MANIFIESTO A LA NACIÓN
Junio 10, 1913

MEXICANOS:

La Revolución iniciada en 1910 temporalmente interrumpida primero por la traición del burgués de lúgubre recuerdo Francisco I. Madero y enseguida por el cuartelazo felicista, a pesar de esos dos elementos de obstrucción, continúa imperturbable su magestuoso curso sin que nada pueda detenerla.

Y no podía suceder de otra manera; porque no habiendo quedado satisfechas las aspiraciones nacionales que originaron el movimiento de 1910, ha quedado en pié la necesidad revolucionaria, y no obstante la pérfida labor de los reaccionarios de las dos pasadas dictaduras, paso a paso han ido organizándose los buenos mexicanos hasta formar un núcleo formidable capaz de llevar al terreno de la realidad los principios proclamados por la revolución que derrocó para siempre a una dictadura de más de treinta años.

En vano se empeñan los elementos obstruccionistas en hacer aparecer ante la opinión pública como una revolución la toma intempestiva de la Capital mediante un cuartelazo en el que jugaron muy principal papel la infidencia más inaudita y la traición más burda; no, eso no puede ser visto como una revolución sino como uno de tantos incidentes desgraciados de la verdadera Revolución Nacional que hoy cuenta esparcidos en todos los Estados de la República con factores activos que han decidido enfrentarse a la presente Administración que impotente ha querido arrimarse a la sombra de una compañía petrolera inglesa pretendiendo ser ayudada por elementos extranjeros.

Si el pasado gobierno maderista adolecía del gravísimo inconveniente de haber sido tutoreado por la compañía petrolera de Rokeffeler, el actual tiene el no menos grave de estar apoyado por la compañía inglesa representada por Pierson que no vacilará en arrojarle doscientos millones de pesos con tipo eneroso a cambio de las producciones aduanales y de las poseciones petroleras y carboníferas de nuestro país.

La conducta, pues, de esos dos gobiernos igualmente antipatriotas debe ser vista con repugnancia por los ciudadanos que de veras amen a México y que sientan el deseo de no servir de instrumentos de combate en manos de los comerciantes competidores extrangeros, que se disputan como llevamos dicho, las poseciones de minerales combustibles de nuestra nación.

La Revolución Nacional, escencialmente agraria, representada por algunos grupos, armados del Norte y muy principalmente por los del Centro y Sur de la República nada tiene que ver con los comerciantes competidores y sólo anhela que las poseciones territoriales sean mineras o agrícolas, pertenezcan a los mexicanos sin que esto quiera decir que la Revolución pretenda lesionar en algún modo los intereses extrangeros legítimamente adquiridos.

El actual Gobierno con sus injusticias y sus tropelías día a día provoca nuevos disturbios y hace menos posible su estabilidad: con el servicio militar forzoso últimamente decretado, con los frecuentes asesinatos en masa verificados en las prisiones so pretexto de evasión, con los envenenamientos inesperados de ciudadanos desafectos a la Administración, con la supresión de la prensa libre, con los incendios de las poblaciones de indígenas, con la imposición de gobernadores militares en los Estados, con la disolución de las legislaturas locales y en fin, con todos los actos altamente criminales inherentes a una dictadura militar, la más oprobiosa, la más tiránica, la más absurda, la más antipatriótica, la más inhumana y por lo mismo la más débil que ha tenido México, se han sublevado las conciencias de los hombres honrados, aún de los más pacíficos porque han comprendido que uno de sus deberes más grandes es el de no tolerar por más tiempo la injusticia que caracteriza el actual Gobierno y que tanto viene comprometiendo los intereses generales de la Patria.

En vista de lo expuesto y considerando que el gobierno de hoy es ilegal a todas luces y que ninguna nación podrá reconocerlo honradamente, puesto que los mismos mexicanos no lo reconocen ni pueden soportarlo por más tiempo.

Considerando que la Revolución Nacional ha declarado ya, que no reconocerá empréstito alguno hecho al actual Gobierno, por ser fundamentalmente impopular y a pesar de eso se dice que obtendrá para continuar la matanza de mexicanos doscientos millones de pesos:

Considerando que desde el asalto del 9 de febrero ocurrido en la Capital, se viene observando claramente la tendencia del presente Gobierno de aniquilar la raza indígena y además se nota marcada intención de convertir en Central a nuestra República que constitucionalmente es Federal, y esto lo hace con el fin único de ejercer un poder despótico y avasallador, por medio de gobernadores militares que obedezcan en los Estados sin protesta alguna a las disposiciones del Centro:

Considerando que la libertad del pensamiento, derecho sagrado e inviolable en toda nación culta, hoy más que nunca ha dejado de existir, puesto que sólo se publican los periódicos a condición de que engañen al Pueblo, tuerzan la Opinión Pública y hagan creer en el extrangero que el Gobierno se fortalece, cuando día a día se debilita puesto que el odio popular se acrecienta y no dista el día en que precensiemos su derrumbamiento al influjo prepotente de la Revolución:

Considerando, en fin, que para salvar a la Patria es preciso poner coto a tantos abusos, los revolucionarios del Sur y Centro de la República, hemos decidido desde esta fecha abandonar la actitud defensiva que hemos asumido hasta hoy para tomar también la ofensiva y hacer que se cumplan como es debido los principios contenidos en el Plan de San Luis, reformado en Tacubaya y Villa Ayala.

Invitamos, pues, a nuestros compañeros esparcidos en toda la Nación, a que con el mismo propósito dirijan sus energías contra el enemigo común seguros de que veremos coronados nuestros esfuerzos con el éxito más alagador.

Demos, pues, compañeros de lucha un elocuente mentís a los que afirman que entre nosotros no hay organización ni unidad de ideas y demostremos en todo tiempo que existe también unidad de acción y un ideal único: el de que nuestra Patria desangrada por los ambiciosos, sea restañada en sus heridas y llevada por sus buenos hijos al goze efectivo de una paz duradera, basada en la práctica de la justicia.

¡ VIVA LA REVOLUCION AGRARIA !

¡ ABAJO EL SERVICIO MILITAR OBLIGATORIO !

¡ VIVA LA PATRIA !

REFORMA, LIBERTAD, JUSTICIA Y LEY.

Campamento Revolucionario en los Estados del Sur de la República, junio 10 de 1913.

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Fuente:

Laura Espejel, Alicia Olivera y Salvador Rueda. Emiliano Zapata. Antología.
Instituto Nacional de Estudios Históricos de la Revolución Mexicana (INEHRM),
México, 1988. P. 139-141. (AGN, Fondo Genovevo de la O, Caja 19, Exp. 8, f. 14.)