DISCURSO DE LUIS DONALDO COLOSIO
Al aceptar la Precandidatura del PRI a la
Presidencia de la República.

Noviembre 28, 1993


Presidente del Comité Ejecutivo Nacional
del Partido Revolucionario Institucional;

Amigas y Amigos del Partido:

Acepto... acepto con el entusiasmo de un hombre de Partido, el apoyo que ustedes el día de hoy me brindan; el que me brindan líderes, dirigentes, militantes y simpatizantes del Partido Revolucionario Institucional para mi candidatura a la Presidencia de la República.

Lo hago... lo hago convencido y también lo hago profundamente emocionado. El que mujeres y hombres con quienes comparto ideales, con quienes comparto propósitos, hayan decidido proponerme ser el candidato del Partido Revolucionario Institucional a la Presidencia de la República, es para mí el más alto honor.

Con el Partido de la Revolución nos encaminamos al triunfo.

Lo hago con profunda fidelidad a mi vocación política; vocación que hoy reafirmo y que está sujeta a grandes exigencias: la de cumplir con nuestros principios, la de cumplir con nuestros valores; la de honrar y enaltecer la trayectoria de nuestro Partido; la de presentar nuestra propuesta y la de realizar una campaña a la altura de las aspiraciones de los mexicanos.

Lo hago... lo hago atendiendo a mi conciencia, que es la conciencia de un hombre que cree en la política, cree en la política como un ejercicio responsable para sumar voluntades en torno a un propósito; cree en la política como un espacio privilegiado para la convivencia armónica, para la convivencia civilizada.

La política, como el instrumento que las sociedades han construido para ordenar sus intereses, para expresar su voluntad, para conducir su destino. Esta es la política que llama a mi conciencia. Estoy preparado para asumir este compromiso.

Soy heredero... soy heredero de una cultura del esfuerzo, y no del privilegio.

Por ese camino se me han abierto oportunidades: las de estudiar; las de especializarme; las de participar en política, como Diputado Federal, como Senador por Sonora; las de servir a un gobierno, desde niveles modestos hasta llegar a encabezar los esfuerzos en la Secretaría de Desarrollo Social. Ese es el esfuerzo que me permitió también llegar a la Presidencia de mi Partido, el Revolucionario Institucional.

En todo este trayecto... en todo este trayecto se formaron y se profundizaron mis convicciones.

Pertenezco a la generación del cambio. La generación que encabeza Carlos Salinas de Gortari.

La generación que encabeza Carlos Salinas de Gortari, quien inició el proyecto en el que creo y comparto, el de las grandes reformas, el de la reforma de la Revolución.

Durante estos años de intenso trabajo he podido constatar el cariño del pueblo de México para con su Presidente. El Presidente Salinas es uno de los grandes pilares de nuestro Partido. Su prestigio, su capacidad, su entrega, su lealtad a México, hacen fuerte al PRI y hacen fuerte a la Nación.

Creo... creo en el nacionalismo surgido de la Revolución Mexicana; un nacionalismo popular, porque nos une y tiene sus raíces en las aspiraciones de nuestra gente.

Soy hombre de la frontera. Ahí se vive la identidad día con día. Ahí se contrastan las culturas y se aprecia profundamente la riqueza de nuestros valores. Nuestro amor a México, que se construye en el esfuerzo cotidiano, que supera adversidades.

Soy un hombre del norte. Ahí se aprecia el gran potencial de la fuerza de nuestras comunidades y se vive el amor y el respeto a la familia.

La cultura de mi región me ha enseñado la importancia de la tenacidad, de la perseverancia, del esfuerzo. Me ha enseñado el valor del trabajo y el respeto a la diversidad de esta gran Nación que es México.

Por eso creo en mi Patria. Por eso he decidido entregarme a ella y luchar - junto con ustedes - por su engrandecimiento.

