DISCURSO DE LUIS DONALDO COLOSIO
Convención de la Asociación de Editores de
Periódicos de Texas.

Marzo 22, 1993



Secretario de Desarrollo Social

Austin, Texas, E.U., marzo 22 de 1993.

"Históricamente, ésta región ha sido considerada como "la tierra del futuro". Yo prefiero considerarla como la tierra de las oportunidades de hoy y esto es así debido al deseo inquebrantable de la gente para sobresalir. Esta es una región de hombres y mujeres que se arriesgan y que ganan. Esta es la tierra en donde dos culturas se acercan y en donde dos visiones diferentes del mundo se entrelazan después de que una filosofía de límites se está convirtiendo en una filosofía de innovación".

Gobernadora Ann Richards;
Señor Burl Osborne;
Señor Roger Kintzel;
Damas y caballeros:

Hace dos semanas llevé a cabo una gira de trabajo por el estado de Campeche. Ahí se encuentra una reserva de la biosfera que comprende 750 mil hectáreas: Calakmul. En esa ocasión formalizamos un convenio para transferir la administración y vigilancia de la reserva al gobierno del estado de Campeche.

Esto fue posible gracias a la participación de los habitantes de la zona y de los estudios científicos y planes llevados a cabo por la Universidad de Campeche y por organizaciones no gubernamentales como PRONATURA y la World Wildlife Fund

Durante la ceremonia en la que se firmó el convenio, hubo una presentación que nunca olvidaré. Deocundo Acopa, originario del municipio de Xpujil, me dijo:

"Señor Secretario, la pobreza extrema y la conservación de los recursos naturales no son compatibles; una reserva ecológica sin pobladores no tiene sentido; nosotros somos los guardianes de este lugar y somos una leyenda viviente".

"Ahora, gracias a este acuerdo, también nos convertiremos en promotores, de tal forma que nos aseguraremos que las futuras generaciones gocen de la belleza de Calakmul, al mismo tiempo que podremos vivir trabajando en proyectos productivos".

Creo que ésta es precisamente la esencia del desarrollo sustentable y de nuestra política social; pensamos globalmente y actuamos localmente; pensamos en las futuras generaciones y actuamos ahora con decisión; protegemos el medio ambiente al mismo tiempo que promovemos la participación de la población, el desarrollo social y el crecimiento económico.

Y permítanme decirles que aunque geográficamente lejano, Campeche está cerca de Texas. Sólo piensen cómo las futuras generaciones de texanos y mexicanos estarán agradecidas por cada hectárea de selva tropical que se protege. El aire que respiramos y la temperatura que disfrutamos es un patrimonio de la humanidad.

La reserva de Calakmul, junto con los 6 millones de hectáreas de parques nacionales, reservas de la biósfera, refugios y monumentos naturales de México, ayudará a que las futuras generaciones de texanos y mexicanos vivan en un mundo rico en biodiversidad, que no sufra la amenaza del efecto invernadero.

Uno de los retos que enfrenta el mundo en la actualidad es el de combinar eficientemente el desarrollo económico con la protección del medio ambiente.

Por ello, durante la Cumbre de Río, el año pasado, nos comprometimos con el concepto de desarrollo sustentable y asumimos nuestra obligación de garantizar opciones de desarrollo para las futuras generaciones.

El desarrollo sustentable es tanto una agenda como un fin, que no puede ser logrado por los gobiernos, las sociedades, la comunidad empresarial o los organismos no gubernamentales, cada uno actuando de manera aislada.

El desarrollo sustentable exige una responsabilidad compartida y una acción coordinada. Además, no podría ser logrado si no estamos conscientes de que el medio ambiente no es un bien gratuito y que el uso inadecuado o el exceso en el uso de los recursos, pueden no sólo contaminar sino degradar la naturaleza hasta el límite en el que llegaría a perecer.

La degradación del ambiente está vinculada a la pobreza y el desarrollo sustentable no puede lograrse sin profundos cambios económicos. En nuestros países, una efectiva protección del medio ambiente requiere de crecimiento económico y de una sólida estrategia para combatir decisivamente la pobreza extrema.

México ha estado al frente de reformas económicas y sociales en su marcha por asegurar el crecimiento y la justicia social. Los texanos han leído seguramente, en muchos de los periódicos que ustedes editan, artículos sobre los éxitos del gobierno del Presidente Salinas de Gortari en nuestra política económica.

Hemos llevado a cabo una rápida transformación de las estructuras económicas, de tal suerte que hemos generado estabilidad macroeconómica y eficiencia microeconómica, que nos han permitido aumentar la productividad y la competitividad. Todo esto dentro de un marco de libertades y apoyo popular.

