ACTA DE LA REUNIÓN ENTRE EMILIANO ZAPATA
Y PASCUAL OROZCO PADRE
Campamento Revolucionario en Morelos, Abril 4, 1913

En el campamento revolucionario del General Emiliano Zapata, en el Estado de Morelos, a los cuatro días del mes de abril de mil novecientos trece, los comisionados de paz del Gobierno del General Huerta, Coronel Pascual Orozco, Ingeniero Blas Sobrino, Licenciado Jacobo Ramos Martínez, señor Luis Cajigal, fueron presentes con el objeto de celebrar una segunda conferencia con el jefe de la Revolución General Zapata y General Otilio E. Montaño, representantes del núcleo revolucionario del Sur y Centro de la República y el resultado fué como en seguida se expresa:

El comisionado de paz Coronel Pascual Orozco, a nombre de la Revolución del Norte y del Gobierno a quien representa, en síntesis manifestó: que la paz debe hacerse dentro de los principios que ha defendido la Revolución; que por esta causa están pejndientes de la resolución del Centro revolucionario encabezado por el General Emiliano Zapata y no han firmado los preliminares de arreglo con el Gobierno, y que tan es así, que a varios revolucionarios del Norte les fueron propuestos nombramientos de generales brigádieres, los cuales cargos no fueron aceptados y en caso de que el Gobierno insista sobre este respecto, cada revolucionario, al llegar a su Estado, hará formal renuncia; que Félix Díaz ofreció que se pondría del lado de la Revolución, del Norte y comprende que tanto éste como el Gobierno de Huerta no omitirán sacrificio alguno para que se haga la paz, pues que él y su hijo no harán; la paz que traiga consigo más derramamiento de sangre y desgracias a la Patria por no quererse someter Félix Díaz y Huerta a los principios de la Revolución; que por lo pronto propone que se acepte el Gobierno de Huerta para evitar conflictos y por vía de transacción.

Y habiéndose comenzado a deliberar sobre la inconveniencia o ilegalidad del Gobierno Provisional del General Huerta, el General Otilio E. Montaño interrogó a los comisionados de paz antes dichos, si en su concepto como mexicanos creen que el Gobierno Provisional del Presidente Huerta ha sido emanado de la Revolución, o de la coacción y violencia del cuartelazo llevado a cabo por Félix Díaz, todos después de un breve razonamiento resolvieron: ser emanado el Gobierno del General Huerta del Cuartelazo y particularmente el señor Licenciado Jacobo Ramos Martínez contestó: que en estricto rigor de derecho no puede decirse que el actual Gobierno sea "legítimo" ni mucho menos, no obstante que para darle tal apariencia, se llenaron los detalles de hacer que los señores Madero y Pino Suárez en sus papeles públicos que fueron conocidos, presentaran sus renuncias de los puestos que respectivamente desempeñaban, pues los acontecimeintos que a la luz pública se verificaron en esos días en la Capital de la República, demuestran hasta la evidencia que no siendo legítimo como se dijo arriba, el Gobierno del señor Huerta, aparece sólo emanado del golpe de Estado, vulgo "Cuartelazo", preconcebido, con notable detrimento de la dignidad, del Ejército, por todos los que llenaron el núcleo principal del referido Ejército.

Habiéndose traído al seno de la discusión la conducta del Presidente Huerta, con motivo de los sucesos sangrientos y los asesinatos sin formación de causa habidos en la Capital de la República a consecuencia del cuartelazo, el General Otilio E. Montaño interrogó al comisionado de paz Licenciado Jacobo Ramos Martínez, si en su conciencia de mexicano existía la convicción de que fuese verídica la versión que sobre la muerte de los señores Madero y Pino Suárez ha hecho propalar en la prensa capitalina el Presidente Huerta, contestó: que no, pues todas las falsas argumentaciones de la prensa capitalina quedan destruídas ante la verdad de los hechos, que consisten en ver solamente el lugar donde acaeció el fusilamiento, que es el muro que queda diametralmente opuesto a la entrada del vastísimo edificio que ocupa la Penitenciaría, esto es, hablando más claramente, en la parte de atrás de la Penitenciaría, lo que demuestra más claramente que no teniendo la Penitenciaría más que una puerta de entrada, sólo de una manera preconcebida pudieron ser llevados los señores Madero y Pino Suárez a la parte donde están las cruces en el muro posterior de que se ha hecho mérito, donde fueron fusilados.

