DE OZUMBA A CUAUTLA: TELEGRAMA ESPECIAL.
NOTA DEL PERIÓDICO
EL DIARIO DEL HOGAR
México, D.F., Agosto 20, 1911

 

El "Diario del Hogar", en su número del 20 de agosto de 1911, relata estos acontecimientos en la forma siguiente:

De Ozumba a Cuautla.
Telegrama especial para el "Diario del Hogar".
Traído especialmente a la redacción por el general Cándido Aguilar.

Al llegar el tren especial en que viajaba el señor Madero a la estación de Cascada, supimos que doscientos cincuenta zapatistas nos esperaban anoche para escoltarnos; poco antes de Atlanca vimos cien hombres rodear por un cerrito que bordea la vía.

El maquinista del tren me hacía señas para que me fijara en sus movimientos, pues parecía que tomaban puestos y posiciones detrás de las cercas junto a la vía, atrincherándose. Yo no me fijé en las señales del maquinista hasta que el tren moderó su velocidad.

Estábamos a una distancia como de cien metros de los que al parecer se atrincheraban, cuando oímos una fuerte detonación. Se trataba de una formidable cámara cargada seguramente con dinamita. En seguida infinidad de cohetes atronaron el espacio. Allí el jefe de aquellos hombres había recibido un telegrama del general Emiliano Zapata en el que le ordenaba no dejara pasar más tren que en el que veníamos con el jefe de la revolución.

El señor Madero fué muy aclamado por la muchedumbre, que no es difícil haya llegado a ochocientas almas. A pocos minutos nos pusimos en marcha para Yecapixtla, viendo de lejos, poco antes de llegar a la estación, los movimientos que hacían más de cien hombres a caballo que estaban sobre la vía.

El tren se detuvo de nuevo y aquellos hombres, formados al lado de la vía, con las armas en la mano, esperaron a que descendiera el general Juan Andreu Almazán, quien fué enterado de que el hermano de Zapata, Eufemio Zapata, estaba detrás de la estación con ochenta hombres de a pie, armados hasta los dientes, y que creyendo que era un tren con federales, se habían parapetado esperando agresión de nuestra parte.

El general Almazán fué por Eufemio Zapata y lo trajo donde estaba el señor Madero. Aquellos hombres, recelosos al principio, vitorearon a Madero, quien les dirigía la palabra en términos amistosos y asegurándoles que no debían tener cuidado, pues él se quedaría en el Estado de Morelos hasta arreglar amigablemente todas las dificultades que pudieran ocurrir.

Zapata Eufemio subió al tren y sus hombres hicieron otro tanto, hablando tranquilamente ya con todos nosotros. Yo aproveché el tiempo para pasar revista a toda aquella gente. Tenían armas de todos sistemas y calibres.

Me dijeron que poseían una ametralladora que dejó el 50 Batallón. Me aseguraron también que tienen varios cañones, aunque no me dijeron de qué sistema ni quién los manejaba. Tienen mucha dinamita; con verdadero alarde nos referían las cantidades.

El enviado especial.

 

 

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Fuente:

    Baltasar Dromundo. Emiliano Zapata. México, Imprenta Mundial, primera edición 1934. p. 219.

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