MANIFIESTO A LOS HABITANTES DE ...
Noviembre 23, 1913

Conciudadanos:

Es ya tiempo que arrojeis con ímpetu el odioso yugo que la ambición ha puesto a vuestro cuello!

Es aun tiempo que de una manera enerjica recupereis los derechos que legitimamente os corresponden y que os han sido arrebatados por un círculo de hombres ambiciosos que han lucrado a costa de vuestro trabajo.

Pensad por un momento en el porvenir que aguarda a vuestros hijos si seguis aguantando pacientes tan ignominosa esclavitud.

Mirad que nuestra querida Patria sufre y se debilita y ahora es tiempo de que sus hijos se junten amorosos en torno de ella, y la defiendan de todos aquellos que por satisfacer sus ambiciones, la sangran y la debilitan.

No deis oidos a las promesas de los que os quieren seguir explotando, ni tembléis ante las amenazas que os pudieren hacer, pensad que la voz del Pueblo es la voz de Dios, pensad que vosotros sois soberanos y que podeis unidos con un débil esfuerzo arrojar muy lejos al que os oprime, al que os explota, al que se ha enriquecido a costa de vuestro trabajo!

En el año de 1810 igualmente se encontraba el Pueblo esclavizado por el ambicioso extrangero, y entonces surgió un hombre que con un corto número de gente dio el grito de Libertad.

Hidalgo era en la época de la Revolución de Dolores un hombre en que la experiencia y los desengaños abaten el entusiasmo y extinguen completamente las ilusiones: sin embargo, cuando menos se esperaba, el anciano recobra todo el vigor de un joven, sacude la constante monotonía de su estudiosa, descorre el velo que lo había tenido obscuro e ignorado y aparece radiante como un Sol, derribando preocupaciones, salvando atrevidamente obstáculos, proclamando principios que fueron condenados como heregias.

Prodigioso y sublime incendio, a cuya luz se vieron caer, rodar hechas mil pedazos las odiozas cadenas de la exclavitud, que por tantos años oprimieron al Pueblo.

Dice Víctor Hugo: "El odio que crían los actos parciales de arbitrariedad va encerrándose en el pecho del Pueblo; pero llega un día: los pechos se abren y brota una Revolución".

Eso aconteció en 1810, eso acontése en 1913!

Cuando se contemplan detenidamente estas transformaciones súbitas y momentáneas que experimentan los pueblos; cuando se ve patentemente que a pesar de las insuperables barreras que oponen la maldad y espíritu altanero de algunos hombres, se realizan irremiciblemente las ardientes aspiraciones de los pueblos por la Libertad, se ve uno tentado a creer que la causa de la Libertad es la causa de Dios.

Y no puede esto menos de ser cierto: esos campos de rosas, esas sementeras de granos, esos ríos someros y apacibles que fertilizan la tierra, esas montañas en cuyo centro se creían en el silencio y las tinieblas los más presiosos metales; en fin, esa armonía prodigiosa del universo, está creada para regalo de todos los hombres indistintamente, y no para que sirva de patrimonio a unos pocos.

He aquí lo que los pueblos conosen, cuando rompiendo sus cadenas remontan asta los cielos su vuelo de águila para caer después sobre los tiranos y reconquistar los derechos que el Autor del Universo les concedió al echarlos al mundo.

En el pueblo de Dolores surgió un Libertador que se llamó Miguel Hidalgo, en el Edo. de Morelos surgió también un humilde hijo del pueblo que se llama Emiliano Zapata y que no ambiciona más que el bien del pueblo, y hací como el héroe de nuestra independencia fue calumniado en unión de sus soldados, hací hoy también somos nosotros increpados con los títulos más denigrantes, por todos aquellos tiranos del pueblo que miran en nuestra justa cólera, su proccimo fin su derrocamiento.

Malinalco noviembre 23 de 1913.

Luis Castell Blanch. [Rúbrica]

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Fuente:

Laura Espejel, Alicia Olivera y Salvador Rueda. Emiliano Zapata. Antología.
Instituto Nacional de Estudios Históricos de la Revolución Mexicana (INEHRM),
México, 1988. P. 165-166. (AGN, Fondo Genovevo de la O, Caja 19, Exp. 8, f. 2.)