DISCURSO DE LUIS DONALDO COLOSIO
Encuentro con la juventud tlaxcalteca.
Febrero 3, 1994



Candidato del PRI a la Presidencia de la República

Atlihuetzia, Tlaxcala, 3 de febrero de 1994.
Salón "Malitzin", del Hotel Mission Park.

"Hubo muchos años de irresponsabilidad financiera en nuestro país. Y he visto, en las comunidades que he recorrido - no solamente ahora, sino de muchos años atrás - en el rostro de los campesinos empobrecidos, la consecuencia de la irresponsabilidad".

En primer lugar quiero agradecer a todos ustedes su interés, su presencia y participación. Ofrezco disculpas a quienes no pudieron hacer uso de la palabra en razón de tiempo, pero quiero comprometerme con ustedes - y este es el primer compromiso que contraigo con la juventud tlaxcalteca - a que ésta sea la primera de varias reuniones que tengamos, para poder empezar a hacer una presentación más amplia y sistemática que la que ahora iniciamos.

La participación de todos ustedes, la forma en que se han expresado, el interés mostrado en el reflejo de lo que es la sociedad tlaxcalteca, de lo que es la sociedad mexicana: una sociedad demandante, una sociedad reclamante, una sociedad que exige cada día más participación y que busca - a través de los conductos que los mexicanos nos hemos dado - una participación política, pero política de la buena.

La política a la que me refiero es la que propone ideas, la que hace avanzar a las sociedades. No me refiero a la politiquería, no me refiero a aquella práctica que sólo se basa en desacreditar al adversario en el agravio personal. Me refiero a la política, entendida como el espacio privilegiado para dirimir nuestras diferencias.

Incluso en esta misma asamblea, en esta misma reunión, no todos los que estamos aquí presentes pensamos igual. Tenemos diferentes formas de percibir al país, tenemos formas diferentes de percibir cuál es el futuro para la nación, cuál es el futuro para Tlaxcala. Pero lo que nos une es el interés y la idea de que unidos, armoniosamente trabajando, podremos hacer avanzar a Tlaxcala.

Soy un Candidato en Campaña. Vengo a Tlaxcala, una vez más, ahora como Candidato a la Presidencia de la República. En muchas otras ocasiones he estado en esta entidad: primero como dirigente nacional de mi Partido, después como Secretario de Desarrollo Social y ahora como candidato de mi Partido a la Primera Magistratura.

Tengo el deseo y la convicción de que con este tipo de encuentros, con este acercamiento con grupos representativos de la sociedad tlaxcalteca, es como mejor podremos encontrar vías de comunicación. La comunicación la entiendo en dos vías: una, la que el candidato tiene o cuando el candidato ejerce la práctica de la expresión a través de ustedes - por ejemplo, en este grupo muy importante de jóvenes tlaxcaltecas - para expresar qué es lo que pensamos.

Pero por otro lado, la comunicación tiene que servir para que los que aspiramos a cualquier puesto de elección popular, contemos con la expresión de los diferentes grupos sociales. En este caso, con el de los jóvenes.

Como Candidato a la Presidencia de la República - lo he dicho en otros foros y lo reitero hoy, ante ustedes - no creo en la demagogia, no creo en la mentira, no creo en la ficción ni en la simulación. Siento que la verdad debe de estar de por medio en todo esfuerzo que hagamos para entablar una comunicación política como la que ahora estamos realizando.

He venido comprometiéndome con la sociedad mexicana en varios aspectos, pero quisiera referirme a tres de mis grandes compromisos, porque se relacionan con lo que ustedes aquí han planteado muy puntualmente, con todo el conocimiento para Tlaxcala.

Quiero empezar por decirles cuál es mi compromiso, el que llama a mi conciencia como el más importante. Es el que tengo - como aspirante a la Presidencia de la República - de combatir con esfuerzo redoblado a la pobreza, a la marginación, al atraso.

La pobreza no puede ser nuestro destino, la pobreza es un reto que todos tenemos que vencer. Este reto lo considero como un imperativo ético, un imperativo moral ante el cual todos debemos de corresponsabilizarnos para poder vencer.

Si ustedes me preguntaran: ¿Cuál es tu mayor compromiso? Yo les reiteraría que es precisamente éste: el de vencer la pobreza.

He viajado por muchos lugares del país. A Tlaxcala he venido - como decía al inicio de mi plática - en varias ocasiones. Así, he visto como municipios, comunidades, regiones, colonias, populares, ejidos, se debaten en condiciones verdaderamente precarias y que lo que requieren no es caridad. Lo que requieren es solidaridad para poder salir adelante: solidaridad no solamente del gobierno, sino de todos los mexicanos.