El General Otilio E. Montaño interroga en vista de lo que acaba de exponer el Licenciado Jacobo Ramos Martínez, cuyos razonamientos dejan sin efecto alguno las mentiras de la prensa y por consiguiente en carácter de plena falsedad el asalto en la calle de Lecumberri, pues en la conciencia de todo el mundo está que fué preparado por el que fue nombrado jefe de la columna operadora en aquellos momentos, al grado de que, el Cuerpo Diplomático extranjero residente en la Capital levantó una protesta de indignación por los hechos referidos, si creen justo y patriótico que se reconozca al Gobierno ilegítimo de Huerta, emanado de la deslealtad del Ejército que con mengua del decoro nacional mata y asesina a la luz de la Historia y de la civilización y con descaro inaudito usurpa el triunfo y el poder a la Revolución para salpicarnos de ignominia ante la Nación y el mundo que nos contempla?

El señor Licenciado Ramos Martínez. contestó por su parte que: evidentemente no, pues para aceptar tal contraste ante el derecho, ante la Ley y sobre todo ante la moral pública social, se necesita estar menguado de sentidos y carecer por completo de sentimientos patrios como buen mexicano, pero ante el tribunal de la conciencia sensata mexicana, lo mismo ante el tribunal de la conciencia extranjera, no puede existir un embolismo sociológico-político como el de que se trata.

Y a continuación los demás comisionados de paz expusieron: que si se trata de reconocer al Gobierno del General Huerta, no es porque sea legítimo, sino por vía de transacción y por patriotismo interponen sus oficios para evitar más conflictos sangrientos y se haga la paz.

Interrogados los comisionados de paz Ingeniero Blas Sobrino y señor Luis Cajigal, sobre las condiciones de paz que proponen por parte del Gobierno a quien representan, contestaron: que el Presidente Huerta verbalmente les hizo conocer: que él no ponía condiciones, que lo que quería era la paz, que el General Zapata expresara sus deseos. A lo cual les fue contestado que los deseos de la Revolución están contenidos en los principios que defiende la Revolución General del país, que esos son sus deseos, particularmente del General Zapata y los de la colectividad revolucionaria a quien representa.

Interrogados los mismos comisionados de paz ingeniero Blas Sobrino y señor Luis Cajigal, si el General Huerta ignoraba los principios de la Revolución simbolizados en el Plan de Ayala, respondieron: que suponen que no conoce ese plan político, pues de otra manera no solicitaría condiciones.

El Jefe de la Revolución General Emiliano Zapata y Otilio E. Montaño, a nombre de la colectividad revolucionaria a quien representan, formulan las siguientes conclusiones:

1.- Que los que han sido enemigos de la Revolución no pueden ni deben representar los intereses de ella, ni garantizar las promesas e ideales ungidos con la sangre del pueblo.

2.- Que los que coronaron los postes telegráficos, las copas de los árboles con racimos de cadáveres de revolucionarios, los que aplicaron la ley de suspensión de garantías con lujo de terrorismo medioeval en los campos de Chihuahua, Morelos y otras partes, no pueden darnos tierra y libertades, por haber bañado en sangre su espada contra la Revolución y ser partidarios del sistema conservador.

3.- Que los señores Orozco, representantes de la Revolución del Norte, tengan presente la bandera que han jurado: que la región fronceriza del Norte y sobre todo los abnegados pueblos de Chihuahua, de Morelos y de la República entera, no podrán ver con indiferencia que su suerte y sus destinos queden en manos de sus asesinos y opresores.

