DISCURSO DE LUIS DONALDO COLOSIO
Discurso pronunciado durante la Asamblea Extraordinaria
del Consejo Directivo de la Fundación
Mexicana Cambio XXI, A.C.

Mayo 14, 1991



Presidente del CEN del PRI

México, D.F. 14 de mayo de 1991.
Museo de la Ciudad de México.

"Precisamente porque el Partido Revolucionario Institucional quiere una política de calidad, es que concibió el proyecto de una Fundación dedicada a la investigación económica, social y política; al análisis de las distintas dinámicas de transformación del país, de los nuevos movimientos y los nuevos actores. Una institución dedicada a pensar el futuro; una institución que promueva la crítica y la autocrítica. Una nueva cultura política, el diálogo y la discusión de las alternativas ".

Lic. Mariano Palacios Alcocer, presidente
de la Fundación Mexicana Cambio XXI:
Señoras y señores:
Amigos todos:

La instalación del Consejo Directivo de la Fundación Mexicana Cambio XXI que hoy realizamos, significa, de hecho, el inicio formal de sus trabajos.

La Fundación nace de la voluntad reformadora de los priístas. De una voluntad de cambio alentada por los valores actuales de la sociedad mexicana, que busca explorar y abrir nuevos caminos para fortalecer nuestras libertades, democracia, justicia y soberanía.

Amigas y amigos:

En los próximos días, terminada la elección interna de nuestros candidatos que habrán de contender en las elecciones de agosto, una importante etapa del Partido, caracterizada por un intenso trabajo de reestructuración interna, habrá de concluir.

Sin triunfalismos, pero con objetividad, tenemos que decirlo: tenemos hoy una mejor organización política.

Hoy los priístas tenemos un Partido que alienta la participación de todos, suma de convicciones individuales, pero también es la suma de liderazgos sociales. Es nuestro un Partido que acrecienta su presencia en la sociedad mexicana de hoy.

Pero nuestro compromiso no es sólo tener una mejor organización. Es, sobre todo, ofrecer un renovado Partido, de política de principios, pero sin dogmas.

Un Partido que ante la complejidad de la sociedad moderna, sea capaz de reconocer los problemas más urgentes y de imaginar las mejores soluciones.

Un Partido que identifique las grandes tareas que los mexicanos han de realizar en el momento actual, para preparar un mejor futuro.

Un Partido que en el gobierno ejecute un programa audaz, pero con sentido de lo posible; que atienda las demandas concretas y renueve sus compromisos consigo mismo, con la sociedad y con la Nación.

Ha llegado el momento de ampliar nuestro diálogo con la sociedad y de aumentar en ella nuestra presencia.

Tenemos el firme compromiso de ser un nuevo Partido para una nueva política; una política de profundas raíces sociales, que se exprese en buenos programas y en buenos gobiernos.

Una política que atienda las exigencias de hoy, pero que abra los horizontes del mañana. Una política que se convierta en ética de la responsabilidad y en moralidad pública.

Precisamente, porque el Partido Revolucionario Institucional quiere una política de calidad, es que concibió el proyecto de una Fundación dedicada a la investigación económica, social y política; el análisis de las distintas dinámicas de transformación del país, de los nuevos movimientos y los nuevos actores.

Una institución dedicada a pensar el futuro; una institución que promueva la crítica y la autocrítica. Una nueva cultura política, el diálogo y la discusión de las alternativas.

Hoy ese proyecto comienza a convertirse en realidad. Su nombre: Fundación Mexicana Cambio XXI, es ya una promesa.

Habrá de escrutar los signos del porvenir y analizar los cambios que fijarán el perfil de lo que seremos como país y como sociedad al iniciarse el próximo siglo.

Su presidente, Mariano Palacios Alcocer, por su formación y experiencia, habrá de dar dirección correcta a los esfuerzos de la Fundación.

La pluralidad de los integrantes del Consejo Directivo que hoy se instala, y la sólida estructura organizativa de la fundación, aseguran el éxito del trabajo y la continuidad de la iniciativa: académicos, periodistas, escritores, intelectuales, empresarios y políticos darán, desde la fundación, mayor rigor y consistencia a la política del Partido.

La Fundación ha de conciliar la vocación de poder de nuestro Partido con las exigencias del conocimiento y la cultura. Al unir la capacidad de decisión con el análisis serio y la discusión de las propuestas, el Partido Revolucionario Institucional se fortalece como defensor del interés público.