¿Qué es lo que quiero decir con esto?

Quiero decirles que mi compromiso es por una profunda reforma social de las condiciones sociales en que se debaten comunidades a lo largo y a lo ancho del país, pero que se reflejen en cuestiones concretas.

Primero, en más y mejores oportunidades para nuestros niños y jóvenes de educarse; más y mejores espacios de educación, una educación que prepare mejor a nuestros jóvenes para la competencia que viene.

Estamos viviendo en un mundo regionalizado, en un mundo globalizado, esto lo hemos escuchado a través de los medios, en las conversaciones, en fin; pero solamente podremos enfrentarlo con éxito si nos preparamos para esa competencia.

Nuestra educación pública tiene que ser reforzada. Actualmente, se invierte en educación pública, aproximadamente el seis por ciento del Producto Interno Bruto. Lo que he dicho es que me comprometo a que esos recursos del Gobierno Federal, de los distintos niveles de la República, se incrementen sustancialmente para que, en primer orden, los niños y jóvenes tengan acceso a la educación básica.

Por educación básica, recuerden ahora ustedes que no solamente es ya la primaria, sino que también es la secundaria; pero una educación donde nuestros maestros y nuestras maestras cuenten con las percepciones adecuadas que dignifiquen su vida y de esta manera puedan también ellos desarrollar de manera mucho más adecuada, sus funciones que son las de instruir.

Una educación que no solamente nos prepare para la competencia sino que también transmita los valores que son esenciales y fundamentales para identificarnos todos y cada uno de nosotros como integrantes de una Nación, que quiere seguir siendo soberana, una Nación que en el contexto mundial que habremos de vivir siga siendo una Nación respetada.

Este es uno de los primeros puntos que he comprometido cuando hablo de la reforma social, la de la educación y por supuesto, como les dije ayer en el estado de Puebla: una educación que también atienda la educación superior, la educación tecnológica.

Aquí se planteó y con mucha razón, que hay una ausencia o una desvinculación entre la educación tecnológica, la educación técnica, la educación superior, y la estructura productiva en las distintas regiones.

Ahí tendremos que poner énfasis y poder hablar de una educación que sirva a las regiones, una educación que verdaderamente tenga como objetivo fundamental el que la estructura de cada una de nuestras regiones sea alimentada con técnicos, con profesionistas, con mujeres y hombres preparados para la competencia que viene; con mujeres y hombres preparados y con ánimo para salir avante en la vida.

Pero muy justamente se reclama que se cuente con el empleo necesario para que cuando uno se gradúe, tenga los medios para salir adelante. De eso es de lo que se trata precisamente.

Una reforma social que también atienda las condiciones de salud. He visto en muchas comunidades, sobre todo rurales, que no tienen acceso a los más mínimos servicios y por ello, nuestros niños, sobre todo de las comunidades más pobres, tienen enfermedades que en otros países ya han sido erradicadas y que en nuestro país también tienen que ser erradicadas, por el sólo hecho de llevar agua potable, agua limpia y servicios de drenaje.

En muchas de las colonias populares de nuestras ciudades medias, también esto sucede, las enfermedades gastrointestinales, la salud pública, es lo que preocupa a todos; y también con la salud pública es con la que he comprometido mis esfuerzos.

Los servicios. México es una sociedad que se ha urbanizado aceleradamente; mucha gente ha emigrado del campo a la ciudad y hemos visto cómo alrededor de las ciudades se han formado cinturones de pobreza, donde mujeres y hombres viven en condiciones que necesitan y que requieren, y que exigen una mayor atención de las autoridades.

Servicios en materia de agua, de drenaje, de electrificación, de pavimentación, todo ello, tendremos que atenderlo de mejor manera y de una manera más eficaz para los años venideros.

Dentro de la reforma social a la que hago referencia quiero destacar de manera muy especial a nuestras comunidades indígenas, con quienes he comprometido el esfuerzo, mayores recursos, pero sobre todo respeto a sus organizaciones, respeto a su forma de conservar tradiciones y valores que enriquecen nuestra cultura nacional.

Este es uno de los más importantes compromisos que he venido haciendo, el de la reforma social.

Pero quiero referirles otro que me parece muy importante y es el que tiene que ver con el desarrollo regional, el desarrollo de las regiones, el desarrollo de Tlaxcala, el desarrollo de sus comunidades y para eso tenemos que erradicar la soberbia con que muchas veces se ven las soluciones de las comunidades desde el centro; tenemos que erradicar la visión centralista de nuestro desarrollo y creer que desde el centro se tiene la solución para todos los problemas en todos los órdenes; yo creo que esto es una visión equivocada.

