CARTA DE EMILIANO ZAPATA
A ANTENOR SALA
Cuartel general en Cuernavaca, Septiembre 4, 1914

 

REPÚBLICA MEXICANA.
EJÉRCITO LIBERTADOR.

Cuartel General.
Cuernavaca, Morelos, Septiembre 4 de 1914.

Señor D. Antenor Sala.

México, D. F.

Muy estimado señor:

Recibí la muy atenta carta de usted de fecha 26 del próximo pasado agosto y en debida respuesta manifiesto a usted que: con toda atención la he leído y crea usted que la contestación que voy a darle es muy sincera, ya que en todos mis actos he sido franco. Quedo enterado de los motivos que ocasionaron su prisión en esa Ciudad, y lo cual siento.

Ya estudié con toda calma el problema agrario en la forma que usted lo ha ideado, según consta en varios folletos que se ha servido usted mandar, pero a la verdad, que ese sistema de usted es completamente impracticable en nuestro país, no solamente por la cantidad inmensa de millones de pesos que demanda y que naturalmente tendría que desembolsar el gobierno, a costa del sudor del trabajo de la millonada de desgraciados de México, porque usted debe comprender que en estos casos y cuando se trata de hacer grandes desembolsos por parte del gobierno, la víctima es el pobre, porque el rico con su dinero compra la justicia y se salva de pagar los impuestos o contribuciones que el gobierno establece, para sufragar los grandes gastos de la obra que trate de llevar a cabo, y la Revolución Agraria que sostiene el Plan de Ayala, de ninguna manera permitiría que se implantase el sistema agrario como queda antes expresado, sino también porque el medio de practicar los principios agrarios serían injustos, desde el momento que el campesino debería pagar la tierra que es suya, ya que el gobierno, según el criterio de usted, tendría que pagar a los antiguos propietarios de tierras, el valor de ellas.

No, señor Sala, la Revolución que sostienen los surianos, ha definido de una manera clara y sin reticencia de ninguna especie, los tres grandes principios del problema agrario y éstos son: restitución de tierras a los pueblos o ciudadanos; expropiación por causa de utilidad pública, y confiscación de bienes a los enemigos del Plan de Ayala, y los cuales constan en el Plan antes mencionado; y para practicar estos tres grandes principios no se necesita dinero, sino honradez y fuerza de voluntad por parte de las personas encargadas de practicar dichos principios.

El sistema de colonización que describe usted en sus folletos, es sumamente inadecuado para nuestro país, porque antes de colonizar regiones de nuestro país por extranjeros, debemos comenzar por atender la parte interior de nuestra República, mirando por el mejoramiento del campesino nacional sin necesidad de traer extranjeros para formar colonias en nuestro Territorio, pues en todo caso conviene esperar que el problema agrario, en sus tres grandes principios, quede implantado, y si sobra terreno por falta de campesinos de nuestro país, entonces nos ocuparemos de los colonos extranjeros, pero en definitiva el sistema de colonización con campesinos mexicanos, no demanda desembolsos de dinero conforme a los principios agrarios contenidos en el Plan de Ayala.

Actualmente se cultivan las tierras en las diferentes regiones dominadas por la Revolución Agraria y esta operación se verifica de tal manera, que prácticamente queda resuelto el problema agrario y unos se dedican a cultivar la tierra y otros a combatir al enemigo del Plan de Ayala y crea usted, que al fin hemos de vencer sobreponiéndonos a todos los enemigos, que de diferentes modos se oponen a que los principios agrarios triunfen.

El mundo entero sabe perfectamente que luchamos por una causa justa y aun nuestros mismos enemigos así lo comprenden; sin embargo, el tiempo será el que justifique todos nuestros actos y al fin propios y extraños quedarán convencidos de que nos asiste la razón y el derecho.

Si usted pretende ayudar a la Revolución, como me lo ha indicado en distintas ocasiones, le recomiendo que lo haga fundando periódicos que se ocupen de hacer propaganda de los principios contenidos en el Plan de Ayala, las personas que tengan que dirigirlos, así como también proporcionando algunas cantidades de dinero para aliviar en algo las necesidades de las tropas insurgentes; por ese medio usted hará un bien a la causa que defendemos y seguirá identificándose con nosotros, pues aseguro a usted que los revolucionarios surianos no tienen más ambición que ver a nuestro país encaminado por la senda del progreso, y para ello necesitamos garantizar la implantación de los principios agrarios y esa garantía debe comenzar por la formación de un gobierno netamente revolucionario, que esté identificado con la causa del Plan de Ayala; por esta circunstancia hemos indicado al Sr. Carranza, que la primera base para entrar en tratados con él, es la de que deje el poder que indebidamente ha ocupado y que el Presidente Interino sea electo de conformidad con el artículo doce del Plan de Ayala, a reserva de otras bases que también le fueron señaladas, y de no ser así, crea usted que seguirá la lucha, porque los surianos estamos dispuestos a conseguir por medio de las armas, lo que se nos niega por medio de la razón y el derecho.

Sin otro particular por el momento, soy de usted afmo. atto. y S.S.

Emiliano Zapata
(rúbrica).



Fuente:

Antenor Sala. Emiliano Zapata y el problema agrario.
Imprenta Franco-Mexicana. México, 1919. p. 23-25.

Gildardo Magaña. Emiliano Zapata y el Agrarismo en México. Tomos I a V.
Instituto Nacional de Estudios Históricos de la Revolución Mexicana.
México, 1a ed. 1937. Edición facsimilar 1985. Tomo III. p. 308-310.