CARTA DE GABRIEL ROBLES DOMÍNGUEZ
A EMILIANO ZAPATA
Noviembre 13, 1911

Cuautla, a 13 de noviembre de 1911.

Señor general don Emiliano Zapata.
Villa de Ayala.

Querido amigo:

Usted sabe el cariño que siempre he guardado para todos aquellos, que en cualquiera forma, ayudaron al triunfo de la causa revolucionaria y especialmente para usted, que juzgo ha sido uno de los que con más desinterés y más eficazmente ayudaron.

Creo interpretar fielmente las ideas del señor Madero al manifestarle, que piensa en este punto lo mismo que antes le expresé.

Tanto él como yo, consideramos en todo su valor el hecho de que haya sido este Estado el primero que trató de sacudirse, por la vía legal, el yugo de la dictadura y haya sido uno de los que, con mayor aliento, se levantaron en armas cuando vieron que la ley era vejada y pisoteada por el gobierno que presidía el general Díaz.

Sé también que es usted un patriota sincero, que ama al pueblo entre el que ha nacido y cuyas miserias y sufrimientos conoce por un íntimo contacto con él; creo que es usted un partidario sincero del señor Madero y tengo derecho a pensar que usted, como el pueblo de Morelos y en general el de la República toda, debía tener absoluta confianza en el Caudillo de ayer y hoy Presidente de la República, de que cumplirá con toda eficacia, en el menor tiempo posible, todas y cada una de las promesas que hizo el plan revolucionario y atenderá preferentemente al mejoramiento de la situación de la clase humilde, ya repartiendo tierras a los agricultores pobres, ya exigiendo que se respeten los derechos del trabajador en general y muy especialmente del trabajador del campo, exigiendo siempre y en cada caso, la responsabilidad en que haya incurrido aquel amo o dependiente que, por cualquier motivo, no lo hiciera.

Mas si esto piensa y hace el señor Madero, es justo y debido que todo el pueblo se agrupe a su alrededor para facilitarle su tarea, y si a esto está obligado todo el pueblo mexicano antes expresado, la obligación es mayor para los que formamos parte del grupo director de la revolución y aún más grande para los que, como usted, tienen gran prestigio en esta extensa zona del territorio nacional cuyos habitantes lo quieren, respetan y obedecen sus órdenes.

Dicho lo anterior y teniendo en consideración las circunstancias por las que actualmente atraviesa el país y el estado de la opinión pública, le ruego lea con todo detenimiento la carta que le adjunto y después de ello, me resuelva lo que a bien tenga.

Usted ha visto el especial empeño que he tenido para la pacificación de este Estado y el mejoramiento de la condición del pueblo, más no dejo de comprender que esa condescendencia exagerada de parte del gobierno en los actuales momentos, sería de fatales consecuencias para nuestro Presidente y Caudillo; el señor Madero, y usted y todos, debemos ser celosos guardianes de su prestigio, que al fin y al cabo, dada su buena fe y excelentes propósitos que lo guían, redundará en provecho de nuestra querida patria y de nuestro pueblo.

Usted y con usted el pueblo de Morelos, tiene derecho a exigir seguridad en sus vidas y cumplimiento de las promesas de la revolución, sobre todo en lo que se refiere a la repartición de tierras, al mejoramiento de la clase humilde, a la igualdad de los hombres, pobres y ricos, ante los tribunales y la justicia y el respeto de hombres y ciudadanos.

Pues bien, como usted verá por la carta que le adjunto y que le ruego me devuelva, el señor Madero garantiza bajo su firma, que las vidas de ustedes serán respetadas; y por lo que hace al cumplimiento de los ofrecimientos de la revolución, seguramente que el señor Madero los cumplirá, pues siempre ha dado pruebas de amor al pueblo y que por él sabe sacrificarse.

Además, prometo solemnemente bajo mi palabra de honor, de que antes de tres meses se hará el reparto de tierras a los agricultores pobres.

También le reitero el ofrecimiento que hice al señor Montaño para usted y para él, a fin de que fuera de su tierra natal no tenga motivos de aflicción.

Además, usted podrá ser acompañado por los hombres de confianza que desee, y respecto de ellos, estoy autorizado para hacerle el mismo ofrecimiento.

Más todavía, y no obstante el grave perjuicio que resentiré en mis intereses, estoy dispuesto a acompañarlo y permaneceré con usted en el lugar que el señor Madero nos indique. También, respecto a este punto, comprometo solemnemente mi palabra de caballero.

En caso de que usted acepte las condiciones que en su carta expresa el señor Presidente, venga a la hacienda de Coahuixtla, acompañado de todos los hombres que usted desee.

Ruégole encarecidamente, por usted mismo, por el pueblo de este heroico Estado de Morelos y por el porvenir de nuestra muy querida patria mexicana, acceda a mi ruego, seguro de que nada le pasará y que habrá contribuido, de manera altamente patriótica, al bien de nuestro México; y nuestros mismos enemigos, los que hoy le insultan en la prensa, tendrán que reconocer que es usted un patriota y leal subordinado del gobierno constituido del señor Madero.

Espero su contestación hasta las dos de la tarde, para avisar a México al señor Presidente de la República.

Su amigo que lo quiere.

G. ROBLES DOMINGUEZ.

 

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Referencias a este documento, en:

    Gildardo Magaña. Emiliano Zapata y el Agrarismo en México. Tomos I a V. Instituto Nacional de Estudios Históricos de la Revolución Mexicana. México, 1a ed. 1937. Edición facsimilar 1985. Tomo II. p. 99-101.

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