Conocer otras naciones me ha permitido admirar aún más nuestros valores y nuestra historia, nuestro apego a la familia y la importancia del ejemplo a nuestros hijos. Estoy decidido a conservar una trayectoria de lealtad a los principios que heredé y que inculco a mis hijos.

Ser nacionalista es hacer de la soberanía el valor fundamental. La gran batalla de México es por la soberanía. Esta es mi convicción.

Nuestro mayor patrimonio es la independencia de la Nación; la entendemos como la capacidad que tenemos los mexicanos para definir nuestro destino.

Dentro y fuera de nuestras fronteras he apreciado la importancia del cambio en el mundo: la globalización, la regionalización, la profundización en el intercambio comercial.

Estoy convencido - amigas y amigos del Partido - que en esta etapa tenemos que afirmar la participación de México en el mundo y seguir incrementando la capacidad de promover nuestros intereses.

Soberanía, nacionalismo, son parte de nuestra cultura. Inspiran nuestras tareas diarias y nuestro amor a México.

Soy hombre de profunda convicción democrática. Lo he demostrado en los hechos; la he practicado con orgullo. Creer en la democracia es respetar las reglas de la competencia, es alentar el debate, es alentar la deliberación y es aceptar los resultados de la voluntad popular. Mi compromiso con la democracia es irrenunciable.

Habremos de vivir la próxima contienda electoral con nuevas normas. A todos los partidos corresponde cumplirlas y de esa manera enaltecer la política.

Estamos ahora ante una oportunidad excepcional, no la desperdiciemos. Vamos a demostrar primero a nosotros mismos y a nuestros hijos, que la competencia política que vivimos en México es honesta y se finca en valores; que tenemos el coraje y tenemos la decisión de perfeccionar nuestra democracia.

La ciudadanía juzgará... la ciudadanía juzgará que tenemos la mejor propuesta. Invitaré a los candidatos de los otros partidos a un amplio debate.

A un amplio debate que contraste ideas y programas. Nuestros votos... nuestros votos serán los del convencimiento. Porque ganaremos el debate, ganaremos los votos.

El más alto valor de nuestra sociedad - qué duda cabe - es la Nación, y el más alto valor del hombre es la libertad. Por eso es que profundizar y ampliar libertades es tarea permanente. Reconocer y proteger los derechos diferenciados de la sociedad y otorgarles garantías es la fuente de legitimidad de la convivencia social.

Daremos voz a los que no la tienen, a los desprotegidos, a los marginados, a los desposeídos. Esas voces se sumarán a la voz de la Nación. Mi compromiso es con una sociedad que se reconozca por el respeto a la ley y a la dignidad del hombre; una sociedad que combata las exclusiones, la marginación, el rezago y el atraso.

Ir por más progreso, ir más lejos en nuestra transformación, significa también ampliar las oportunidades para nuestra clase media; es decir, las oportunidades de los empresarios de la pequeña y mediana empresa, de los comerciantes, los productores rurales, los pequeños propietarios; las de nuestras maestras y nuestros maestros; las de los universitarios; las de los profesionistas; y las de los empleados públicos.

Ir por más progreso, ir más lejos significa, en síntesis, fortalecer las expectativas de ascenso social de todos los mexicanos.

Los cambios en el mundo nos han dado razón a nuestra reforma económica. (En) el debate económico hemos ganado la propuesta. Como funcionario público, como Legislador, he participado y compartido las decisiones de esta etapa de reformas y recuperación. Como economista estoy convencido de que elegimos el camino correcto. El mejor discurso son los hechos. Estoy a favor de una economía de la certidumbre.

He visto el costo social de las políticas equivocadas; y el renacer de la esperanza con las políticas correctas. Conozco los efectos devastadores de la irresponsabilidad financiera, de la indisciplina en el gasto, de las promesas sin sustento. Lo sabemos muy bien: quien al final paga la irresponsabilidad es el pueblo y lo paga con sufrimiento.