Esto lo hemos logrado puesto que siempre hemos tenido en cuenta que una reforma económica de esta magnitud, para ser efectiva, tiene que estar acompañada de una decisiva política social.

Con disciplina y actividad hemos logrado resultados concretos: en los últimos cuatro años, la inflación se redujo de tasas de alrededor del 160 por ciento a menos de 12 por ciento el año pasado.

Y esperamos lograr una inflación de un dígito para 1993. El producto nacional ha crecido por encima del crecimiento de la población por cuatro años consecutivos.

El aumento de la actividad económica ha sido generado fundamentalmente por la inversión privada, la cual ha crecido en 12 por ciento anualmente desde 1989.

En 1988 sufríamos un déficit presupuestal equivalente a 12 por ciento del PNB; ésta situación se ha remontado y en 1992 contamos con un superávit de medio por ciento del producto y esta cifra no incluye los ingresos provenientes de la privatización de las empresas públicas.

También estamos realizando avances en nuestra política social. El factor esencial ha sido que hemos incorporado al proceso de toma de decisiones a los grupos sociales. De esta forma hemos diseñado y puesto en marcha un programa desburocratizado, eje de la nueva política social en México: "Solidaridad".

Las comunidades se movilizan estableciendo reglas claras para asignar recursos y promover la deliberación pública. El programa Solidaridad ha tenido un gran impacto social puesto que ha mantenido un vínculo estrecho con los cambios estructurales de privatización, desregulación y enfoque del gasto público.

Solidaridad se ha fincado en principios democráticos básicos, enraizados en las tradiciones locales de trabajo comunitario, organización al nivel de los barrios, discusión y deliberación pública sobre las prioridades y proyectos.

La honestidad y transparencia en la administración de los recursos federales están garantizadas, porque los programas son decididos, ejecutados y supervisados por la propia comunidad, quien asume su responsabilidad, provee la mano de obra, aporta recursos y algunos materiales. Nada es gratuito.

A través de Solidaridad se han construido 67 mil aulas; 70 mil escuelas han sido remodeladas y se han otorgado 500 mil becas a estudiantes de primaria, todos ello en el período de 1989 - 1992.

Durante estos mismos años, 7.5 millones de mexicanos se han beneficiado por el mejoramiento en los servicios de salud; hemos llevado agua potable a 11 millones de mexicanos; drenaje para 8.5 millones y electricidad para 13 millones de mexicanos que no gozaban de esos servicios.

La inversión total de Solidaridad durante éste período alcanzó un total de 7 mil 800 millones de dólares; en 1993 invertiremos 3 mil 200 millones de dólares más. Para que ustedes puedan medir la magnitud de ese esfuerzo, quiero recordar que la inversión del Banco Mundial en programas similares en todo el mundo ha sido de cerca de mil 800 millones de dólares.

Permítanme decirles que en la protección del medio ambiente estamos haciendo uso de la misma creatividad que nos ha permitido reestructurar la economía y proveer infraestructura social.

De esta manera hemos diseñado y puesto en marcha una política integral de protección del medio ambiente. Hemos establecido ya un marco legal y normativo muy avanzado, cuyas normas técnicas han sido producto de un minucioso análisis de costos y beneficios.

Antes de que termine este año, contaremos con 151 Normas Oficiales Mexicanas en materia de protección al ambiente, las cuales cubren las descargas de aguas, el aire, los desechos peligrosos, los desechos sólidos, la calidad del agua, el ruido, los riesgos ambientales y los recursos naturales.

Durante el período 1989 - 1992 hemos llevado a cabo 3 mil 69 análisis de impacto ambiental. Además, a nivel local, casi todos los estados cuentan ahora con su propia Ley de Equilibrio Ecológico y Protección del Ambiente.

Puesto que nuestra planeación y nuestras acciones están diseñadas para ser efectivas y rendir frutos duraderos, siempre pensamos institucionalmente.

Por ello, dentro de la Secretaría de Desarrollo Social se han fortalecido tanto el Instituto Nacional de Ecología como la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente. Ésta última, durante la segunda mitad de 1992 y los primeros meses de 1993, ha llevado a cabo 7 mil 83 inspecciones y clausurado 930 plantas industriales.

Sin embargo, una administración estrictamente reguladora y el empleo de técnicas de vigilancia y control no han demostrado ser las únicas formas para proteger el ambiente.

