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PRIMER ANIVERSARIO
DEL ENFRENTAMIENTO
EJÉRCITO FEDERAL - EZLN
Mayo 21, 1994


San Cristóbal de las Casas, Chis., 21 de mayo.- El sábado 22 de mayo de 1993, en la sierra Corralchén --entre Ocosingo y Altamirano--, dos fuerzas militares se enfrentaron por primera vez en la selva Lacandona.

Una, la federal, movilizó cerca de 4 mil efectivos para combatir a un enemigo que aún no tenía un nombre público. La otra habría de esperar siete meses para darse a conocer a la nación y al mundo como Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN).

Todo pasó hace un año, a las 15:30 horas, al oeste del poblado La Garrucha, municipio de Ocosingo. Entonces el Gobierno federal y la Secretaría de la Defensa negaban, tercamente, la existencia de la guerrilla. Pero la presencia de ésta era "un secreto a voces".

"Fue un 'chivatazo' o un accidente que esa columna de soldados chocara con nosotros en ese cuartel. Lo que es cierto es que ya por la noche no quedaba ningún zapatista en esa sierra. Nosotros salimos del cerco inmediatamente. Todos los combates posteriores eran entre ellos", recordó el subcomandante Marcos en sus primeras entrevistas a medios de información en enero pasado

"Nosotros nos replegamos en la selva, lo que pasó fue que el ejército atascó de soldados, chocaron unos con otros y se mataron. Nosotros contamos 12 soldados muertos y seis heridos por morteros. En cuestión táctica, si falla la comunicación es imposible controlar la situación.

Para el día 24 nosotros sólo veíamos qué hacía el Ejército, cómo va y viene, entra y sale, sacan a las bajas. Nosotros estábamos en alerta, dijimos al comité: cálmense, si tocan a los pueblos, empezamos.

Pienso que la culpa del repliegue es por la publicación (LA JORNADA 31 de mayo y 1 de junio de 1993) de lo que pasó".

Otra versión:

El coronel Leonel Braulio Alvarez, en la averiguación previa 122/1/93 abierta ante la Procuraduría General de la República contra ocho mexicanos y dos guatemaltecos por los delitos de traición a la patria, asociación delictuosa, lesiones, homicidio calificado y portación de armas de fuego, recordó que el 22 de mayo, "como a las 8 de la mañana se encontraba en la región de Altamirano --lugar donde trabaja el 83 Batallón de Infantería-- en calidad de supervisor y evaluador de los trabajos de reconocimiento en el área La Garrucha, Nuevo Morelia, Lázaro Cárdenas y Pataté Viejo, en busca de probar la existencia de campos de entrenamiento de rebeldes o guerrilleros.

"Ese día estableció contacto con el comandante del 83 Batallón de Infantería, habiéndose expuesto su plan de operaciones para cumplir la misión que le había asignado. Y estando con el citado jefe y un grupo de comando sobre el camino que conduce al pozo petrolero Nazareth, a las 15:30 horas aproximadamente, escuché unas detonaciones en dirección sur, a unos kilómetros (de ese camino).

El comandante del 83 Batallón me informó que la primera compañía de su Batallón había tenido un enfrentamiento con un grupo de civiles en una elevación al oeste de La Garrucha y que estaba herido un soldado. El enfrentamiento continuó durante la noche, pero se desconocía el número de maleantes".

Toda esa noche la tropa combatió a un "enemigo" pertrechado en la oscuridad. El subcomandante insurgente zapatista Marcos asegura que las fuerzas del EZLN ya se habían retirado. Entonces, el enemigo de las fuerzas armadas federales, en aquella tierra rica en petróleo, eran sus propios compañeros "Fuego blanco" en la oscuridad

Todo esto se mantuvo en secreto. La información del descubrimiento de un campamento guerrillero con una réplica de un campamento del Ejército Mexicano, cuatro cuevas y seis chozas con alimentos enlatados, un cañón de madera, 27 armas de grueso calibre --entre ellas 'cuernos de chivo'--, pertrechos, un costal con 16 pantalones de color negro y camisas con letreros rojos e insignias de EZ, 5o., XXIV y un dibujo de fusil, se mantuvo resguardado.

Tampoco salió a la luz que se encontraron --según la averiguación previa citada-- revistas "subversivas y documentos sobre estrategias militares", así como un muro de piedras simulando la forma de un tanque de guerra y un vehículo de madera tipo militar camuflado, un lanzacohetes y una ametralladora, también de madera, varias trincheras de piedra y un letrero que decía: "a 25 metros, peligro: dinamita". De la misma forma se mantuvo en secreto el enfrentamiento "errático" entre las mismas tropas del ejército federal

"Nosotros suponemos --señaló Marcos en sus primeras entrevistas al referirse a este hecho-- que el mando no dice: me equivoqué y le pegué a los míos. El mando dice: son guerrilleros. Entonces (el general Miguel Angel) Godínez (comandante de la séptima región) comenzó a aventar más y más oficiales".

