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COMUNICADO DEL
EJÉRCITO ZAPATISTA DE
LIBERACIÓN NACIONAL
Marzo 24, 1994


Al pueblo de México:
A los pueblos y gobiernos del mundo:
A la prensa nacional e internacional:

Hermanos:

El Comité Clandestino Revolucionario Indígena - Comandancia General del Ejército Zapatista de Liberación Nacional se dirige a ustedes para denunciar lo siguiente:

Primero.- El 23 de marzo de 1994, en horas de la noche y a través de una transmisión radial, tomamos conocimiento del cobarde asesinato del señor Luis Donaldo Colosio Murrieta, candidato del Partido Revolucionario Institucional a la Presidencia de la República.

Segundo.- Nuevamente el Comité Clandestino Revolucionario Indígena - Comandancia General del Ejército Zapatista de Liberación Nacional condena explícitamente el uso del terrorismo para el logro de cualquier fin.

Tercero.- El Comité Clandestino Revolucionario Indígena - Comandancia General del Ejército Zapatista de Liberación Nacional lamenta profundamente que la clase gobernante no pueda resolver sus pugnas internas sin ensangrentar al país.

La línea dura y la opción militarista dentro del Gobierno Federal fraguó y llevó a término esta provocación para anular todo intento pacífico de democratización de la vida política nacional.

Cuarto.- El Comité Clandestino Revolucionario Indígena - Comandancia General del Ejército Zapatista de Liberación Nacional declara que el señor Colosio siempre se refirió a nuestro movimiento con prudencia y respeto.

Sus últimas declaraciones marcaban en él un claro compromiso de competir en términos de igualdad con las demás fuerzas políticas.

Reconoció que el país arrastraba grandes injusticias y tomaba clara distancia del régimen salinista y sus políticas económica y social.

Las fuerzas provocadoras en contra de la esperanza de una paz con justicia y dignidad, que nació en el diálogo de San Cristóbal, eligen en el señor Colosio Murrieta la figura cuyo sacrificio es la señal para evitar el tránsito pacífico a la libertad, la democracia y la justicia.

Quinto.- El Ejército Zapatista de Liberación Nacional sabe que el artero crimen que ahora conmueve a la nación es sólo el preludio de una gran ofensiva militar del Gobierno Federal en contra de nuestras posiciones y nuestras fuerzas, y el inicio de una guerra sucia contra todos aquellos seres honestos que buscan, por caminos distintos, la misma bandera que buscamos nosotros.

Con el argumento de que es necesario endurecer el régimen para evitar actos como el asesinato del señor Colosio, se pretende dar sustento político e ideológico a la represión indiscriminada y al injustificable rompimiento del cese al fuego y, por ende, al diálogo para la paz.

Sexto.- Hay claras señales previas de que el supremo Gobierno prepara un intento de solución militar al conflicto actual: el día 19 de marzo de 1994, en horas de la madrugada, aviones del mal Gobierno efectuaron bombardeos en las cercanías de la carretera de Comitán a Altamirano, en el rumbo del ejido La Mendoza.

Hasta cuatro artefactos incendiarios fueron arrojados por estos aviones, produciéndose incendios de consideración, así como gases extraños que hacen pensar en guerra química.

Sin juicio previo y con el sustento de una lista de nombres proporcionada por delatores, en las cabeceras municipales de Ocosingo y Altamirano los federales detienen y desaparecen a civiles sospechosos de simpatizar con nuestra justa causa.

Desde el día 20 de marzo es evidente el aumento de tropas gubernamentales y armamento en la zona en conflicto hasta doblar el número de las que había en enero. Los federales hablan de un relevo de efectivos, pero nadie sale.

Oficiales federales aprovechan para sacar ganancias y reciben sobornos de los grandes finqueros para patrullar especialmente sus propiedades.

Las tropas federales no se encuentran dentro de sus guarniciones, en las afueras de las ciudades, sino que transitan en actitud beligerante dentro de las zonas urbanas bajo su control.