Ellas necesitan ser apoyadas con herramientas innovadoras para prevenir la contaminación. Por ello, estamos desarrollando nuevas técnicas e instrumentos económicos que van desde los cargos por emisiones y descargas, hasta los permisos canjeables.

El objetivo es internalizar en las decisiones de los agentes económicos los costos externos que son inherentes a los problemas ambientales.

Puedo decirles que en 1991 introdujimos un sistema de cargos a las empresas y municipios por las descargas de líquidos de aguas federales.

También en 1991 se elevaron los precios de las gasolinas en todo el país. Con esta medida, junto con la reducción de la tasa del impuesto al valor agregado, se logró un cambio en los patrones de consumo de gasolina de manera consistente con nuestros objetivos de política ambiental, asegurando, al mismo tiempo, la conservación de recursos no renovables.

También alentamos con ello la actividad económica, promoviendo el consumo de los bienes y servicios que no dañan al medio ambiente.

Ahora también estaremos promoviendo incentivos para aquellas empresas que desarrollen técnicas innovadoras para la prevención de la contaminación y para el reciclamiento de desechos.

Las Empresas líderes en México han reconocido que los procesos de producción que cumplen con la protección del ambiente las lleva a un esquema de mayor competitividad.

Importantes empresas han lanzado ya sus programas de protección al ambiente siguiendo los principios de la "Carta Empresarial por el Desarrollo Sustentable". Auditorías ecológicas, programas de prevención de riesgos y de uso eficiente de la energía están tomando forma en México, de tal suerte que estamos avanzando hacia una generación de tecnología ambiental.

Estamos trabajando intensamente en todo el país y ponemos un esfuerzo especial al promover el desarrollo regional. Por ello, considero a ésta como una magnifica oportunidad para compartir con ustedes nuestra visión y nuestras acciones para la región fronteriza entre México y Estados Unidos.

En general, una frontera se refiere al límite, al borde. Mientras más lejos vivan, muchos aceptan la idea de la frontera como un obstáculo, un límite, una pared.

Yo crecí cerca de la línea fronteriza, en Sonora, y por ello me gusta pensar en la frontera como un inicio, un punto de partida, de vanguardia.

Porque ésta no es sólo una línea de más de 3 mil kilómetros, sino una región que incluye 10 estados con 65 millones de habitantes y que contribuye con un gran porcentaje del producto nacional de cada uno de los dos países.

Tanto en riqueza como en población, ésta región mantiene el crecimiento más espectacular del continente. Esta región, en ambos lados de la frontera, reúne las condiciones para convertirse en uno de los centros comerciales más importantes del mundo.

A raíz de mi experiencia personal y la de todos los que viven en esta región, sabemos que la frontera se ha convertido en un espacio de contacto, cooperación y una rica interacción.

Concebimos la frontera como una oportunidad para aprender y beneficiarnos de las diferencias y recursos complementarios de ambas sociedades.

Aunque esta interacción ya lleva muchas décadas, ha sido más evidente en los últimos años, cuando en México iniciamos el proceso de liberalización y apertura de la economía.

Históricamente, ésta región ha sido considerada como "la tierra del futuro". Yo prefiero considerarla como la tierra de las oportunidades de hoy, y esto es así debido al deseo inquebrantable de la gente para sobresalir.

Esta es una región de hombre y mujeres que se arriesgan y que ganan. Esta es la tierra en donde dos culturas se acercan y en donde dos visiones diferentes del mundo se entrelazan después de que una filosofía de límites se está convirtiendo en una filosofía de innovación.

Muchos de los pasos que se han dado para hacer de México un país más competitivo en la economía internacional y para prepararlo mejor para aprovechar las oportunidades comerciales que se abren en América del Norte y en el mundo, tienen sus raíces precisamente en esta región fronteriza.

Y estamos comprometidos a fortalecer la capacidad de esta región a través de una mayor inversión pública y privada para la modernización de la infraestructura relacionada con el comercio, como son los puentes, los ferrocarriles, las carreteras, las bodegas y la infraestructura urbana.

Cuando escucho las preocupaciones de algunos sobre la posibilidad de "cuellos de botella" debido a un mayor comercio, siempre respondo con nuestra visión de la frontera convertida en un gran centro de producción y distribución del continente, capaz de exportar productos a cualquier región del mundo, a precios muy competitivos.

Así como en el caso de la reserva de la biosfera de Calakmul en Campeche, la historia de éxito comercial entre Texas y México es un buen ejemplo para ilustrar que pensamos globalmente y actuamos localmente.

Sabemos muy bien que en la relación cotidiana entre México y Estados Unidos, ésta región de la frontera tiene una participación muy influyente para moldear la forma en que ambos gobiernos tratan de solucionar problemas comunes.