Según el sargento Mauro García Martínez, en su declaración archivada en el expediente 44/93 de la misma averiguación previa, ese 22 de mayo fueron agredidos "por 40 personas".

Señala que al día siguiente "reanudamos la persecución de los agresores. En esa acción, dentro de la zona de Pataté Viejo, me lesionaron en el pómulo derecho y mataron al subteniente de infantería José Luis Vera de Jesús".

Los militares a su vez asesinaron a "un civil desconocido" durante el enfrentamiento del 22 de mayo. Ya este año se supo por voz de Marcos, que el muerto era un capitán del EZLN. También se conoció que un herido fue curado en uno de los campamentos guerrilleros

El camino al pozo petrolero Nazareth se llenó de militares que buscaban a los "maleantes" que los habían agredido. Hombres "altos, de barba, pelo largo y aparentemente extranjeros", como les dijo un ganadero alguna vez a quienes adiestraban a los indígenas. Esos que ahora se llaman a sí mismos "los sin rostro".

Aquel día, circunstancialmente se enfrentaron por primera ocasión los dos ejércitos mexicanos. En la noche uno de ellos siguió al otro, la persecución se dilató por caminos de montaña que sólo conocen esos hombres que se "tragó" la selva, de la que salieron con el nombre colectivo de Ejército Zapatista de Liberación Nacional, al filo del cambio de un día y un año: la medianoche del 31 de diciembre y los primeros instantes del primero de enero.

 

HACE UN AÑO ESTUVO A PUNTO DE SER
ACTIVADA LA GUERRA ZAPATISTA

San Cristóbal de las Casas, Chis, 22 de mayo.- La ofensiva guerrillera zapatista planeada para el 1o. de enero de 1994 estuvo a punto de ser activada hace un año --siete meses antes de lo previsto-- cuando una unidad de soldados del Ejército Mexicano chocó contra 30 insurgentes del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) en la sierra Corralchén, entre los municipios de Ocosingo y Altamirano.

La situación turbulenta que en esos días se vivía en el país, la negociación del Tratado de Libre Comercio (TLC) entre México, Estados Unidos y Canadá y el interés de la prensa nacional y extranjera sobre una presunta aparición de la guerrilla, tantas veces negada, evitaron que la guerra estallara el 22 de mayo de hace un año.

"De pronto (el 25 de mayo) se vino el asesinato de Juan Jesús Posadas (arzobispo de Guadalajara) y el enfrentamiento salió en la prensa nacional, por eso se calmó, si no, en mayo hubiera tronado la guerra, y ahora me estarían preguntando que por qué en mayo y no el fin de año", afirmó el subcomandante Marcos al relatar cómo ocurrieron los hechos hace un año

Durante 13 días la región localizada entre los ejidos San Miguel, Pataté Viejo, La Garrucha, Morelia, Venustiano Carranza y Guadalupe Victoria estuvo militarizada por unos 4 mil soldados, quienes tendieron un cerco para detener a los "agresores".

La entrada a la selva chiapaneca fue cooptada por tierra y aire en aquellos días aciagos para los indígenas y campesinos que veían volar sobre sus chozas helicópteros que, recuerdan, "tiraban bombas" para acabar con el enemigo, que se mimetizaba con el bosque tropical.

Después del único enfrentamiento registrado entre los 30 guerrilleros y los federales el 22 de mayo por la tarde y parte de la noche, los zapatistas evadieron el cerco y protegidos por la oscuridad salieron hacia zonas más seguras en la misma selva, relató recientemente el mayor Rolando.

El clima estaba a favor de los "agresores". Según declaraciones del general Miguel Elías Leyva García, asentadas en la averiguación previa número 122/993 abierta en mayo pasado a raíz de los hechos, los soldados no pudieron perseguir y detener al grupo de personas "bien armadas y pertrechadas que operaban clandestinamente en la región", porque "debido a la oscuridad y a la niebla, que no permitían la visibilidad, no era posible realizar los patrullajes en el área".

En las acciones, según información difundida en su momento por la Secretaría de la Defensa Nacional, murieron un oficial y un soldado, y dos más resultaron heridos, mientras que por parte de los "agresores" cayó un civil "no identificado".

