CARTA DE ANTENOR SALA
A MANUEL PALAFOX
México, D.F., Agosto 28, 1914

México, 28 de agosto de 1914.

Señor Manuel Palafox.
Cuartel General en Yautepec, Mor.

Muy estimable señor:

Algunos documentos relativos a las tendencias del Ejército del Sur, que es a las órdenes del glorioso General Emiliano Zapata y la fama pública, me han revelado que usted es un hombre instruido y de arraigadas convicciones, relativas a la imperiosa necesidad de que en nuestra Patria se solucione el PROBLEMA AGRARIO, para alcanzar la cultura y la dicha, de que son merecedores nuestros proletarios abnegados y valientes.

Hace años que yo trabajo intelectualmente, sacrificando tiempo y dinero por la popularización del "SISTEMA SALA" que en mi concepto resuelve de modo más completo y eficaz, que ninguno de los propuestos hasta hoy, el problema de que se trata.
El "Sistema Sala" no está en contradicción con los principios adoptados en el Plan de Ayala para la división parcelaria del suelo, sino que por el contrario es en síntesis, el desarrollo metódico, amplio y completo del sistema de EXPROPIACIONES de tierras, para dividirlas en pequeñas porciones suficientes para proporcionar una vida cómoda a los agricultores que las trabajen directamente.

Es imposible vivir en perpetua actitud revolucionaria y esto no lo desea usted, ni yo, ni nadie que se precie de patriota, así es que el medio revolucionario para la adquisición. de tierras, que consiste en la CONFISCACION de ellas, tarde o temprano tiene que cesar y es un noble, un magnífico propósito de quienes amamos al PUEBLO, cambiar ese medio tan luego como sea posible por el de EXPROPIACION.

Yo acepto la CONFISCACION como preliminar ineludible de la división de tierras y he trazado hasta en sus últimos detalles el procedimiento para utilizar las tierras confiscadas, como usted puede verlo en el plano con sus explicaciones sintéticas y anexos que remití y deben obrar en la Oficina de su muy digno cargo; pero es evidente que una vez divididas las tierras procedentes de las confiscaciones, deben quedar garantizados los nuevos propietarios, mediante una fórmula jurídica especial, la que puede consistir en la promesa de pago de esas tierras, hecha por el Gobierno a los antiguos propietarios.

Con esto se consiguen fines muy altos.

En primer lugar, la completa tranquilidad de los hombres que hayan recibido un lote; tranquilidad que es una de las bases para el buen trabajo agrícola; nadie que no esté plenamente seguro de que jamás será arrojado de su campo, emprende trabajos de aliento, de resultado lejano, en los que se funda la gran riqueza de los países.

En segundo lugar, pagando a los antiguos poseedores, se les hace comprender que la situación creada al proletariado rural por sus antecesores o por ellos mismos, no podrá repetirse en el porvenir, porque entonces habrá plena justificación en quitarles con las tierras, el honor y hasta la vida, para asegurar la ventura y la preciosa seguridad de los pobres, que lejos de pretender el sostenimiento de su posición de propietarios por la violencia, sólo se la procuran por una compra llena de generosidad y noble olvido.

Tengo la seguridad de que usted, en unión de todos los patriotas, desean la gloria del invicto General Zapata y esa gloria para ser universal, no debe quedar constituida por los triunfos militares únicamente, sino también y en mayor escala si es posible, por el triunfo de un sistema evolutivo, que automáticamente permita el hacerse dueño de una parcela de tierra a quien la quiera y sea apto para trabajarla.

El sistema de CONFISCACION es insuficiente para esto y se necesita el de EXPROPIACION, el de compra de las tierras que sean necesarias para convertir en hombres libres a nuestros millares de proletarios del campo, esclavizados desde hace siglos.

La carta que dirijo al señor General Zapata, a la vez que escribo la presente para usted, explica suficientemente estos puntos y yo le ruego que le preste su atención muy detenida, pues no cabe duda de que en los actuales momentos pesa una grande y hasta terrible responsabilidad sobre usted y el grupo de hombres instruidos que rodean al invicto Jefe de Morelos; pues crea usted que en caso de romperse las hostilidades entre sus legiones y las del Norte, el peligro de la intervención se convertirá en espantosa realidad y no hay, no existe motivo para ese desacuerdo, pues las tierras hasta hoy confiscadas a los enemigos, deben ser distribuidas y en seguida legalizado el título a los nuevos propietarios, cuyo número se acrecentará por la división de tierras EXPROPIADAS, único medio de adquisición digno de los revolucionarios convertidos en Gobierno.

Ante esa responsabilidad enorme, creo que sin recelos, sin desconfianzas usted y sus dignos compañeros que saben y meditan en el campo de las operaciones militares del General Zapata, harán cuanto esté de su parte por penetrarse de las ideas e intenciones de un hombre que como yo, trabajo con absoluto desinterés y tan sólo por patriotismo en la causa del PUEBLO, que no puede ser otra que la resolución pronta e inteligente del PROBLEMA AGRARIO.

Quedo, en consecuencia, dispuesto a contestar todas las observaciones que se sirvan hacerme sobre mi SISTEMA.

Penétrese usted de mi SISTEMA, de mis cartas anteriores y la que acompaño a ésta para el señor General Zapata y tenga la seguridad de que nuestro común patriotismo y nuestros muy acordes ideales, pueden producir mucho bien a la Patria y el renombre justificado de usted, tendrá por sólida base el haber contribuido a las soluciones inteligentes de una contienda entre hermanos.

Aprovecho la oportunidad para ofrecerme a sus órdenes como su afmo. atto. y S. S.

Antenor Sala (rúbrica).


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Fuente:

    Antenor Sala. Emiliano Zapata y el problema agrario. Imprenta Franco-Mexicana.
    México, 1919. p. 26-28.

    Gildardo Magaña. Emiliano Zapata y el Agrarismo en México. Tomos I a V. Instituto Nacional de Estudios Históricos de la Revolución Mexicana. México, 1a ed. 1937. Edición facsimilar 1985. Tomo III. p. 310-312.