Lo que digo es que el desarrollo regional tiene que nacer de las propias comunidades. El desarrollo regional entonces no es solamente el que haya más oportunidades de empleo en nuestras comunidades, en nuestros municipios, sino que tiene que reflejarse necesariamente en una mayor actuación política de las propias comunidades y de mayor respeto entre las distintas instancias, para lo que a nivel comunitario se definió como lo más importante y lo que a nivel comunitario también se define que puede esperar.

Lo que vengo comprometiendo es un desarrollo regional que tome en cuenta la participación política de los ciudadanos a nivel comunitario, pero no solamente para elegir gobiernos, sino para definir cuáles son las prioridades de desarrollo de la propia comunidad.

Desarrollo regional que definitivamente tome en consideración que nuestros municipios requieren de ser fortalecidos financieramente, y esto implica reconceptualizar nuestro federalismo; un federalismo que propongo eminentemente municipalista, porque creo firmemente en que es ahí donde habrá de darse, en los próximos años, la gran transformación política, la gran transformación nacional.

Desarrollo regional que definitivamente tiene que ver con que el gobierno federal oriente más recursos a la infraestructura de los estados y de los municipios: infraestructura carretera, ferroviaria, portuaria, ahí donde se trate de estados con zonas marítimas; infraestructura aeroportuaria, infraestructura que haga rentable la localización de más empresas y que definitivamente éstas vengan a generar más empleos para los tlaxcaltecas y de esta manera se fortalezca el bienestar de sus comunidades.

Un desarrollo regional que sí promueva más empleos, pero que no los promueva a costa de nuestros recursos naturales ya de por sí tan deteriorados.

Lo que quiero decirles es que mi compromiso es con un desarrollo y una generación de empleos que no sea a costa de la contaminación de nuestras aguas, de nuestros ríos, de nuestros bosques, de nuestras selvas.

Por muchos años se concibió al desarrollo nacional, el desarrollo industrial, como aquel que vencía a la naturaleza. Tenemos que cambiar esa concepción por aquella que viva en armonía con la naturaleza. Acuérdense de aquella frase que dice "el mundo no nos fue heredado por nuestros padres, sino que nos fue prestado por nuestros hijos".

Entonces cuando hablamos de ecología necesariamente hablamos de un imperativo ético y moral porque estamos hablando del bienestar de generaciones futuras y no podemos hoy deteriorar los recursos a los que tienen derecho generaciones venideras.

Y ese es también el compromiso que hoy contraigo con ustedes. Un desarrollo regional pues, amigos, jóvenes todos, que tenga que ver con las potencialidades de cada una de las regiones del país, que tenga que ver con la participación política y la transformación democrática impulsada por la propia comunidad.

Quiero hablarles de un tercer compromiso, que es el que tiene que ver con una economía fuerte. Porque no podemos hablar de una profunda reforma social, no podemos hablar de un desarrollo de nuestras regiones, no podemos hablar de incrementar los recursos públicos para la educación, no podemos hablar de una nueva ecología, si no tenemos una buena economía.

¿Y qué es tener una buena economía? Una buena economía es aquella que funciona bien y que todas las partes que en esta economía participan, tengan seguridad, tengan certeza hacia el futuro.

Mi compromiso - como Candidato a la Presidencia de la República - es conducir la economía con firmeza, para darle certidumbre a todos los que en ella participamos, a los que quieren un empleo, a los que quieren invertir, a los que - desde el punto de vista de consumidores que somos - no queremos que los precios suban; a los que queremos que se generen más empleos y que la economía familiar se fortalezca.

Una economía de certidumbre hacia el futuro tiene que poner en el centro de nuestras preocupaciones al hombre, al mexicano, al tlaxcalteca, a su familia, a su entorno, a su comunidad; de tal suerte que todos nuestros afanes sean por mejorar las condiciones del mexicano, en el entorno comunitario y familiar en que nos movemos cotidianamente.

Una economía de la certidumbre es aquélla que mantiene las finanzas públicas de manera sana.

Hubo muchos años de irresponsabilidad financiera en nuestro país. Y he visto, en las comunidades que he recorrido - no solamente ahora, sino que muchos años atrás - en el rostro de los campesinos empobrecidos, la consecuencia de la irresponsabilidad.

Por eso es que no podemos gastar más de lo que tenemos, pero tenemos que gastar más al hacernos de mayores recursos, en lo que verdaderamente interesa a la gente, a los tlaxcaltecas, a ustedes como jóvenes.