Este, de acuerdo con la media filiación del Ministerio Público, era "un hombre de aproximadamente 30 años, cabello corto, lacio, color negro, de complexión delgada y de 1.65 metros. A su lado se encontró un fusil 'fuger' mini-14 calibre 223, con dos cargadores llenos". Tiempo después se sabría que había sido un "capitán" del EZLN.

Marcos aseguró este año que los guerrilleros salieron de la zona el mismo 22 de mayo por la noche. Sin embargo, en las declaraciones judiciales varios militares que participaron en las acciones, incluso los heridos, manifestaron que el día 23 de mayo "continuaron los enfrentamientos contra el enemigo".

Esto comprueba, según el subcomandante insurgente, que los enfrentamientos posteriores al del 22 "fueron entre los propios federales".

Según Leyva García, la persecución contra los "agresores" continuó el 23 y 24 de mayo con "acciones más dinámicas": 4 mil hombres "peinaron" la zona por tierra y aire.

El resultado de la amplia movilización militar fue la detención de ocho mexicanos y dos guatemaltecos: Marcos Pérez Jiménez, Tiburcio Ruiz Clara, Manuel Clara Ruiz, Antonio López Jiménez y Lázaro Pérez Lorenzo; y los guatemaltecos Salvador Mateo Salvador y Andrés Salvador Antonio.

En enero, el subcomandante Marcos negó la militancia zapatista de los detenidos.

Oficialmente no pasaba nada hasta ese 24 de mayo. El rígido cerco militar se ampliaba hasta los medios de información. Sólo llamadas anónimas vía teléfono a medios locales daban a conocer de "balaceras en la cañada" de Pataté Viejo.

Sólo hasta el 25 de mayo se da a conocer el enfrentamiento a través de la Procuraduría General de la República (PGR).

El subdelegado de la PGR, Federico González García, en unas tarjetas informativas señalaba: "Que en una operación que llevaban los militares en la zona de Cárdenas Viejo, en el ejido Pataté Viejo, municipio de Ocosingo, Chiapas, en el cual fue herido con arma de fuego un cabo de infantería el día 22 de mayo actual por personas armadas que se encontraban pertrechadas entre la selva.

Que el día 23 del actual, cuando realizaban las actividades de búsqueda y patrullaje, resultó herido un sargento segundo de Infantería y muerto un subteniente, tomando acciones más dinámicas para la localización de los agresores, dándoles alcance en Pataté viejo, donde fueron detenidos ocho sujetos mexicanos y dos de nacionalidad guatemalteca, a quienes se les aseguraron 11 armas de diversos calibres, cartuchos de calibre 22, radio civil, cartuchos calibre 410, apuntes y propaganda subversiva sobre la táctica de guerrilla guatemalteca".

Después de difundirse la noticia el funcionario de la PGR fue removido. El cerco militar se ampliaba cada día hasta alcanzar los ejidos Morelia y Venustiano Carranza, municipio de Altamirano; en el primero de ellos establecieron por siete días un campamento en el que interrogaban a toda la población de campesinos indígenas por "los guerrilleros guatemaltecos".

La noche del 31 de mayo la SEDENA envía una misiva al periódico LA JORNADA, que había dado a conocer la noticia enmedio de la extrañeza, ya que para entonces la atención se centraba en el asesinato del cardenal Posadas Ocampo.

La carta firmada por el teniente coronel de Infantería José Guadalupe Rodríguez Olvera señalaba que el 83 Batallón de Infantería, destacamentado en San Cristóbal de las Casas desde el 14 de mayo, había sufrido "agresiones el día 22 cuando realizaba prácticas de entrenamiento en las áreas despobladas de Ocosingo".

"Las agresiones fueron efectuadas por un grupo de individuos que no pudo contabilizarse y que portaba armas de fuego cuando realizaba prácticas ilegales".

En ningún momento se habla de la existencia de grupos guerrilleros. El entonces secretario de Gobernación, Patrocinio González Garrido --que asumió el puesto en enero de 1993 al dejar la gubernatura de Chiapas--, negó su existencia. "No hay guerrilla", dijo una y otra vez.

El 3 de junio las fuerzas del Ejército Mexicano abandonaron completamente los municipios de Ocosingo y Altamirano. La decisión extrañó a los guerrilleros.

Siete meses después el subcomandante Marcos declaró: "Fue un error militar que el Ejército se retirara, pues ya estaba ahí metido. Nosotros estábamos a punto de activar la ofensiva que estaba planeada para después. Y, de pronto, otra vez la prensa".

 

 

Periódico LA JORNADA
22 de mayo de 1994 - primera parte
23 de mayo de 1994 - segunda parte
Primer Aniversario La Garrucha
Enfrentamiento EZLN-Ejército Mexicano
Por José Gil Olmos, enviado,
y Elio Henríquez, corresponsal


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