El despliegue de las tropas que cercan nuestro territorio en los municipios de Las Margaritas, Altamirano y Ocosingo está por completarse.

Después vendrá la ofensiva tantas veces acariciada por la línea dura gubernamental. La misma línea que anima, subterráneamente, el sabotaje que protagonizan los grandes propietarios de la tierra y el comercio en contra del proceso de paz.

La misma línea que obstruye los esfuerzos pacificadores en la zona, la misma línea que amenaza a medios informativos y al obispo Samuel Ruiz García. La misma línea que se opone a una reforma política radical y democrática.

Esta línea es la misma que ordena el magnicidio del candidato del Partido Revolucionario Institucional, y la que ahora pretende coronar su infame acción con la ruptura del cese al fuego y el reinicio de la guerra.

Séptimo.- El Ejército Zapatista de Liberación Nacional ha dado muestras de disposición sincera para lograr una paz justa y digna.

El supremo Gobierno ha contestado con mentiras, secuestros, desapariciones, amenazas, bombardeos y, ahora, ese reprobable sacrificio de un hombre público.

Sus tropas se preparan a romper el cese al fuego. Nuestras fuerzas se encontraban ahora en el proceso de consulta en las comunidades para decidir el siguiente paso en el diálogo para la paz y la reconciliación.

Ahora nos vemos obligados a suspender la consulta y a prepararnos a defender nuestra causa y nuestra bandera: la de la democracia, la libertad y la justicia.

Octavo.- El Ejército Zapatista de Liberación Nacional está ya en alerta roja. Nuestras tropas están listas para defender hasta el último hombre el territorio zapatista, los accesos han sido minados y esperan nuestros combatientes el ataque del mal Gobierno.

El acceso indiscriminado a la prensa, parte de nuestra política de no ocultar nada a los ojos de nuestro pueblo, ha sido cancelado.

En razón de la inminente agresión gubernamental, sólo se permitirá, eventualmente, el paso de "corresponsales de guerra" debidamente acreditados por la Comandancia General de nuestro Ejército Zapatista de Liberación Nacional.

Toda gente ajena a nuestras fuerzas que se adentre en nuestro territorio será detenida e investigada profundamente.

Ondea ya sobre el suelo nuestra bandera alerta. Las trincheras de los zapatistas serán ahora las de todos aquellos que quieran democracia, justicia y libertad.

Noveno.- Nuestra justa lucha sigue en pie, estamos todavía dispuestos a seguir el camino de la paz (....) y lo quieren negar. Quieren volver la guerra a las tierras mexicanas por las manos del usurpador y sus servidores.

Décimo.- El Ejército Zapatista de Liberación Nacional reitera al mundo entero su compromiso de respetar el cese al fuego ofensivo, de no impedir el desarrollo pacífico de los próximos comicios, y de no realizar acción militar ofensiva alguna en todo el territorio nacional en contra de las fuerzas gubernamentales, en las condiciones establecidas por nuestro comunicado del 12 de enero de 1994.

Si somos atacados, nuestras fuerzas harán valer, hasta lo último, lo justo de las aspiraciones de los mexicanos todos.

Si la historia patria reclama nuevamente la cuota de sangre y muerte de los nuestros para aspirar a una verdadera paz con justicia y dignidad, no dudaremos en pagarla. Los sin rostro defenderemos con dignidad y valentía la tierra en la que duermen nuestros muertos.

No volveremos ya jamás a la tierra con vergüenza. No hablaremos ya jamás sin dignidad en nuestra palabra. Nuestro paso seguirá caminando con verdad aun cuando la muerte nos espere en el camino.

¡Libertad!
¡Justicia!
¡Democracia!

 

Respetuosamente
Desde las montañas del sureste mexicano.
Comité Clandestino Revolucionario Indígena
Comandancia General del Ejército Zapatista
de Liberación Nacional

(Suscribe) Subcomandante Marcos

 

Comunicado del Comité Clandestino
Revolucionario Indígena
Comandancia General del Ejército Zapatista
de Liberación Nacional
México
24 de marzo de 1994


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