servicios y la aplicación de la ley.

No sólo estos problemas están presentes en el conflicto de Chiapas. Ciertamente, la desigualdad crea condiciones favorables para una insurrección, pero no la explica por sí misma.

En Chiapas, como en todo el país, hemos vivido en las últimas décadas un amplio proceso de organización campesina, que todos reconocemos como una parte vital de nuestro movimiento social. Sin embargo, pobreza más organización, no explican la insurrección.

Cuando las organizaciones no encuentran respuestas adecuadas, se ven orilladas a la radicalización. Pero hay que citar a un elemento adicional para llegar a la rebelión armada: es el del entrenamiento, el de la preparación militar; es el de los recursos; es el de la mente estratégica; es la liga con grupos políticos no solamente dentro del estado de Chiapas, sino con los de otras partes del país. Yo creo que estamos todavía por conocer el exacto peso y representación de cada uno de esos elementos.

PREGUNTA.- Absalón Castellanos y Patrocinio González Garrido han sido acusados de enriquecimiento ilícito y represión en Chiapas. Inclusive el EZLN demanda que sean sometidos a juicio político. ¿Cuál es la posición de usted?

+ Colosio reflexiona unos segundos y dice:

COLOSIO.- Soy un hombre que cree en el Estado de derecho. Existen vías para denunciar y condenar delitos. Yo estoy a favor de que se cumpla cabalmente la ley. Si las personas a las que usted se refiere son culpables, que se les sancione. Pero no estaría de acuerdo en que por acusaciones que no se comprueban se pretendiera condenar a una persona.

El Estado de derecho es la premisa básica para una convivencia civilizada. Considero muy peligrosa la idea de que alguien quiera hacerse justicia por su propia mano.

PREGUNTA.- Castellanos y González Garrido son "priístas distinguidos". ¿Debe o no el PRI una explicación al país? ¿Funcionará, al fin, la Comisión de Honor y Justicia del PRI?

COLOSIO.- En la medida en que se les compruebe que cometieron los delitos que les imputan, en esa medida también se les podría, o no, someter a la Comisión de Honor y Justicia del PRI.

PREGUNTA.- ¿Y el PRI tendría que dar una explicación?

+ En silencio, con un ligero, forzado movimiento de la cabeza, Colosio asienta sin decir palabra.

PREGUNTA.- ¿Cuál ha sido hasta ahora el saldo de la insurrección zapatista para el sistema político mexicano?

COLOSIO.- Yo creo que Chiapas aceleró los tiempos sobre muchos de los problemas del país. La justicia, la pobreza, el atraso de las regiones, la indiferencia, el abuso, el olvido, la mala distribución de la inversión y del ingreso, son los retos que teníamos presentes. Tal vez, nuestra visión sobre ellos suponía plazos con mayores márgenes de respuesta.

Los sucesos en Chiapas vinieron a demostrar que las comunidades ya no pueden esperar. Esa es la gran lección de Chiapas: o damos soluciones inmediatas y a fondo, o los problemas tienden a estar fuera de control. Pero también tenemos que reconocer la gran capacidad de nuestro sistema político para abrir cauces pacíficos a la solución del conflicto.

Resulta difícil encontrar otro ejemplo en el mundo de un país que, ante un conflicto armado, antes de quince días haya dado dos respuestas tan contundentes y decisivas en la recuperación de la paz: el alto unilateral al fuego y una oferta de amnistía plasmada en una ley.

También resulta difícil encontrar un Ejército como el mexicano, subordinado a la autoridad civil y de origen popular que haya actuado en defensa y no en una actitud de arrasamiento.

Esto demuestra que el sistema político mexicano, si bien se ha visto afectado por Chiapas, tiene los recursos para responder constructivamente al conflicto. y todo esto frente a una sociedad muy organizada, muy crítica, y que ha sido la más vigilante de los acontecimientos en Chiapas. Este es el conflicto armado más vigilado por la sociedad.

PREGUNTA.- ¿Por qué la entorpecida relación pública entre usted y el licenciado Manuel Camacho?

COLOSIO.- Eso más que pregunta parece una aseveración. Lo que le puedo decir es que entre Manuel Camacho y yo existe respeto. El es miembro de mi partido, es distinguido priísta, está haciendo una excelente labor en la pacificación de Chiapas. Yo respaldo sus acciones, y, en lo personal, tiene mi afecto y mi amistad.

Hemos sostenido conversaciones, no ahora solamente por el conflicto de Chiapas, sino de tiempo atrás. Somos dos personas que entendemos cuál es la situación por la que atraviesa el país. Y entendemos perfectamente bien cuál es el papel que a cada uno de nosotros nos toca desempeñar.

PREGUNTA.- Sin embargo, en la mente de muchos mexicanos está Camacho como un "candidato de repuesto" del PRI.

COLOSIO.- Manuel Camacho, insisto, es un distinguido priísta. Y el PRI ya tiene candidato. Esto es algo que tanto él como yo lo entendemos perfectamente. Y la sociedad mexicana también.

PREGUNTA.- ¿Quién es para usted el subcomandante Marcos y qué opina de la abierta admiración que despierta, incluido un largo poema a él dedicado por la señora Margarita López Portillo?

+ Colosio hace un esfuerzo para no reírse. Lo logra a medias:

COLOSIO.- Si de poemas se trata, yo leo a Sabines...

PREGUNTA.- Y de Marcos, ¿qué piensa?

COLOSIO.- Creo que Marcos es un hombre con personalidad compleja, con diferentes facetas. Quizá lo que más atrae a un sector de la sociedad mexicana es que se trata de una persona con preocupaciones sociales y con disposición a luchar por lo que cree. Yo creo que tomó el camino equivocado. La violencia no es la solución.

PREGUNTA.- ¿No considera a Marcos un delincuente?

COLOSIO.- Lo creo un hombre que lucha por sus ideales. No comparto el camino a seguir para resolver los problemas sociales. El camino no es la violencia. El camino es la justicia, la democracia.

 

 

Revista PROCESO
7 de marzo de 1994
Entrevista a Luis Donaldo Colosio,
candidato del Partido Revolucionario
Institucional a la Presidencia de la República
Por Elías Chávez
(Extractos sobre Chiapas)


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