Les quiero decir que una economía sana es aquella que mantiene la inflación a raya. Por que ya vimos durante muchos años cómo la inflación; el crecimiento desmesurado de los precios afectó la confianza entre los mexicanos, erosionó las bases de la seguridad que se necesita para que la economía funcione bien.

Dicen que " la memoria es flaca", pero hace seis años o menos, las tasas de inflación al año eran aproximadamente de 200 por ciento. Hoy en día la inflación se ha reducido a menos de 10 por ciento, y allí debemos de mantenerla y aun así todavía esforzamos por bajarla más.

Pero una economía de certidumbre tiene que ser aquella donde el Gobierno promueva más las inversiones; donde en libertad se generen los empleos necesarios para fortalecer la economía familiar. Estamos ante la magnifica oportunidad de aprovechar los acuerdos comerciales que México ha suscrito con otros países y traducir esas oportunidades en más empleos para Tlaxcala.

Sí, es cierto, hay muchas empresas - sobre todo del ramo textil - que han visto disminuidas sus oportunidades, pero también se sabe a ciencia cierta, por quienes están en la industria textil, que a partir de los acuerdos comerciales se abren nuevas oportunidades para las exportaciones de los productos textiles mexicanos, que hasta ahora estaban sometidos a cuotas.

Ahora, precisamente mediante este Acuerdo Comercial con América del Norte específicamente, los productores textileros mexicanos tendrán la oportunidad de exportar cuando queramos, siempre y cuando cumplamos con las normas de calidad y de excelencia que el mercado nos exige.

Pero quiero decirles algo: mi compromiso, de llegar a la Presidencia de la República, es de darle seguridad a la economía aliándome estratégicamente con las pequeñas y las medianas empresas; no yo, sino el gobierno todo.

¿Por qué les digo que con las pequeñas y medianas empresas? Me estoy refiriendo al 90 por ciento o más de los establecimientos comerciales e industriales del país. Allí está el pequeño taller, allí está la empresa textil, allí está la farmacia, allí está la pequeña agroindustria; allí está la pequeña empresa de comercialización, incluso allí está la empresa que formó aquel hombre que juntó su pequeño capital, se compró un automóvil y puso un taxi y ésa es una empresa.

Les estoy dando ejemplos de cómo los pequeños y medianos negocios tienen necesidad de una nueva viabilidad económica y a eso es lo que pienso dar la mayor importancia, sin, por supuesto, desestimar ni soslayar el hecho de que las grandes empresas habrán de tener toda la certidumbre para ampliar sus actividades en nuestro país para la localización de nuevas grandes empresas; pero nuestra obligación es con las pequeñas y medianas que tanto reclaman de apoyos crediticios a tasas competitivas; de apoyos que les permitan asociarse.

En otros países del mundo pequeñas empresas textiles, por ejemplo, se han asociado, varios empresarios han contratado los servicios de diseñadores o han contratado los servicios de líneas de comercialización para la exportación o han contratado los servicios para la compra de los insumos en gran escala y que esto les permite disminuir costos. Estos son ejemplos que ya se están dando en nuestro país. Y son ejemplos que tenemos que generalizar en el territorio mexicano. Estamos ante una nueva etapa de crecimiento económico.

Lo que les quiero decir es que ese impulso al nuevo crecimiento económico, lo que tenemos que darle es un impulso tal o una característica tal para que los beneficios se distribuyan de manera más equitativa entre la gente, entre las regiones de nuestro país.

Entonces: una profunda reforma social, un desarrollo regional que atienda las necesidades, los deseos y la participación democrática de las comunidades de Tlaxcala y una economía fuerte que genere empleos y que fortalezca el salario de los trabajadores y que fortalezca el ingreso de los mexicanos. Estos son tres de varios de los compromisos que he venido haciendo.

Me parece fundamental que aquí los exponga de nuevo, porque tocan precisamente los aspectos a que ustedes hicieron referencia, en materia de empleo, en materia de educación, en materia de preparación para el futuro que viene.

Estos compromisos tenemos que complementarlos con la transformación democrática de nuestro país y para eso la participación de ustedes es fundamental. Estos son los compromisos.

Son, amigas y amigos, jóvenes de Tlaxcala, parte de mi propuesta, parte de mi plataforma y quiero enriquecerla con las sugerencias que ustedes tengan, con las decisiones que ustedes tomen. Por eso es que dije al inicio de mi charla que ésta sea la primera de varias reuniones.

Estos son parte de mis compromisos; los digo de buena fe; se los digo de cara a ustedes; se los digo sin falsas posturas y sin falsas expectativas, sin demagogia, sin "rollo", como aquí se dijo.