4.- Que la Revolución del Sur no puede soportar el estigma de la traición a sus ideales; que continuará la lucha contra los incendiarios de pueblos, contra los que no han respetado vidas ni propiedades, contra los verdugos de hombres, mujeres ancianos y niños, contra los violadores del derecho ajeno, contra los enemigos del progreso y bienestar de la República; y

5.- Que están dispuestos a hacer la paz no sólo en Morelos, sino en toda la República, pero normada dentro de los principios que han defendido, no bajo la férula del poder de Pretorio; pues queremos que el triunfo de la Revolución sea una realidad y no una sangrienta burla a nuestros ideales.

Por su parte los comisionados de paz que suscriben, teniendo en consideración los fundamentos legales que de una manera clara y concisa exponen los representantes de la Revolución del Sur y Centro, así como los cruentos sacrificios y estoica abnegación demostrada desde 1910 (mil novecientos diez) hasta hoy, en pro de la reforma política y agraria de nuestro país, e inspirados en la fuente más pura de patriotismo y desinterés encarnados en la justicia, hacen conocer al Gobierno del Presidente Huerta, que para consolidar la paz y como corolario de la alta misión que les encomendó, lo siguiente:

1.- Que se proceda a constituir el Gobierno Provisional de la República legítimamente emanado de la Revolución en concordancia con los principios de ella, que son la palanca que le fortalece para permanecer en pie contra el actual Gobierno.

2.- Que el Gobierno Provisional de la República pueda constituirse de la manera más razonable sin violación de ningún credo político por medio de una convención formada por delegado o delegados suficientemente acreditados por el Centro revolucionario de cada Estado y la Revolución debidamente representada en esta asamblea o cuerpo podrá deliberar amplia y libremente a fin de constituir el Gobierno que mejor convenga a los intereses de la Revolución y de la República.

3.- Que no estando representada la soberanía del pueblo mexicano en las Cámaras de la Unión, ni estando formado el Poder judicial federal por elementos emanados del sufragio efectivo, lo mismo que los poderes de varios Estados, que no representan otra cosa que la consigna de las dictaduras, es necesario para en lo sucesivo evitar toda contienda fratricida que se proceda a constituir legalmente aquellos poderes que a juicio de la Revolución; y de los pueblos de la República merezcan el nombre de ilegales.

4.- Que los hombres que actualmente se encuentran al frente de poderes ilegales que no admita la Revolución, deben con todo patriotismo abdicar de la pretensión de conservar esos puestos públicos que son rechazados por la sociedad y el derecho; pues que comprendan que si quieren la paz y la salvación de la patria, hoy es tiempo de dar un ejemplo de alto desinterés para evitar más conflictos sangrientos, y

5.- Que la reforma agraria se resuelva conforme a los principios de la Revolución.

Los comisionados de paz, al hacer las proposiciones que anteceden, no los guía otro móvil que el de que se haga la paz basada en la justicia y bienestar de la República.

Con lo que terminó el acto levantándose la presente que leída y aprobada, fué firmada por los comisionados de paz y representantes de la Revolución, ordenándose se saquen las copias respectivas para la prensa y comisionados de paz.

Pascual Orozco.- A. Hermosillo.- E. Mazari.- Francisco Alamillo.- J. García Treviño.- J. Ramos Martínez.- Luis Cajigal.- Blas Sobrino.- El General Emilianó Zapata.- El General Otilio E. Montaño.

 

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Referencias a este documento, en:

    Gildardo Magaña. Emiliano Zapata y el Agrarismo en México. Tomos I a V.
    Instituto Nacional de Estudios Históricos de la Revolución Mexicana.
    México, 1a ed. 1937. Edición facsimilar 1985. Tomo III. p. 145-149.

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