DISCURSO DE LUIS DONALDO COLOSIO
Toma de protesta ante la Asamblea Nacional como
Presidente del Comité Ejecutivo Nacional
del Partido Revolucionario Institucional.

Septiembre 1, 1990



Presidente del CEN del PRI

México, D.F., 1 ° de septiembre de 1990.

"A partir de hoy todas las batallas del pueblo tienen necesariamente que ser las batallas del nuevo Partido Revolucionario Institucional".

"Vamos juntos a poner punto final a la perversión política de las decisiones cupulares y centralizadas; vamos a poner punto final a la imposición y a la antidemocracia".

Amigas y amigos;
Señoras y señores invitados;
Amigas y amigos de los medios de comunicación;
Priístas de México:

Hace más de veinte meses que asumimos la Presidencia del Partido Revolucionario Institucional; en aquel entonces por mandato del Consejo Nacional.

Hoy, ante la Asamblea Nacional de mi partido, reasumo el compromiso más importante de mi vida política.

A lo largo de veinte meses, el priísmo nacional, todos ustedes, militantes, dirigencias de los Estados, los compañeros del Comité Nacional, todos juntos hemos enfrentado una etapa de grandes esfuerzos para nuestro partido.

El papel del Partido Revolucionario Institucional, qué duda cabe, ha sido central en el proceso de cambio y nuestra responsabilidad ha sido indeclinable.

Somos, en esta época de transformaciones, de cambios y de reformas no sólo en México, sino en el entorno internacional, un partido en franca transformación; y aunque algunos no quisieran verlo en este periodo, el priísmo nacional ha trabajado con entrega, con pasión. Los priístas hemos hecho lo más y lo mejor que hemos podido por nuestra causa.

Tuvimos derrotas que muchos queríamos que fueran nuestros triunfos. Pero obtuvimos triunfos, muchos triunfos, que otros quieren y querían que fueran nuestros fracasos.

En el balance, compañeras y compañeros, nuestro partido no está declinado; nuestra organización está viva, nuestra organización está vigente, y estamos preparados para seguir encabezando la transformación de México.

Hoy, al refrendarnos ustedes la confianza del priísmo nacional, aumenta nuestra responsabilidad y nuestro compromiso. Ofreceremos lo mejor de nosotros mismos al servicio del partido, para así juntos llegar a tiempo a la reforma del Partido Revolucionario Institucional.

El partido que somos, el partido de hoy y del futuro, empeñó su palabra ante la sociedad, ante la sociedad mexicana a la que se debe, y lo hemos hecho de cara a la nación; nuestro partido reúne los consensos y expresa con franqueza, con autocrítica, con propuestas, su voluntad de cambio.

En este proceso, todo el priísmo ha tenido oportunidad de hablar, de debatir, de reflexionar. Lo hemos hecho en los seccionales, lo hemos hecho en los comités municipales, lo hemos hecho en nuestras organizaciones, pero también lo hemos hecho en la colonia popular, lo hemos hecho en el ejido.

El gran debate por la democracia llega a un momento de la mayor importancia en esta asamblea.

Amigas y amigos delegados:

El momento del diagnóstico ha quedado atrás.

Cada uno de los temas de la agenda priísta se ha ido aclarando en las largas jornadas de análisis y de discusión.

Los puntos de la convocatoria por la cual nos encontramos aquí reunidos, se han ido cumpliendo cabalmente, puntualmente, uno a uno.

La sociedad mexicana nos entregó sus propuestas. Hemos recogido razones y argumentos, pero también hemos recogido reclamos y críticas. Hemos oído todas las voces, hemos dialogado, reflexionado y polemizado sobre el presente y sobre el porvenir de la política nacional.

Pero ha llegado el momento de tomar decisiones. Esto lo vamos a hacer juntos, y lo vamos a hacer con responsabilidad, sin titubeos, con imaginación, con la lucidez de ustedes.

Sin autoengaños, sin simulaciones, los priístas marchamos decididos a la reforma del partido.

El cambio es el signo de nuestro tiempo. En nuestro país la sociedad se ha vuelto plural; los ciudadanos son cada vez más críticos, informados, exigentes, demandantes. Reclaman mayor participación política y justicia social.