Rechazo el populismo, rechazo la demagogia, rechazo las ficciones. La disciplina en las finanzas públicas llegó para no irse nunca más. No habrá desviaciones. Que quede bien claro: no hay marcha atrás; la sociedad no lo admitiría. Que quede bien claro: no hay marcha atrás; superar los retos que tenemos por delante así lo exige.

Hemos invertido mucho en la estrategia del cambio. Hacer que los beneficios lleguen a los mexicanos reclama perseverancia, reclama tenacidad, reclama seguir en el rumbo.

Arraigar lo que ha funcionado y formularnos nuevas metas para ir más lejos, por más progreso. Ese es mi compromiso.

En mi trayectoria... en mi trayectoria siempre he valorado la importancia de saber aportar a un equipo, de ser productivo, de saber trabajar en torno a un liderazgo, asumir disciplina y entregarse al desempeño de las tareas encomendadas. Esos valores me han permitido cumplir mis anhelos.

Ahora, en esta campaña, me corresponde estar al frente. Asumiré mi responsabilidad. Para ello, cuento con mi Partido. Para ello, cuento con ustedes. Soy hombre de lealtades. En mí encontrarán siempre una sola voz y una sola determinación.

Vamos... vamos a ampliar... vamos a ampliar la fortaleza y las oportunidades que hoy nos ofrece la nueva economía de México. Nuestro reto es aprovechar las ventajas que ahora tenemos, las de una economía estable y en crecimiento.

Frente al Tratado de Libre Comercio encabezaremos esfuerzos para elevar productividad, ser más competitivos, elevar el bienestar de los mexicanos.

Nuestra economía habrá de calificarse por su capacidad, por su capacidad de generar inversiones, de generar más empleos, de elevar los salarios. No olvidemos que sólo en una economía fuerte y sana puede haber justicia.

Más empleos y mejores salarios es mi compromiso. Esa es la mejor forma de distribuir el ingreso. Eso es lo que da tranquilidad y certidumbre a las familias. Eso es lo que asegura el futuro de nuestros hijos. No olvidemos que el fin último de la economía es el hombre, el bienestar de su familia y comunidad, su región y su patria.

Una amplia y profunda reforma social es el desafío de este fin de siglo para México. He recorrido el país, he visitado las más recónditas regiones de México. Conozco su gran potencial y sé también de sus necesidades.

Sí es cierto, provengo del norte, pero también me reconozco como mexicano en la gran fuerza del Centro y el Sur de nuestra patria; conozco los grandes valores culturales de sus hombres y admiro el gran talento y creatividad de sus regiones.

Conozco a las diferentes organizaciones sociales, a las que forjaron nuestro tiempo y a las que han surgido del vigor y el dinamismo de nuestra actual transformación. En todas ellas, en todas las organizaciones sociales, está presente el reclamo de participación, de contribuir a una amplia reforma social.

Me propongo abrir los espacios para que su energía e iniciativa tengan cauce, y sean decisivas para la nueva etapa de bienestar de nuestro país.

Los grandes rezagos nos ofenden. La aspiración fundamental de quienes viven en los barrios, en las colonias, en los ejidos, en las comunidades indígenas, es la elevación productiva del bienestar. No más injusticia, no más pobreza; ése es el reclamo.

Para construir... para construir la sociedad que queremos, debemos resolver el problema de la pobreza extrema. Sólo con alternativas garantizadas de desarrollo social podremos seguir construyendo el México fuerte al que aspiramos para este fin de siglo. Me propongo mantener y profundizar Solidaridad como columna vertebral de nuestra política social.

Como mexicano... como mexicano, como integrante de la generación del cambio, creo en una profunda y amplia reforma social que finque la nueva esperanza de los mexicanos, que dé certidumbre a nuestro futuro.

No les propongo ni una reforma burocrática, ni una reforma centralizada. Les propongo una auténtica reforma que nazca desde las regiones, desde el sentimiento de cada comunidad y que tenga como centro de todos nuestros afanes el bienestar y la dignidad del hombre.

