CARTA DEL GRAL. AMBROSIO FIGUEROA,
GOBERNADOR DE MORELOS,
A FRANCISCO I. MADERO
Cuernavaca, Morelos, Diciembre 13, 1911

 

El zapatismo en este Estado tiene raíces profundas, como son: el odio entre las clases sociales, el aliciente del saqueo, el estímulo de la prensa periódica, la simpatía por las promesas desalentadas de repartirse los terrenos del Estado como botín de guerra, el fermento revolucionario y, sobre todo, el que no se ha llevado el plan de campaña con sujeción al acuerdo celebrado, de que las fuerzas federales guarnecerían las poblaciones y haciendas de cierta importancia, para impedir a los bandoleros proveerse de fondos, parque, cabalada y víveres, entre tanto mis fuerzas se entendían con la campaña rural, con la campaña propiamente dicha, recorriendo los caminos y llanuras en persecución de las gavillas, plan infalible...

Me atrevo a conjeturar que en esos informes de algunos jefes del Ejército de línea subsiste latente un secreto resentimiento contra los soldados de la libertad que supieron derrocar un poder que no pudo sostenerse con las bayonetas, y hoy se muestran impacientes porque no se extermina en unos cuantos días una rebelión tan arraigada y tan favorecida por los ilusos.

Una prueba de esa especie de resentimiento que entibia la voluntad de las fuerzas federales para cooperar con las ex revolucionarias en la obra de pacificación, es la siguiente: ayer, cuando una banda de rebeldes atacaba la pequeña guarnición de Ticumán, se pidió violento auxilio al general Casso López, y pudiendo mandar en ayuda de los míos el destacamento federal sito en Tlaltizapán, a un kilómetro de distancia del sitio de combate, no lo hizo.

Eso es contrario aun a los más rudimentarios principios de la guerra entre fuerzas que cooperan. Por mi parte nunca me he negado a prestar al general Casso López auxilio cuando me lo ha demandado, y conste que, en caso de haber sido adverso el resultado del asalto a Ticumán, por falta de ese auxilio habrían acabado a mis soldados.

Afortunadamente el triunfo se declaró de nuestra parte, perdiendo únicamente ocho hombres contra treinta y nueve de los facinerosos... Podrá Ud. ver, por el parte oficial que hoy rindo sobre el encuentro de Ticumán, que el amarillismo de "EL IMPARCIAL", lanzando al público derrotas de mis fuerzas, incurre en una mentira reprobable y trascendente.

En resumen, señor Presidente, no puede escaparse a la profunda penetración de Ud., que un sinnúmero de intrigas conspiran de consuno a este fin: a desprestigiar a los ojos de Ud. a sus más adictos admiradores y amigos para restarle simpatías y lograr aviesos fines..., pero contando con el buen tino de Ud. y haciéndole como le hago la promesa de invariable lealtad, estoy seguro de que no conseguirán nuestros enemigos sus antipatrióticos y perversos propósitos, porque yo debo decirlo de una vez, no tengo más ambición que la felicidad de la patria y el triunfo de la democracia de que es Ud. caudillo.

De Ud. adicto y amigo y Atto. S.S..,


Ambrosio Figueroa.

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Fuentes:

    Alfonso Taracena. La Verdadera Revolución Mexicana (1901- 1911). Editorial Porrúa, México, 1991, p. 431-432

    Archivo General de la Nación. Serie Revolución y Régimen Maderista.
    Caja 1, carpeta 14, expediente 335.

     

Referencias a este documento, en:

    Colección Revolución (Tomo I). Series: Actividades Revolucionarias
    de los Hermanos Flores Magón y Revolución y Régimen Maderista.

    Archivo General de la Nación. Guías y Catálogos No. 75. México, 1985,
    p. 41:

    Carta del general Ambrosio Figueroa, gobernador del estado de Morelos, a Francisco Y. Madero, presidente de la República, en la que informa de la situación política y militar.