En este cambio de la sociedad mexicana, como partido, ya no estamos solos; por el contrario, con otras organizaciones estamos conformando un régimen democrático de partidos.

La competencia, amigas y amigos priístas, es parte de nuestra naturaleza.

La nueva realidad, la decisión del priísmo nacional de impulsar este tipo de transformaciones y nuestras propias convicciones políticas nos ha llevado al camino de la reforma. Nuestras convicciones son las que nos han traído el día de hoy aquí.

Preguntémonos, reflexionemos. ¿Por qué hemos decidido reformarnos? ¿Por qué hemos tomado el camino de ensanchar los cauces democráticos para hacerlo?

¿Para qué esta movilización política de nuestro partido a nivel nacional? ¿Por qué nuestra vehemencia, nuestra indeclinable voluntad de escuchar la voz de la sociedad?.

Ustedes han dado la respuesta. En primer lugar, porque los priístas de hoy reconocemos el momento político de excepción que nos ha tocado vivir. Porque los priístas de hoy reconocemos los signos del cambio.

Ustedes, junto con millones de mexicanos, han aportado talento, racionalidad, altura de miras y determinación en este proceso.

Desde el Comité Municipal hasta las comisiones estatales, hemos discutido acerca de nuestros problemas, pero también se han propuesto soluciones. Y se ha hablado con franqueza acerca de los grandes retos que enfrenta el Partido Revolucionario Institucional en esta hora del cambio.

Y ustedes han decidido con toda claridad que el primer gran reto es recuperar nuestra posición política.

Ante los problemas en que vive la sociedad, ante los problemas del México de hoy, que muchos son ancestrales y otros de nuevo cuño, ¿Cómo debemos pronunciarnos los priístas? ¿Con cuáles principios?

¿Con qué actitud? ¿Cuál debe ser, en síntesis, nuestra posición política frente a los grandes problemas de la nación, de las entidades de la República, de nuestras regiones?

Nuestra posición política, ustedes la han definido, consiste en hacer frente a las necesidades, hacer nuestras las voces de la sociedad inspirados siempre en nuestros principios y en nuestros valores: de libertad, de legalidad, de democracia, de justicia social y de defensa de nuestra soberanía.

Pero en esta reflexión ustedes han puesto énfasis en un segundo gran reto al que se enfrenta nuestro partido. Y éste es el de dar con eficiencia, con eficacia, con nitidez, cabida a los intereses legítimos de la sociedad mexicana.

Una sociedad compleja, una sociedad plural que requiere un foro de expresión política para manifestar las necesidades del pueblo, para expresar la voz de la ciudadanía.

Eso es lo que el priísmo de hoy ha recogido de las exigencias de la sociedad a la pertenecemos.

¿Por qué tenemos que dar con mayor precisión cabida y representación a los intereses de la sociedad?

Porque tenemos que reconocerlo, muchas iniciativas nos han rebasado, y estas iniciativas se han convertido en organización de la sociedad, incluso fuera de los partidos políticos y esto lo tenemos que reconocer.

Por eso es que, al plantearnos nuestra reforma, tenemos necesariamente que reflexionar cómo, de qué manera representar los intereses de esta sociedad nuestra, en franca transformación y con un singular dinamismo.

Queremos, amigas y amigos priístas, representar el sentimiento de hombres y de mujeres; queremos ser más eficaces, más concretos y más exitosos en la reivindicación de los obreros, de los campesinos, de las mujeres, de los jóvenes, que desde diferentes generaciones y trincheras representan las iniciativas de los grupos sociales.

Lo tenemos que hacer venciendo intermediaciones burocráticas, sin anacronismos políticos. Queremos concretar esos intereses sociales, como partido tenemos que sumarlos, tenemos que integrarlos.

No queremos un partido para minorías privilegiadas, queremos un partido del municipio, del Estado, queremos un partido para la nación.

A lo largo de la discusión se fijó un tercer gran reto; éste es el del fortalecimiento de la organización, de la militancia y de la acción política.

Queremos transformar nuestra organización en potencialidad para la política. Queremos, como ya lo dije antes, convertir al partido en el foro de expresión ciudadana por excelencia, en el que se discutan los problemas de la sociedad; en donde prevalezcan los métodos democráticos; en donde se desechen el autoritarismo, la política burocrática, los dogmatismos, la prepotencia y la arbitrariedad.

