DISCURSO DE LUIS DONALDO COLOSIO
XXV Aniversario Luctuoso del
Presidente Adolfo López Mateos.

Septiembre 22, 1993



Secretario de Desarrollo Social

México, D.F., septiembre 22 de 1993.
Celebrado junto a la cripta que guardan sus restos,
en el Panteón Jardín de esta ciudad.

"Uno de los momentos más emotivos de mi vida fue cuando estreché su mano y escuché sus palabras de aliento. Era el Presidente de la República reunido con un grupo de estudiantes del sexto año de primaria de todo el país".

"Al igual que ayer, el hombre y su bienestar son el centro de nuestros afanes. Como entonces, ahora nuestro quehacer y compromiso se inscriben en la transformación del mundo y la sociedad, en su mayor diversidad y exigencia, en sus más altas aspiraciones y potencialidades ".

Licenciada María Elena López Mateos,
Representante de la Familia López Mateos;

Licenciado Emilio Chuayffet Chemor,
Gobernador Constitucional del Estado de México;

Licenciado Pedro Ojeda Paullada,
Representante de la Comisión Permanente
del H. Congreso de la Unión;

Licenciada María Cristina Pardo Vizcaíno,
Representante de la H. Suprema Corte
de Justicia de la Nación;

Licenciado Raúl Salinas Lozano;

Licenciado Donato Miranda Fonseca:

Nos hemos dado cita para conmemorar el XXIV Aniversario Luctuoso de un mexicano visionario. Un hombre que gobernó cumpliendo el compromiso de entregar totalmente su vida a México.

Esa entrega explica el valor de sus convicciones. Adolfo López Mateos llevó los hechos a la altura de sus palabras. Su biografía es la de una pasión por la política, de una vocación al servicio de las causas más generosas de su tiempo.

De él ha dicho el Presidente Salinas: "La sabiduría popular no se confunde: el afecto que el pueblo le brinda proviene de reconocer el trabajo intenso que llevó a cabo para promover los intereses de la Nación".

Desde el principio hasta el fin, en su historia parece no haber hechos aislados, todos son parte de un mismo camino.

López Mateos surge a la vida con la Revolución, nace en el 10; desde su juventud se inspira en sus principios y, como gobernante, preside una etapa decisiva en la consolidación de sus instituciones.

Su presencia imprimía la huella y el impacto que sólo dejan los grandes hombres de nuestra historia. Todos los que colaboraron en su gobierno, quienes lo trataron y quienes lo conocimos, damos testimonio de su carácter abierto y de gran convocatoria, de su personalidad firme y decidida, y de su gran sensibilidad social.

En muchos de los hogares mexicanos está vivo el recuerdo de ese gran hombre; de su sencillez y franqueza, de su jovialidad y carisma. Yo también comparto ese sentimiento.

Uno de los momentos más emotivos de mi vida fue cuando estreché su mano y escuché sus palabras de aliento. Era el Presidente de la República reunido con un grupo de estudiantes del sexto año de primaria de todo el país.

Una mente como la de López Mateos, humanista, inspirada en principios, y al mismo tiempo pragmática y de pensamiento estratégico, se propuso transformar la realidad del país y, al hacerlo, se propuso construir mejores condiciones para el futuro.

Fue un hombre de su tiempo y fue un hombre del porvenir; esas cualidades habrían de llevar a López Mateos a ser reformador del sistema educativo mexicano.

Hoy nos separan casi 35 años del día en que Adolfo López Mateos inició su gobierno. Los mexicanos tenemos en ese período un punto compartido de su referencia. Su legado es parte de los valores que identifican nuestra cultura política.

Casi tres cuartas partes de la población actual nació de ese entonces a la fecha; son generaciones portadoras de su herencia porque crecieron en la cercanía que otorga el ejemplo vivo de su gestión. Porque nos formamos inspirados por su talento, Adolfo López Mateos es maestro de nuestra generación.

Durante su gobierno, acompañado de colaboradores de excepción, México asistió a una transformación profunda en paz y con estabilidad.

Se hizo presente con fuerza el perfil de un país eminentemente urbano, con una base firme para el crecimiento industrial y una visión del desarrollo fincada en una mejor educación, en la generación de empleos e instituciones sólidas para el bienestar social.

Su memoria, aquí presente con nosotros, es convocatoria a la exigencia, a la tenacidad, al esfuerzo, al rechazo a la intolerancia, a la superación de las injusticias, al amor por México.

A 24 años de su fallecimiento, el legado de su obra sigue vigente. Libertades y su ejercicio pleno son el centro del pensamiento político de López Mateos. Esos principios, en el marco de las relaciones internacionales, significaron la defensa enérgica de soberanía e independencia.

Libertades que para la Nación han significado su autodeterminación; libertades que para la sociedad son compromisos de acción para derribar barreras y rezagos que frenan el desarrollo del individuo y su comunidad.

Superar la pobreza y marginación para el despliegue de las capacidades de cada quien fue empeño de justicia de su acción pública.

Ese sigue siendo, hoy, el fundamento de la política social de México: ampliar los espacios para que cada individuo sea cabalmente libre y elija entre opciones económicas, políticas y culturales.

Al igual que ayer, el hombre y su bienestar son el centro de nuestros afanes. Como entonces, ahora nuestro quehacer y compromiso se inscriben en la transformación del mundo y la sociedad, en su mayor diversidad y exigencia, en sus más altas aspiraciones y potencialidades.

Hoy, el camino de mejores libertades transita por el bienestar del hombre, por la justicia, por la convivencia democrática.

Señoras y Señores:

La de López Mateos fue una época de afirmación de la Revolución Mexicana. Fue una etapa plena de creatividad para persistir en sus propósitos.

Tenemos grandes vínculos entre esa época y la actual, muchos rasgos las unen, el más fuerte de ellos es la lealtad, lealtad a los principios, a los valores y la capacidad para dar certidumbre en el rumbo del país.

Hoy, como entonces, tenemos un Presidente que con gran talento asume los retos de su tiempo y con entereza abre nuevos horizontes para México. Hoy como ayer, somos Nación para un mejor futuro.

Muchas gracias.