CARTA DE EMILIANO ZAPATA A MIGUEL DIAZ LOMBARDO
Tlaltizapán, Agosto 11, 1918

Sr. lic. Don Miguel Díaz Lombardo
Washington, D.C.

Estimado señor licenciado:

Aunque no tengo el gusto de conocer a usted personalmente, las referencias que de su personalidad me llegan, todas ellas en alto grado favorable, me inducen a dirigir a usted la presente, para testimoniarle mi estimación.

A la penetración y al claro talento de usted no se escapará el percibir hasta qué punto es trascendental el momento por el que atraviesa la revolución.

Ante el desprestigio carrancista, la reacción trabaja incansable día por día, para apoderarse de la situación y triunfar con artimañas, ya que no por la fuerza.

Su prensa y sus agentes no desmayan; halagan a la opinión, dirigen sus críticas contra la revolución, confundiéndola malévolamente con el carrancismo, que no es más que su falsificación y su parodia; asedian a los diplomáticos y políticos extranjeros, y por todos los medios procuran hacer prevalecer sus pérfidas intenciones y dar el triunfo a sus hábiles maniobras.

El carrancismo se debate en las ansias de la agonía, y todo el mundo, especialmente, en el extranjero, se pregunta ansiosamente qué vendrá después de él.

Hay que demostrar a propios y extraños que después del desastre carrancista vendrá la victoria de la revolución fuerte por la unión de sus miembros y la virtualidad de sus principios.

La revolución unificada se ganará el asentimiento de todos, y prestará sólidas garantías para el establecimiento de un gobierno honrado y respetable.

Por eso nosotros, dentro de nuestra esfera de acción trabajamos con todo empeño por la unificación de los elementos revolucionarios, sobre la base del Manifiesto que me honro en adjuntar a usted, y el cual deberá ser firmado por todos los revolucionarios del país.

Ya se han mandado comisiones a los principales jefes revolucionarios para recoger sus firmas, en obvio de moratorias, sería de desearse que usted se sirviera valerse de los conductos de que dispone, para obtener en el más breve plazo posible la firma del general Villa (a quien ya me he dirigido por otro conducto) y de otros jefes revolucionarios con quienes usted esté en comunicación.

Mr. Williams Gates, distinguido americano que lleva estrecha amistad con el presidente Wilson, nos aseguró en reciente visita, que la revolución sería reconocida como beligerante, si demostrábamos que ella estaba unificada.

La mejor prueba de ello sería proporcionada por medio del repetido manifiesto, que por lo mismo, urge dejar listo cuanto antes. Ya nos hemos dirigido con ese fin a los generales Caballero, López Coss, Gutiérrez y a otros jefes en el norte; a Síntora, García Chávez, Figueroa, Altamirano y demás revolucionarios en Michoacán; a Cejudo, Peláez Garibay, Galán, Panuncio Martínez y demás jefes de Veracruz, a los Cedillo en San Luis Potosí, a los revolucionarios de Hidalgo, Guerrero, Oaxaca y otros estados del extremo sur; pero como todo eso demanda tiempo, estimo que por lo pronto sería bastante que usted y el señor Dr. Francisco Vázquez Gómez, mi agente confidencial en ese país, unieran sus esfuerzos para demostrar al gobierno de Washington que la revolución forma un solo todo, organizado y coherente.

Como ya escribo al señor doctor en ese sentido, muy facil será para ustedes ponerse de acuerdo y realizar una rápida y fecunda labor.

Para la perspicacia de usted basta con lo dicho, para dejar fundada la urgencia del paso a que me refiero, y por lo mismo sólo resta enviar a usted mi cortés saludo y suscribirme su muy atento y afmo. s.s.

Emiliano Zapata

 

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Fuente:

    Emiliano Zapata. Cartas. Ediciones Antorcha, México, 1987, p. 94-96
    (Recopilación realizada por Chantal López y Othón Cortés)