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INICIATIVA PARA UN
NUEVO DIÁLOGO, DEL
OBISPO SAMUEL RUIZ
Octubre 13, 1994


INICIATIVA PARA UN NUEVO DIÁLOGO
Por Samuel Ruiz García

Al Pueblo de México
Al Gobierno
Al EZLN
A Todas las Fuerzas, Organizaciones
y Movimientos Civiles, Sociales y
Políticos de Chiapas y de Nuestro País

1- La Gravedad del Momento Presente

El surgimiento del EZLN significó para Chiapas y nuestro país una situación excepcional. Su irrupción en la escena política, con una declaración de guerra y un programa de alcance nacional, dislocó el entramado de normalidad del sistema político mexicano y sus respuestas habituales ante realidades de intenso conflicto.

La dolorosa realidad de la guerra --el sufrimiento armado en Chiapas-- golpeó la conciencia de personas, grupos, movimientos e instituciones y movilizó sus reclamos y aspiraciones con la finalidad de detenerla y urgir a que la negociación política y el diálogo ocuparan el lugar del enfrentamiento militar.

Entre otros factores, el intervenir de manera decidida y valiente de la sociedad civil hizo posible la instauración de condiciones que abrieron de nuevo el horizonte de la política por encima de las armas.

A partir del 1o. de enero el tiempo de nuestra historia se compactó y aceleró. Este periodo incluye meses y días que equivalen a años.

En ellos la mediación ha sorteado dificultades al tener que transitar por etapas y fases marcadas por acontecimientos y hechos decisivos.

Según sean las interpretaciones e intereses de los lectores de esta realidad, serán también los cortes y su secuencia.

Importa destacar que después del 21 de agosto la situación en el país, y particularmente en Chiapas, es más compleja y cada vez más grave.

Vemos con honda preocupación que el espacio político regional y sus ritmos tienden a desbordarse, mientras que las medidas y acuerdos nacionales que deberían recomponer y afinar los medios para aflojar las tensiones y ofrecerles una vía de articulación, se ven inexplicablemente trabados.

Percibimos una intranquilizante desvinculación de los intereses en la arena política nacional, con relación a las candentes cuestiones por definirse en Chiapas y que no son ajenas al centro del conflicto político-militar.

La ausencia de un lenguaje de hechos que distiendan el campo de confrontación y que alienten la edificación de salidas negociadas, es una parte alarmante del panorama.

Por otro lado, la temperatura de la situación chiapaneca parece irse má allá de aquellos umbrales manejables que ponen en grave riesgo el cese al fuego.

La variedad de procesos reivindicativos o defensivos, la movilización que entraña la resistencia civil, las respuestas violentas de los cuerpos policiacos y las fuerzas de seguridad pública, la multiplicidad de actores, y la decisión del EZLN de romper el diálogo con el gobierno federal, impelen a la creación de novedosos y más eficaces espacios de encuentro y comunicación que abran los cauces de la negociación política razonada, y con compromisos satisfactorios y viables.

+ Necesidad de un Nuevo Diálogo

Así, pues, en orden a construir una salida política que siente las bases; que permita avanzar, que equivale a crear condiciones tales que no nos empujen a la guerra; que en sí misma significa cambios, se hace necesario un nuevo diálogo.

Es este el primer paso y la única posibilidad que puede alejar el espectro de la guerra: construir una salida política con el imprescindible concurso de los distintos actores, será la base firme sobre la que pueda irse tejiendo una verdadera solución política que dé respuesta a los diversos problemas que hoy tienden a desbordarse.

Esta verdadera solución política requiere todo un proceso de construcción corresponsable que haga imposible la lucha armada y la represión, como caminos para resolver contradicciones y situaciones inconcebibles de injusticias o de reclamos de derechos.

Esa verdadera solución política implica, desde luego, un proceso de cambios, pero antes, se hace indispensable sentar las bases construyendo una salida política que, igualmente, exige cambios. Aquí está la dinámica del nuevo diálogo que la situación tan delicada nos exige.

En este nuevo diálogo, las pláticas entre el gobierno y el EZLN son de una importancia indiscutible, y adquieren un lugar relevante, pero no pueden substituir, ni pasar por alto, la diversidad de actores.

Son, estas pláticas, parte de un nuevo diálogo, dentro de un conjunto de formas y con la participación de un conjunto de actores, para encontrar, en el corto plazo, una salida política; y en el mediano plazo, una verdadera solución política que nos encamine hacia una paz con justicia y dignidad.

2- Los Retos Actuales de la Mediación

Todos estos hechos ponen de manifiesto, en su conjunto, los serios desafíos y condiciones a que se ve sujeta la mediación en estas circunstancias que, insoslayablemente, son las que le reclaman una iniciativa más operativa, más libre y más imaginativa y coherente.