Esa es la exigencia del pueblo de México; esa es la exigencia del priísmo aquí reunido, y esa es la exigencia del priísmo nacional.

En el Partido Revolucionario Institucional se ha recuperado la mística, la mística que supera la cultura de la "línea", la mística que le da al militante la capacidad de iniciativa. ¿Cómo pasar de estos planteamientos a los hechos? ¿Cómo desburocratizarnos?

¿Cómo respetar a la militancia, que es un reclamo generalizado? ¿Cómo darle su lugar? ¿Cómo avanzar en nuestra democracia interna? ¿Con cuáles reglas?

¿Cómo evitar que nuestra reorganización democrática, en la que estamos empeñados y comprometidos, no derive en una dispersión, escisiones y fracturas?

En la reorganización democrática de nuestro partido, el municipio tiene que ser el punto de convergencia democrática de las fuerzas nacionales. Desde el municipio, en el ejido y en la comunidad, en la colonia popular y en el barrio, en el vecindario, con la voluntad de todos, nace y surge vigoroso el nuevo Partido Revolucionario Institucional.

Hay un cuarto reto, al que ustedes han hecho amplia referencia, y que es, con la voluntad de todos, con la decisión de todos, superar la imagen del partido en el seno de la sociedad mexicana. Para ello, tenemos que trabajar más, perseverar y actuar con tesón singular, con responsabilidad.

Un nuevo Partido Revolucionario Institucional está naciendo dentro de todos y cada uno de ustedes, que tienen una nueva actitud, no solamente frente al partido, sino frente a la sociedad; una nueva actitud frente a nuestros adversarios; una nueva actitud frente a la vida. Esa es la nueva actitud priísta de hoy, del futuro.

Priístas que exigen nuevos derechos y están dispuestos a asumir nuevas responsabilidades. Así es como nos comprometemos a superar la imagen del partido. Pero también exige el priísmo que esta superación de imagen se haga con probidad, con honorabilidad y con honestidad en la gestión pública de gobernantes o representantes populares y de servidores públicos.

Que no se nos olvide el dicho popular que dice: "Arrastra más el ejemplo que la palabra". Y es el ejemplo de Carlos Salinas de Gortari es el que está arrastrando y conduciendo los destinos del partido y de la nación. Es su ejemplo el que tenemos los priístas de hoy que seguir en el camino del progreso y del bienestar del pueblo de México.

Compañeras y compañeros:

Nunca, nunca como hoy habíamos tenido una asamblea más representativa. Aquí está reunido el priísmo, su representación nacional: obreros, campesinos, maestros, empleados, colonos, amas de casa, profesionistas, estudiantes, jóvenes y mujeres de distintas generaciones que representan la pluralidad de la sociedad mexicana.

Mexicanos todos que pertenecemos al Partido Revolucionario Institucional, que creemos en él, que creemos en sus valores, en sus ideales.

Este pueblo de México, al que pertenecemos, está aquí representado con dignidad, porque todos y cada uno de ustedes han sido democráticamente electos.

Delegados priístas:

Son ustedes, amigas y amigos delegados, portadores de la voluntad de los compañeros del priísmo nacional. Son ustedes voceros de expresiones que suman y cuentan.

Son ustedes, amigas y amigos delegados, representantes de las voluntades, de los reclamos, de las exigencias, pero también de las esperanzas y de los anhelos del priísmo nacional. Es a través de su actuación en esta Asamblea Nacional como habremos de cumplir a cabalidad con el mandato.

Fuertes batallas han forjado esta etapa del partido; pero fue el trabajo y la perseverancia, fue el activismo creativo de ustedes y de millones de mexicanos que pertenecen a nuestro partido, lo que ha hecho posible la vigencia política de nuestra organización nacional.

Nuestra reforma tiene que ser una respuesta acordada soberanamente por nosotros al reclamo social de ampliar la vida democrática, de defender los derechos humanos, de profundizar en las tareas de justicia social.

Eso es lo que nos ha permitido encabezar la iniciativa ciudadana y eso es lo que nos permitirá estar a la vanguardia en la escena política nacional.

A partir de hoy todas las batallas del pueblo tienen necesariamente que ser las batallas del nuevo Partido Revolucionario Institucional.

