MENSAJE DE FRANCISCO I. MADERO
A FRANCISCO LEÓN DE LA BARRA
Cuautla, Mor., Agosto 20, 1911

Cuautla, Mor., a 20 de agosto de 1911.

Señor Presidente Interino de la República,
licenciado Francisco León de la Barra.
México, D. F.

Como me he permitido manifestar a usted, no está justificado el derramamiento de sangre en este Estado, pues Zapata y los suyos siempre han manifestado que están dispuestos a acatar las órdenes del Supremo Gobierno, lo cual demostraron al aceptar sus condiciones, y pidiendo únicamente que no avanzaran las tropas federales y principiaran sus movimientos retrógrados, simultáneamente, con el licenciamiento de las fuerzas de Zapata, cuyo licenciamiento terminaría antes de que las fuerzas federales evacuaran Cuernavaca.

Me dió usted su aprobación en estos arreglos y el hecho de que se haya verificado uno que otro desorden en el resto del Estado, no motiva un ataque a las plazas de Yautepec y Cuautla, donde todo ha estado tranquilo.

Además, con que las fuerzas de Figueroa ocupen las plazas en donde haya algunos desórdenes, con lo cual estoy de acuerdo con Zapata y sus amigos, se habrá restablecido el orden en el Estado, el decoro del Gobierno no sufrirá ninguna mengua y, en cambio, su prestigio aumentará grandemente; se habrá evitado un derramamiento de sangre, inútil y peligroso.

Dentro de pocos momentos salgo para Yautepec, para evitar haya algún encuentro entre las fuerzas de Zapata (que están muy excitadas porque creen que Huerta ha desobedecido las órdenes de usted) y las del mismo Huerta, cuya conducta para mí es algo sospechosa, pues según noticias que tengo de usted y del Ministro de Guerra, se le ha ordenado que permanezca en sus acantonamientos, y en vez de ello ha marchado sobre Yautepec sin admitir parlamentarios, pues el Presidente Municipal de Yautepec se adelantó con bandera blanca para tratar con ellos y fué recibido a balazos, por cuyo motivo no pudo hacerlo.

Una columna así no se puede decir que marche en son de paz, sino en son de guerra. Y en vez de desear un arreglo pacífico, hace todo lo posible por provocar un conflicto.

El general Casso López puede permanecer en Jonacatepec, que ocupa actualmente, pues ha demostrado sus sentimientos pacíficos y su anhelo de restablecer la tranquilidad en vez de alterarla. No se tiene desconfianza de él.

En Yautepec espero sus apreciables noticias. En estos momentos salgo para aquella población; de allí mandaré una pequeña guarnición a Jojutla, donde me informan que el pueblo está cometiendo algunos desórdenes porque no hay fuerza ninguna.

Francisco I. Madero.

 

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Referencias a este documento, en:

Gildardo Magaña. Emiliano Zapata y el Agrarismo en México. Tomos I a V. Instituto Nacional de Estudios Históricos de la Revolución Mexicana. México, 1a ed. 1937. Edición facsimilar 1985. Tomo I. p. 284-285.

Porfirio Palacios. El Plan de Ayala. Sus orígenes y su promulgación. Frente Zapatista de la República. México, 1949, p. 30-32.