TELEGRAMA DE FRANCISCO I. MADERO
A VAZQUEZ GOMEZ
Febrero 24, 1912

Contesto su mensaje en el que me propone renuncie el puesto de Presidente Constitucional de la República. Si ocupo este puesto, es por la voluntad libremente emitida de la mayoría de los ciudadanos mexicanos. Usted en aquella ocasión fué uno de mis opositores, y sólo obtuvo una minoría tan insignificante que debería hacerle comprender que el pueblo mexicano no tenía ninguna predilección por usted, y que desaprobaba la funesta gestión que realizó a su paso por la Secretaría de Gobernación. Usted en ese puesto abusó de la confianza que como Jefe de la Revolución deposité en usted.

Ahora para satisfacer sus ambiciones personales, preparando con esa conducta antipatriótica la actual agitación, que afortunadamente no reviste la gravedad que usted desea, ni merece el apoyo de la mayoría de los ciudadanos, no seré yo quien abandone el puesto que me ha confiado el pueblo, por temor a las dificultades que usted me ha creado.

Precisamente mi deber es salvar a la República de todos los peligros que puedan amagarla. Ninguna revolución triunfa cuando no cuenta con la opinión nacional y cuando su jefe en lugar de exponer su vida en las contingencias de la guerra, permanece oculto al abrigo de todo riesgo y bajo la protección de una bandera extranjera.

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Referencias a este documento, en:

    Gildardo Magaña. Emiliano Zapata y el Agrarismo en México. Tomos I a V. Instituto Nacional de Estudios Históricos de la Revolución Mexicana. México, 1a ed. 1937. Edición facsimilar 1985. Tomo II. p. 171-172.

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