Si aspiramos a seguir como el Partido de las mayorías, es porque estamos decididos a construir el país que quieren todos los mexicanos y fincar un mejor futuro.

Nos hemos de preparar para afrontar el futuro. Si hacemos las preguntas acertadas, si identificamos los problemas estratégicos, no hay duda de que con el esfuerzo, con dedicación y tenacidad, habremos de encontrar las soluciones adecuadas.

Tenemos que prepararnos para el futuro, que habrá de caracterizarse entre otras cosas por el esfuerzo de los mexicanos en consolidar una economía competitiva e incluyente y a ampliar y fortalecer la democracia.

Atestiguamos hoy un proceso de importantes cambios en la economía mundial que, sin duda alguna, determinarán las condiciones que regirán en el mundo a la llegada del nuevo siglo.

Estos cambios se dan en el contexto de una economía; en la integración de grandes centros industriales y prósperos centros o bloques comerciales; coinciden con un gran número de países con economías preponderantemente extractivas, monoexportadoras y sobreprotegidas.

La revolución tecnológica, la globalización de la economía y el desvanecimiento de los tradicionales equilibrios geopolíticos son cambios que se darán con nuestro concurso o sin él.

Nuestra generación tiene ahora la responsabilidad de desechar el aislamiento aparentemente cómodo, pero autodestructivo, a fin de inscribir al país, oportuna y ventajosamente, en las grandes corrientes de producción, distribución y consumo.

Hay consenso entre los mexicanos sobre los objetivos que perseguimos; queremos ante todo crecimiento con estabilidad, eficiencia para que redunde en beneficios sociales. Así, la principal tarea de la Fundación, debe ser la de identificar los mejores medios para alcanzar estos fines.

¿Cómo otorgar permanencia y estabilidad al crecimiento económico, asegurando que se traduzca en beneficios palpables para todos y cada uno de los mexicanos?

¿Cuáles son los ámbitos y modalidades de concurrencia entre sociedad y Estado, que puedan asegurar, a un tiempo, crecimiento y justicia?

¿Qué reformas a las instituciones públicas y al marco de regulación pueden propiciar una conducción congruente de los esfuerzos de la sociedad, y la atención de sus requerimientos básicos de bienestar?

¿Qué cambios en el ámbito legislativo permitirán traducir una mayor productividad en mejores condiciones de empleo y de salarios?

¿Qué enfoque debe tener el esfuerzo educativo, para que sirva como sustento de las transformaciones que vive México en lo económico, en lo político, en lo social y en lo cultural?

¿Cómo armonizar la lucha por el mejoramiento económico con el respeto a la naturaleza?

Los cambios en la esfera de la economía se interrelacionan con los avances en la política. La incorporación de amplios grupos de ciudadanos a la discusión de los asuntos públicos, el fortalecimiento del régimen plural de partidos, y una nueva legalidad electoral, advierten el impulso y consolidación de esa voluntad renovadora que hoy está presente en la sociedad mexicana.

El México democrático de hoy demanda también equilibrios políticos, que eleven la calidad de nuestra vida pública, exigen nuevas mediaciones y el reconocimiento a la pluralidad de sujetos, que es condición de la vida política moderna.

La sociedad hoy plantea nuevas demandas y formula nuevas preguntas: ¿cómo ampliar libertades y fortalecer, al mismo tiempo, la vida pública? ¿Cómo preservar y enriquecer la identidad nacional en un mundo de mayor interdependencia?

¿Cómo consolidar nuestro sistema de partidos, a fin de que la interlocución política permita las mejores decisiones de gobierno?

Las respuestas serán, sin duda, obra colectiva. Pero no cabe duda de que a través de la Fundación, el Partido habrá de hacer una contribución decisiva a su solución.

Amigo Mariano Palacios Alcocer:
Amigos integrantes del Consejo Directivo de la Fundación:

Agradezco su decisión de participar en este significativo, importante y trascendente proyecto; agradezco su presencia hoy aquí; agradezco su atención al llamado del Partido.

Estoy seguro de que su dedicación, de que su talento, de que su emoción social, serán fundamentales para encauzar los trabajos de la Fundación y consolidar así el perfil del nuevo Partido Revolucionario Institucional.