El esquema propio, las materias y los medios de la negociación político-militar entre el EZLN y el Estado --otrora claros-- pasan hoy por una ambigüedad peligrosa, precisamente por la indefinición coyuntural del gobierno de la República después de las elecciones federales; por las justas expectativas de la sociedad mexicana, ávida de verdades convincentes, frente a las graves revelaciones que están arrojando las invstigaciones sobre el asesinato del licenciado José Francisco Ruiz Massieu y que ponen, en primer plano, la exigencia de moralidad política en los asuntos que conciernen a la autoridad y al servicio público; y por la ruptura recentísima del diálogo con el gobierno federal por parte del EZLN.

A esto se adicionan, también, las reacciones en cierne de las fuerzas políticas nacionales y de la sociedad civil ante los resultados oficiales de las elecciones del pasado 21 de agosto, cuya calificación está pasando todavía la valoración de los mecanismos legales con sus procedimientos y recursos, y cuya última fase, para las elecciones presidenciales, corresponde a la nueva Cámara de Diputados.

Hay, en síntesis, un apremio de signos y hechos que acotan muy estrechamente los márgenes de acción de la mediación, así como ha funcionado hasta ahora; las contradicciones latentes y evidentes por el relevo de poderes federales y locales (esa especie de "interregnum"); las declaraciones y contradeclaraciones verbales ante movimientos inscritos en la lógica militar que no tienen mecanismos aceptados de verificación y que condujeron, primero, a la advertencia de "alerta roja" y, después, a la ruptura del diálogo por parte del EZLN; y una serie de acontecimientos aparentemente de delincuencia común, y de provocación e intimidación cuya pauta explicativa pareciera ser el accionar de un esquema y una inteligencia de "guerra sucia".

Analizadas las cosas desde otra perspectiva, en este marco multiforme de actores, ámbitos y niveles, la mediación es objeto de presiones y juegos políticos que pretenden limitar o desnaturalizar su objetivo primordial.

Es muy difícil impedir sus efectos nocivos para el entendimiento concreto entre el conjunto de actores, para un nuevo diálogo, y para facilitar la construcción de una paz con justicia y dignidad, sin el concurso de otros actores sociales representativos que incidan políticamente.

En definitiva, vemos que las coordenadas de la situación se han desplazado amenazantemente hasta el límite de la guerra propiamente dicha. Las lógicas de la negociación política y de la confrontación militar se han acercado a un punto de inflexión que es obligado revertir. Si nos quedamos como espectadores, estaremos rehuyendo nuestra responsabilidad histórica.

En Chiapas, sin embargo, está, hoy por hoy, el futuro ejemplar de nuestro país. No es, por ende, esta parte de México un concentrado de problemas, aislado de los ejes de la problemática nacional, sino, más bien, es el lugar privilegiado para abrir las puertas a los nuevos derroteros de gobierno, de política y de nación que todos queremos: más libre, más participativa, menos desigual, menos injusta, más democrática.

3- Iniciativa para un Nuevo Diálogo

Por todo lo anterior, y ante la fragilidad del equilibrio actual de cese al fuego, consideramos imperioso proponer a las partes y a las distintas fuerzas políticas y de la sociedad civil de nuestro país y de Chiapas, la siguiente iniciativa para un nuevo diálogo (construcción de una salida política), en cuatro apartados íntimamente relacionados.

3.1- Condiciones para el Nuevo Diálogo

En este asunto, es tesis firme que el lenguaje de los hechos es fundamental para mantener la confianza entre las partes. Hay que reconocer, en primer término, que esta confianza se ha deteriorado en las últimas semanas. Pensamos que para recuperar la confianza, y asumiendo lo grave y delicado de la situación actual y sus desafíos, tres son las condiciones básicas que deberían cumplimentarse:

A) El regreso del Ejército mexicano y del EZLN a sus posiciones tal y como estaban acordadas en los diálogos de paz antes del 23 de marzo de este año.

B) La solución satisfactoria del gobierno poselectoral en Chiapas, con la participación de todos los actores implicados.

C) La declaración de voluntad de reanudar el diálogo por parte del EZLN.

 

3.2 Agenda para el Nuevo Diálogo

Una vez satisfechas las condiciones arriba señaladas, sería necesario continuar el diálogo sustantivo y las negociaciones políticas sobre los siguientes ejes de corto (I) y mediano plazo (II).

A) Verificación permanente de las condiciones
para el diálogo (I)

B) Nuevo gobierno en Chiapas (I)

B.1 Composición
B.2 Programa
B.3 Relaciones con el Congreso local
B.4 Relaciones con los municipios
B.5 Relaciones con organismos
de la sociedad civil
B.6 Acciones urgentes

C) Problemática del contexto actual chiapaneco (I)

C.1 La tierra, su planteamiento global
y su programa de atención inmediata

C.2 Las autoridades y ayuntamientos
municipales cuestionados

D) Ambito nacional (incluyendo Chiapas)

D.1 Reforma política (I)
D.2 Los 32 puntos (I)

E) Puntos de agenda posterior al primero de diciembre

E.1 Reforma política (II)
E.2 Los 32 puntos (II)

 

3.3 Procedimientos para el Nuevo Diálogo

Es preciso operar con procedimientos eficaces y, para tal efecto, se requiere la acción conjunta frente a la complejidad, y mentalidades y actitudes participativas antes que excluyentes. Los criterios que consideramos apropiados para proceder ahora son:

A.- Vincular lo nacional con lo estatal y regional, tanto en problemática como con actores, instancias y procesos

B.- Crear espacios de encuentro y diálogo entre instancias, actores, fuerzas políticas, organizaciones indígenas y campesinas, y demás sectores de la sociedad civil

C.- Trabajar acercamientos y definición de posiciones y demandas

D.- Proponer alternativas e iniciativas de solución entre las partes, construyendo acuerdos verificables

E.- Mantener y mejorar la comunicación de todas la partes, actores e intancias, pues todos ellos son corresponsables en el proceso de una paz con dignidad y justicia

F.- Privilegiar la comunicación entre el EZLN y el gobierno de la República, a través de:

F.1 Lenguaje de los hechos
F.2 Comunicados
F.3 Encuentros directos sobre propuestas
trabajadas previamente

 

3.4 Integración de una Nueva Comisión Nacional de Intermediación

Por último, es necesaria la apertura de una nueva etapa de la Comisión Nacional de Intermediación, que la haga capaz, en estos momentos tan complejos, de fortalecer su autoridad moral y su vitalidad propositiva y articuladora --que la lleve a destrabar los procesos socio-políticos para darles cauce por la vía de la negociación política-- y que pueda vincular a todas la partes implicadas en este camino de diseñar los cambios justos y dignos que den entrada, esperanzadoramente, al dinamismo de una paz verdadera.

Por ello, juzgamos conveniente que sus integrantes constituyan un colegio de voces y experiencias que faciliten contactos, intercambios, diálogos, espacios de encuentro y negociaciones que estén indiscutiblemente sellados por la tranparencia, la confianza y la real voluntad de la partes.

Esta comisión informará al pueblo de México sobre sus tareas, sus logros, sus tropiezos, y actuará sobre las alternativas que encuentre.

Recogido el parecer y las opiniones de diversos grupos, actores sociales y orientadores de opinión en nuestro país y en Chiapas, proponemos para la integración de la Comisión Nacional de Intermediación en esta nueva etapa, a los siguientes miembros:

1.- Concepción Calvillo viuda de Nava
2.- Juana de García Robles
3.- Juan Bañuelos
4.- Oscar Oliva
5.- Eraclio Zepeda
6.- Pablo González Casanova
7.- Alberto Szekely
8.- Raymundo Sánchez Barraza

 

4- Conclusión

Me toca hablar en primera persona.

4.1 En mi calidad de mediador, hago un urgente llamado a las partes para que se pronuncien sobre esta iniciativa que ha sido meditada, profundamente, con la sola intención de contribuir con autenticidad a construir la paz con justicia y dignidad, y a aliviar el dolor de mi pueblo y los costos humanos que un prolongamiento de esta encrucijada traería consigo.

4.2 Asimismo, convoco, vehemente, a quienes han sido propuestos para colaborar como miembros en esta nueva etapa de la Comisión Nacional de Intermediación a que se manifiesten públicamente sobre esta invitación y que sopesen su decisión poniendo delante de sí mismos la gravedad del momento y su porvenir, y las exigencias éticas para comprometerse en esta delicada tarea, aportando lo mejor de nosotros mismos, guiados por el propósito del bien de nuestra patria y de nuestros hermanos, especialmente los más pobres.

4.3 Quiero reiterar en esta ocasión, con toda modestia, que como pastor en comunión con toda la Iglesia, y como hombre de fe, he puesto los dones con que el Señor me ha bendecido, al servicio de esta causa de la justicia y la paz.

4.4 Humildemente, y en actitud de metanoia, de conversión, pido perdón a mis hermanos, los más pequeños de esta tierra, si no he sabido estar en esta noble y exigente labor, a la altura de mi responsabilidad.

4.5 En esta oportunidad no puede faltar la voz de aliento y animación para todos los movimientos, organizaciones y entidades de la sociedad civil, a efecto de que prosigan sus invaluables esfuerzos en pro de esculpirle rostro humano y concreto a las reivindicaciones de libertad, justicia, amor fraterno y paz.

4.6 Y, por último, hago una interpelación muy sentida a todas la fuerzas políticas para que, a la luz de la situación actual, evalúen sus esfuerzos y actividades, y para que, derrotando egoísmos y ambiciones, apoyen todos aquellos trabajos que contribuyan a dar nacimiento a un México más justo, más democrático, más solidario.

4.7 Que el Señor de la historia, Cristo príncipe de la paz, nutra y fortalezca nuestra esperanza en estas horas de prueba, y que María de Guadalupe, madre de nuestra identidad mexicana, nos conceda siempre el favor de su protección incondicional y amorosa.

 

Samuel Ruiz García
Mediador

San Cristóbal Las Casas, Chiapas
13 de octubre de 1994

 

 

Iniciativa para el diálogo en Chiapas, propuesta por el obispo Samuel Ruiz García, leída en conferencia de prensa por él mismo en el Distrito Federal, el 17 de octubre de 1994.


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