Todos estos propósitos se enlazan. Combatir la pobreza es un compromiso ético, pero también es condición de mayor fortaleza de la soberanía, de nuestra aspiración democrática y del sustento de las libertades.

La economía fuerte abre las posibilidades para una política social profunda. El mejor bienestar contribuye a construir las condiciones para asegurar libertad y democracia. A su vez, nuestra vida democrática se beneficia de una economía que genera empleos y de una política social que brinda educación para la competencia y para el desarrollo, una educación de calidad, vivienda digna y acceso a mejores servicios de salud.

Todos estos propósitos convergen en la soberanía, en la nación fuerte y vigorosa que queremos los mexicanos.

En esta Asamblea reafirmo mi convicción y mi orgullo de ser priísta. A cada militante puedo verle a los ojos. Grandes jornadas nos han unido. Juntos hemos aprendido el valor del esfuerzo, del empeño, de los principios.

Conozco a fondo mi Partido, conozco su gran capacidad, su ánimo, su decisión, su determinación, su entusiasmo.

Somos el Partido de la transformación de México. Somos el Partido que ha dado paz, certidumbre, estabilidad y futuro a la Nación.

Somos un Partido con la capacidad para impulsar los cambios que demandan los mexicanos y para preservar nuestros valores. En una palabra, somos el Partido de la Revolución.

La Revolución nos sigue dando rumbo. Este siglo inició con una revolución social triunfante; finaliza con una Revolución reformada que cumple sus propósitos.

Creo profundamente en la Revolución Mexicana, creo en sus principios, creo en nuestra Constitución. Los priístas luchamos para mantenerla vigente. Esa es la causa a la que me entrego. Con la causa de la Revolución triunfaremos.

Amigas y Amigos de Partido:

Vamos a la campaña del triunfo. Que no haya dudas: estamos preparados para competir y estamos preparados para ganar.

El PRI... el PRI es hoy un Partido mejor organizado, con mayor capacidad para estar presente en el territorio nacional, en cada comunidad, en cada barrio, en cada ejido. Somos un Partido nacional, que cuenta con los mejores hombres y con las mujeres más dedicadas a las mejores causas de México. Aquí militan los grandes líderes sociales. Este PRI organizado y unido es el Partido de la victoria.

Este es el PRI que le cumple a la Revolución y lo hace con mística, con orgullo, con capacidad y con fortaleza. Es el Partido que se ha transformado para ponerse a tiempo con este tiempo nuevo de México; que sabe qué hacer con el poder, y que ha promovido los grandes cambios del país; que actualiza sus propuestas, que le da certidumbre a los mexicanos, que abre espacios de participación a nuestras mujeres y hombres de todas las generaciones.

Seré el candidato de los obreros, seré el candidato de los campesinos de México, de nuestras clases populares, de los profesionistas, de los maestros, de los estudiantes y de los universitarios, de las nuevas organizaciones sociales. Seré el candidato de los que tienen como sus valores la soberanía y el nacionalismo de México.

Nuestra campaña será de la más amplia convocatoria y de la más profunda y amplia participación. Será una campaña entusiasta, en la que cada quien tendrá un lugar y también una tarea que cumplir.

Por eso, el triunfo será de todos. Haremos un empleo eficiente de nuestros recursos y daremos cuenta de nuestros gastos. Mantendremos una estrecha comunicación con la ciudadanía. A través del diálogo buscaremos convencer y respetaremos a quienes tengan ideas diferentes.

Con la fortaleza de nuestro Partido, con el vigor de nuestra campaña, con la sociedad mexicana, vamos a ganar. Vamos a ganar el futuro para los mexicanos, para nuestros hijos, para nuestras familias, para el bienestar de todos y cada uno de nuestros compatriotas.

Un futuro de mejores libertades, de más democracia. Un futuro de mayor justicia social. Un futuro grande y cierto para la nación.

¡ Vamos por más progreso para México !
¡ Que viva Carlos Salinas de Gortari !
¡ Que viva el Partido Revolucionario Institucional !
¡ Que viva México !