CIRCULAR QUE ORDENA QUE TODA ORDEN DADA
POR ESTA SUPERIORIDAD, DEBERÁ SER
OBEDECIDA INMEDIATAMENTE
Abril 16, 1916

CIRCULAR

Teniendo en cuenta la indisciplina que reina entre las filas de nuestras fuerzas, de lo que ha resultado que el enemigo ha ganado terreno en la campaña, y a fin de llevar a cabo un principio de organización Militar en la División de mi mando, este propio Cuartel General, ha tenido a bien disponer lo siguiente:

Toda orden dada por esta Superioridad, a los jefes de Brigada, concerniente a las operaciones militares o relativas a un plan de ataque, deberá ser obedecida inmediatamente, según la importancia del caso, siendo los inmediatos responsables, los jefes a quienes se dirija dicha orden y por lo tanto, a quienes se les exigirán las responsabilidades que les resulten por su falta de acatamiento a esta disposición.

Los jefes de brigadas y regimientos por su parte, quedan también autorizados por este Cuartel General, para poner en práctica, todas aquellas medidas disciplinarias, hasta las más enérgicas que tiendan a imponer medidas de orden y debido acatamiento, para el eficaz cumplimiento de la anterior disposición.

El jefe que habiendo recibido orden de este Cuartel General al efectuar un movimiento o guarnicionar determinado punto, no podrá separarse de este, sin dar aviso a esta superioridad, o recibir orden de esta misma para hacerlo.

Esta misma disposición la harán observar los expresados jefes de brigada y regimientos a sus subalternos, siendo unos y otros castigados con la pena de muerte si no la obedecieren.

Este Cuartel General espera del buen criterio de todos los jefes, oficiales y soldados que integren la división de mando, que tomarán en el sentido que se debe estas disposiciones que son de todo punto necesarias en la fuerza, en los actuales momentos, para poder contrarrestar el impulso que ha tomado el enemigo, debido en gran parte, a la indisciplina que reina entre nosotros.

Estas enérgicas pero necesarias disposiciones, espero no será necesario aplicarlas en su parte penal, pues que, siendo un deber que luchemos en el actual instante, para nuestra propia salvación, todos pondremos de nuestra parte, el valor, la abnegación y el patriotismo que nos hizo empuñar desde un principio las armas y la bandera de la Revolución.

El honor de revolucionarios nos exige, o vencer o morir al pie de nuestra bandera.

REFORMA, LIBERTAD, JUSTICIA Y LEY.

Cuartel General en las trincheras, abril 16 de 1916.

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Fuente:

Laura Espejel, Alicia Olivera y Salvador Rueda. Emiliano Zapata. Antología.
Instituto Nacional de Estudios Históricos de la Revolución Mexicana (INEHRM),
México, 1988. P. 337. (AGN, Fondo Genovevo de la O, Caja 19, Exp. 6, f. 49-50.)