CARTA DE MANUEL PALAFOX
A ANTENOR SALA
Cuernavaca, Mor., Septiembre 28, 1914

CORRESPONDENCIA PARTICULAR DEL
GRAL. EMILIANO ZAPATA.

Cuernavaca, septiembre 28 de 1914.

Señor Don Antenor Sala.
México, D. F.

Muy estimado señor:

Recibí la muy atenta carta de usted de fecha 20 del corriente y le manifiesto que: al parecer estoy equivocado en mis juicios que constan en mi correspondencia anterior, pero no es así y si usted eso se figura es sencillamente porque desconoce el decreto de 5 de abril de 1914 y su ampliación.

El decreto de 5 de abril de 1914 y su ampliación, nacionaliza las tierras, montes y aguas, fincas urbanas y demás intereses pertenecientes a los enemigos de la Revolución, que directa o indirectamente la hayan hostilizado.

Como usted vé, la confiscación se hace más extensiva en el decreto mencionado, que en el Plan de Ayala, según su artículo octavo y reduce por completo las expropiaciones.

Por este sistema, sólo alcanzarán indemnización por expropiaciones hechas, a los extranjeros que no se mezclaron en asuntos políticos, que serán muy POCOS por cierto si toma usted en cuenta que en su totalidad, los hacendados de la República ayudaron al mal Gobierno ilegal de Huerta, con dinero y muchos hasta con hombres y armas, y sobre todo, basta con que se hayan opuesto terminantemente a la realización de los principios agrarios contenidos en el Plan de Ayala, para que se les aplique la ley de nacionalización.

La confiscación o nacionalización queda extensiva para todos los que ayudaron a los gobiernos pasados, y si no, véalo usted en el ejemplar del decreto aludido, que le mando juntamente con la presente, y si usted lo desconoce se debe a la falta de circulación del mismo, pero ya se procura que sea conocido por todo el país.

Para aplicar la nacionalización a los bienes de los enemigos de la Revolución, no se formarán tribunales especiales como usted dice y ni tampoco se hará después del triunfo de la causa, porque ni está consignado así en el Plan de Ayala, pues sólo se establecerán tribunales especiales para casos de restitución de tierras (véalo usted en el artículo sexto del Plan) y sí consta en el artículo segundo del decreto en cuestión, lo que sigue:

"Los generales y coroneles del Ejército Libertador, de acuerdo con el Cuartel General de la Revolución, fijarán las cédulas de nacionalización, tanto a las fincas rústicas como a las urbanas".

Y todavía más, en su artículo tercero dice:

"Las autoridades municipales tomarán nota de los bienes nacionalizados y después de hacer la declaración pública del acto de nacionalización, darán cuenta detallada al Cuartel General de la Revolución, de la clase y condiciones de las propiedades que sean, así como de los nombres de sus antiguos dueños o poseedores".

Sobre todo, la ley no menciona que el grande o chico burgués que haya ayudado a los gobiernos pasados por medio de la imposición, queda excluido, sino que sencillamente, castiga a todos los que hostilizaron a la Revolución.

Y no serán los gobiernos los que nacionalicen los bienes de los enemigos, sino que los jefes insurgentes en cada región en donde operen.

A los enemigos de la causa que se defiende, no solamente se les castigará con la nacionalización de sus bienes, sino que a los muy culpables se les aplicará el destierro, es decir, que solo habrá dos extremos "la pena de muerte y el destierro", pues el sinnúmero de víctimas que han sucumbido en la lucha piden castigo para los culpables.

La nacionalización de bienes a los enemigos está siendo y seguirá siendo rápida, pues aquí en Morelos todas las haciendas han pasado a poder de los pueblos y sus campos están siendo cultivados hasta donde las circunstancias actuales lo permiten y para mayor garantía de que los principios agrarios subsistirán siempre y los pueblos que no sean defraudados en sus intereses, la Revolución exige que el Plan de Ayala y sus adiciones sean 'Ley Suprema" de la República y que las confiscaciones o nacionalización de propiedades de enemigos a la causa que se hayan hecho hasta la fecha queden reconocidas y sancionadas por el Gobierno Provisional de la República y por la Representación Popular, lo mismo que las confiscaciones que se sigan efectuando en toda la República, pues hasta entonces dejaremos los revolucionarios de estar en prevención contra los gobiernos y malos mexicanos que tratan de burlarse del pueblo que siempre ha sufrido y así lo hicimos saber a Don Venustiano Carranza.

Por los sistemas que he indicado a usted, no se necesita contratar empréstitos ni tampoco invertir las grandes recaudaciones de impuestos, para pagar los réditos e intereses de esos empréstitos, pues los ingresos de contribuciones que se recauden por diversos motivos, serán empleados para el desarrollo moral y material que debe seguir en nuestro país y no para gravar a la Nación más de lo que está.

Los bancos agrícolas serán formados con la reconcentración de los productos de las ventas de las fincas urbanas que se nacionalicen a los enemigos de la Revolución.

En cada Estado se establecerá un banco agrícola, con los productos de las ventas de las fincas urbanas nacionalizadas a los enemigos del Estado de que se trate y naturalmente que será con legislación especial.

No crea usted que nada más un millón de campesinos se aprovecharían del triunfo de la -Revolución, sino que varios millones cultivarían la tierra y a medida de que se les estimulara, estos aumentarían, pues muy de cerca he estudiado a esta raza olvidada por todos los gobiernos pasados y también conozco sus tendencias y facultades, porque esté usted seguro que el verdadero gobierno que emane de esta grande y pura Revolución, sabrá mejorar la instrucción de las clases bajas y naturalmente se preocupará por el mejoramiento de la agricultura en nuestro país.

He estudiado con profundidad la cuestión agraria y las causas verdaderas de esta Revolución Social, que puedo asegurar a usted que del número de pueblos que hay en los Estados del Sur, el 80 por ciento tienen sus títulos para poder comprobar su propiedad y la injusticia de los despojos de que fueron objeto, pues en mis manos he tenido infinidad de títulos de muchos pueblos, y con claridad he palpado el robo de que han sido víctimas la mayoría de los pueblos de nuestro país.

También he estudiado el crédito de que puede disponer un gobierno, y la verdad que no soy muy partidario de ese sistema ahora que nuestro país está en bancarrota, porque en estos casos el país va más que a la ruina, máxime si el Gobierno es como lo han sido los pasados, asociaciones de explotadores de las clases bajas de nuestro país. La Revolución del Sur tiene tendencias socialistas, pero no anárquicas, porque nuestro país no está en condiciones para implantar esas teorías.

Me propongo mandar a usted un estudio largo respecto a la manera de cómo se pretende desarrollar los tres principios agrarios del Plan de Ayala, en nuestra República, para que vea usted con más claridad su sencillez.

Deseo a usted que se conserve bien y soy de usted afmo. atto. amigo y seguro servidor.

M. Palafox (rúbrica).

Agradezco a usted su obsequio. Gracias.


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Fuente:

    Antenor Sala. Emiliano Zapata y el problema agrario. Imprenta Franco-Mexicana.
    México, 1919. p. 63-66.