REGRESA A LA CIUDAD DE MÉXICO
FRANCISCO I. MADERO
Distrito Federal, Agosto 12, 1911

    Agosto 12: Regresa a la ciudad de México el señor Madero, después de una celada que le tendió el general Huerta, quien creyó seguiría a Cuautla y en el camino preparó unas maniobras que hicieron sospechar al coronel Eduardo Hay, a quien anoche, dando vueltas en el parquecillo de Cuernavaca, el taimado federal confesó que él tiene una norma de vida que dice: "Yo nunca siento lo que digo ni nunca digo lo que siento".

    Le recomendó la siguiese siempre, y al despedirse Hay, que calculó que ya el señor Madero estaba fuera del alcance del mílite, insistió: "Coronel: no olvide lo que le dice este viejo". El día anterior, Huerta se había acercado a Hay y Raúl Madero, a quienes rogó dijeran al señor Madero que él era un hombre honrado, siempre leal, y que el jefe de la Revolución podía contar con su disciplina y su pundonor.

    Quería ser presentado al señor Madero, pues juraba por sus hijos --y señalaba con la mano las diversas estatuas de cada uno de éstos-- que tendría siempre en él a un amigo fiel y a un servidor hasta la muerte. Y aparentó conmoverse hasta las lágrimas. En la casa del gobernador Carreón, de Morelos, tuvo oportunidad de ser presentado al señor Madero, que creyó con su alma sin doblez, en la sinceridad de Huerta.

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Fuente:

    Alfonso Taracena. La Verdadera Revolución Mexicana. Editorial Porrúa, México, 1991 (Primera edición 1960), p. 378.