Y yo creo que no hay ningún lugar mejor que éste para instrumentar políticas públicas innovadoras. El progreso económico de ésta región ha tenido un gran impacto en el desarrollo urbano, la infraestructura y el medio ambiente.

El papel de la intervención de las políticas públicas aquí, debe ser el de tratar de corregir las distorsiones externas que resultan cuando los daños en el ambiente no son incluidos en los cálculos de costos de las empresas y los consumidores.

No hay duda que los reporteros de los periódicos que ustedes representan pueden todavía encontrar casos y escribir artículos sobre problemas de infraestructura en algunos pueblos y ciudades cercanos a la frontera.

No hay duda de que los camarógrafos de las estaciones de televisión pueden filmar problemas de contaminación en lugares muy localizados cercanos a algunas empresas. Es cierto que todavía tenemos un largo camino por andar.

Sin embargo, permítanme decirles que conocemos los problemas, tenemos una estrategia y un plan; estamos asignando recursos y sabemos a dónde queremos llegar. Eso es lo que cuenta.

Tenemos una visión muy clara de lo que queremos de esta región fronteriza: un verdadero centro de comercio mundial, en donde la prosperidad limpia y el desarrollo sustentable nos permitan mejorar un mundo del que podamos sentirnos orgullosos cuando lo heredemos a nuestros hijos y a nuestros nietos.

Permítanme exponer algunos ejemplos de lo que estamos haciendo concretamente para hacer de esta visión una realidad en los próximos años.

De acuerdo con el Plan Integral Ambiental Fronterizo, estamos concentrando nuestros esfuerzos en 13 ciudades: Tijuana, Tecate, Mexicali, San Luis Río Colorado, Nogales, Naco, Agua Prieta, Ciudad Juárez, Ciudad Acuña, Piedras Negras, Nuevo Laredo, Reynosa y Matamoros.

Estamos invirtiendo en nuestra gente y en nuestra infraestructura, porque nuestro objetivo primordial es proteger la salud de los mexicanos así como los ecosistemas naturales de la región en el largo plazo. Y al mejorar el ambiente y la estructura de estas ciudades estamos fortaleciendo la base para una cooperación continuada entre nuestros países.

En 1990, estas 13 ciudades contaban con 3.4 millones de habitantes y representaban el 4.1 por ciento de la población de México. Para el año 2000 se habrá incrementado con 862 mil habitantes más; es decir, un aumento del 26 por ciento.

Mientras que el crecimiento promedio de las ciudades mexicanas entre 1970 y 1990 fue del 2.6 por ciento, las ciudades fronterizas crecieron en 3.5 por ciento. Esto nos ha presentado un reto en términos de desarrollo urbano, infraestructura, uso del suelo y protección al ambiente.

Por lo tanto, hemos invertido 165 millones de dólares en 1992 para proyectos de alcantarillado y tratamiento de agua, recolección y confinamiento de desechos sólidos, transporte urbano y vialidad, reservas territoriales y mejoramiento de la imagen urbana en estas ciudades. Y nuestro objetivo es invertir 206 millones de dólares en 1993.

Señoras y señores.

Hemos fijado nuestras prioridades y estamos en el camino correcto para proteger mejor el medio ambiente. Estamos llevando a cabo un esfuerzo integral para promover el desarrollo social dentro de un proyecto de modernización económica que ha mantenido una reducida inflación, ha logrado el crecimiento económico por encima del crecimiento de la población y ha mantenido finanzas públicas sanas.

Estamos asignando los recursos financieros necesarios para limpiar el ambiente y prevenir la contaminación. Y, más importante aún, estamos de acuerdo con Deocundo Acopa, nuestro amigo de Campeche: el desarrollo sustentable es un asunto no sólo de eficiencia sino de equidad, porque la extrema pobreza no es compatible con la conservación de los recursos naturales.

Más aún, el desarrollo sustentable debe ser pensado como asunto de equidad entre generaciones. Nuestra generación es responsable de decidir y conservar los recursos que dejaremos a las generaciones del futuro.

No hay obstáculos para el gobierno mexicano cuando se trata de asegurar la protección del medio ambiente y el desarrollo sustentable. Nuestros programas innovadores de infraestructura y protección del ambiente serán fortalecidos mientras más recursos se generen por una economía sana y creciente.

Y en este esfuerzo, el Tratado de Libre Comercio se convertirá claramente en un importante instrumento generador de prosperidad y crecimiento económico limpio para México, Texas y la región fronteriza.

Muchas gracias.