Nuestra reforma es de largo aliento, nuestra reforma es de largo alcance, es un proceso que nos exige actuar en todos los frentes, es un proceso que nos exige que vayamos hacia adelante, sin perder la vista en las luchas cotidianas.

Nuestra asamblea, amigas y amigos delegados, habrá definitivamente de fincar las bases sobre las que habremos de avanzar en nuestra reforma; pero esto no es poco, es un gran paso hacia el logro de aspiraciones y objetivos mayores.

Lo hemos dicho con anterioridad: nuestra Asamblea es un punto de llegada, pero también es un punto de partida.

En esta Asamblea culminamos una fase, una etapa del proceso, y en esta fase y en esta etapa logramos los priístas aprender mucho.

Hoy podemos decir que el priísmo nacional ha identificado a cabalidad cuáles son sus defectos; también cuales son sus deformaciones.

Hemos reconocido qué es lo que ya no quiere el priísmo nacional; pero también hemos identificado lo que queremos que se preserve, porque constituye nuestro orgullo y nuestro prestigio histórico al frente de las luchas políticas de México.

Hoy sabemos que en esta asamblea vamos a tomar acuerdos, vamos a llegar a consensos que nos permitan ante todo mantener el poder por vía democrática. Eso es lo que el priísmo quiere: que nadie dude de la seriedad de nuestro compromiso con la democracia en México.

Queremos con el voto ciudadano el poder democrático: el futuro de México. Este paso social y de democracia no es de rupturas ni es de violencia. Los priístas de México exigen democracia, más democracia a su partido: demandan descentralización, autonomía; demandan gobiernos responsables.

Vamos juntos a poner punto final a la perversión política de las decisiones cupulares y centralizadas; vamos a poner punto final a la imposición y a la antidemocracia. Eso es lo que quiere el partido; eso es lo que quiere el priísmo nacional; eso es lo que quiere México.

Vamos, compañeras y compañeros, juntos a nuestras tribunas de trabajo; vamos a cumplir cabalmente con nuestra cita. Que las siguientes horas de trabajo sean también la maravillosa oportunidad para fincar las bases de nuestra reforma.

En Querétaro refrendaremos principios, valores de libertad, de democracia, de justicia social, de soberanía. Recordemos: todo podrá cambiar, todo menos nuestra identificación plena con los principios de la Revolución Mexicana.

En Morelos vayamos a ratificar nuestro compromiso con la sociedad. Dediquémonos con ahínco a formular un gran programa político para el partido que identifique, que recoja y que represente los anhelos de la sociedad, de la ciudadanía; ahí donde se desarrolla la vida comunitaria, ahí donde quiere el pueblo ver a su lado al Partido Revolucionario Institucional.

En Puebla, amigos delegados, hagamos de nuestro partido un partido con reglas claras, con reglas precisas. Vamos con convicción, a analizar lo referente a nuestros estatutos, para que sustenten los valores del priísmo de hoy, del futuro; reglas, normas claras, estatutos que expresen nuestra voluntad reformadora, pero ante todo que expresen nuestra voluntad democrática.

Y vamos también a Tlaxcala a manifestar nuestra convicción absoluta de que seremos el partido, la organización política mayoritaria, que acompañará en este tramo histórico la modernización nacional de México que encabeza el Presidente de los mexicanos y orgullosamente priísta, Carlos Salinas de Gortari.

Propongámonos mantener la unidad del partido. Respetemos las opiniones divergentes, la discrepancia y la crítica son expresiones de la democracia.

Asumamos, sin cortapisas, nuestra condición de partido plural que somos; que en nuestros debates prevalezca, ante todo, el pluralismo, que prevalezca la tolerancia, el diálogo, la concertación, la camaradería; que prevalezca la conducta de todos y cada uno de nosotros, que nos unifique, que nos cohesione, que nos integre y que nos una todavía más.

A partir de este momento, la Asamblea Nacional ha de ser la anticipación de nuestro partido que queremos para el futuro de México: un partido democrático, un partido unido, un partido fuerte y atento a las palpitaciones de la sociedad.

Un partido que sea defensor intransigente de la soberanía nacional; un partido que se pronuncie y actúe en consecuencia por la justicia social y la solidaridad.

Un partido, en síntesis, que sea la voz del pueblo de México.

¡Por México, vamos a ganar el futuro!