DECLARACIONES DE FRANCISCO LEÓN DE LA BARRA
SOBRE LA SITUACIÓN EN MORELOS
Octubre 26 o 27, 1911

Aún cuando me propongo dar conocimiento a mis conciudadanos, por medio de un informe a la Representación Nacional si ésta se sirve acordarlo así, de los actos de mi gobierno interino entre los cuales consideraré especialmente lo relativo a los asuntos de Morelos, creo conveniente hacer alganas observaciones para que el público, desde luego, se forme idea cabal de lo ocurrido.

Visto el estado anárquico en que se encontraba dicho Estado, corroborado por informes que, personalmente se sirvió comunicarme el señor Gobernador Carreón, convoqué a una junta de Ministros para hacerles conocer la situación de Morelos y adoptar las medidas conducentes para remediarla.

El plan se reducía, en general, a celebrar el licenciamiento de las fuerzas de Zapata; al envío de fuerzas federales que pacíficamente ocuparon las principales poblaciones del Estado y la substitución de estas fuerzas por insurgentes de las organizadas por el general Villaseñor, a fin de que prestaran garantías a las vidas y propiedades de esa Entidad Federativa.

En vista de que el licenciamiento no se hacía de una manera efectiva y de que la situación en el Estado de Morelos continuaba anómala, el señor Madero, animado del deseo de evitar derramamiento de sangre, que yo por mi parte también quería impedir en lo posible, me manifestó sus deseos de intervenir con Zapata a fin de que éste se sometiera.

Como en Consejo de Ministros esa misma mañana se había acordado el plan que debía seguirse para obtener la sumisión incondicional de los que estaban en armas, le hice saber al señor Madero, en presencia de los señores don Ernesto Madero y del señor general González Salas, que el Gobierno no quería tratar con Zapata; pero que no tenía inconveniente en que el señor Madero hiciera conocer a éste los acuerdos tomados.

Como transcurrió el tiempo fijado para que depusieran las armas -cuarenta y ocho horas- y el licenciamiento no se hizo de una manera efectiva, el Gobierno siguió desarrollando su plan. En el informe del señor general Huerta se conocerán los detalles de los movimientos de sus fuerzas.

La actual campaña que ha cambiado de carácter, pues los sublevados han modificado su táctica primitiva, fué emprendida después de conferenciar con el general don Ambrosio Figueroa y de oír, hace como dos semanas, la opinión del Subsecretario de Guerra. El general Figueroa manifestó que en el curso de tres semanas creía que podría dar fin a dicha campaña.

Respecto al envío de una persona que, portadora de una carta del señor Madero para Zapata le fuera a ofrecer a éste los medios para salir del territorio nacional, debo manifestar que, en efecto, me opuse a que un ayudante mío que salía en el desempeño de una comisión que le había yo confiado para el Estado de Morelos, se encargara de trasmitir ese mensaje.

En general, el Ejecutivo dió disposiciones precisas y enérgicas para que se restableciera la paz en el Estado de Morelos de la manera más eficaz y evitar, en lo posible, derramamientos de sangre. A este respecto debo de manifestar que no he hecho la declaración que en algún periódico aparece, de que la Secretaría de Guerra no hubiera atendido mis instrucciones para la campaña.

No quiero tocar otro punto del mensaje en cuestión, pues lo considero de poco interés en el momento. Debo expresar, sin embargo, la convicción profunda que tengo de que el Ejecutivo ha procedido, en este caso como en todos los demás, con la conciencia completa de sus deberes; el propósito de darles cumplimiento a pesar de los obstáculos que en ocasiones ha encontrado y a dar garantías a todos de que su palabra la considera como sagrada y la ha cumplido fielmente.

FRANCISCO LEÓN DE LA BARRA

 

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Referencias a este documento, en:

    Gildardo Magaña. Emiliano Zapata y el Agrarismo en México. Tomos I a V. Instituto Nacional de Estudios Históricos de la Revolución Mexicana. México, 1a ed. 1937. Edición facsimilar 1985. Tomo II. p. 52-53.

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