MANIFIESTO AL PUEBLO
Agosto 1, 1917

República Mexicana.
Ejército Libertador.
Cuartel General.

MANIFIESTO AL PUEBLO

La mercenaria soldadesca carrancista, funesta agrupación de hombres sin escrúpulos, de aventureros sin conciencia, que viven a costa de la gente que trabaja, ha sido siempre una verdadera plaga para las poblaciones y para los campesinos.

Pero ahora que el llamado gobierno de Carranza carece de dinero para derrocharlo entre los suyos; ahora que la crisis económica y financiera aplasta con su peso a nuestros enemigos, que no hallan manera de pagar a sus soldados ni de sostener a sus cabirros; ahora que no existen aquellas fabulosas cantidades de papel moneda con que Carranza recompensaba los servicios de los suyos; hoy el libertinaje de la soldadesca venustianista se ha desbordado con más intensidad que nunca, y a falta de haberes y de gratificaciones, pretenden aquellos vivir y enriquecerse a expensas de las comarcas que invaden, a las que tratan peor que si se tratase de territorio conquistado al extranjero enemigo.

No parecen ya hombres de la misma raza, sino furiosos adversarios de su mismo país y de sus propios compatriotas. Ya no tienen bandera ni principios; su programa es el pillaje y sus ideales el saqueo y el botín.

Campos talados, poblaciones en ruinas, ganado y semillas robados, mujeres escarnecidas en su honra, hombres pacíficos y ancianos indefensos sacrificados a su furor, venganzas, latrocinios y atropellos de todo género; tales son las escenas a que nos tiene acostumbrados el enemigo.

Pero los pueblos han empezado ya a reaccionar y a defenderse; ya no toleran cobardemente que se les ataque y se les despoje; ya no ven con ojos impasibles la pérdida de sus intereses y la destrucción de sus hogares; sino que oponiendo la fuerza a la fuerza y rechazando el bandidaje con la violencia, toman las armas o esgrimen la honda o el garrote, para repeler los salvajes atentados de los carrancistas a los que hacen pagar con la vida sus feroces hazañas.

Así lo han hecho ya varios pueblos en el Distrito Federal, en el Estado de México, en el de Guerrero, en el de Puebla y otras regiones del país, y en todos esos casos, el enemigo, terriblemente escarmentado, ha tenido que huir ante el valeroso empuje de los vecinos de los pueblos, no sin antes dejar el campo sembrado de cadáveres.

El rifle, la escopeta, la honda, el garrote, o el hacha; todas las armas son buenas para escarmentar a esos miserables que nada respetan y todo lo destruyen, y ya que muchos de nuestros compatriotas han dado el ejemplo de como se lucha y como se triunfa cuando se tiene vergüenza, hay que con su enérgica y levantada actitud contra los incorregibles bandoleros de Carranza.

Hombres son ellos, y hombres son también los vecinos amenazados en sus intereses, y por eso en muchos lugares invadidos por el carrancismo los pueblos se han levantado contra ellos, rechazándolos a balazos o a palos.

¡A seguir, pues, ese ejemplo! ¡A defender la familia, el honor, la propiedad y la vida! ¡A demostrar que somos dignos de ser llamados hombres y de ostentar el titulo de libres; a castigar como se merecen a los ladrones de semillas y ganado, a los audaces saqueadores de pueblos, a esos aventureros que arrebatan al labrador el fruto de su cosecha y al artesano el fruto de su honrado trabajo!

REFORMA, LIBERTAD, JUSTICIA Y LEY.

Cuartel General en Tlaltizapán, Mor. a 1o. de agosto de 1917.

El General en jefe de la Revolución,
Emiliano Zapata.

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Fuente:

Laura Espejel, Alicia Olivera y Salvador Rueda. Emiliano Zapata. Antología.
Instituto Nacional de Estudios Históricos de la Revolución Mexicana (INEHRM),
México, 1988. P. 412-413.
(AGN, Unidad de Archivos Incorporados, Fondo Jenaro Amezcua, Caja Unica.)