CARTA DE EX ZAPATISTAS AL
PRESIDENTE ALVARO OBREGÓN
México, D.F.
, Junio 2, 1921

México, junio 2 de 1921.

Sr. Gral. don Alvaro Obregón,
Presidente de la República,
Presente.-

Respetable señor Presidente:

Los suscritos, subordinados que tuvimos el honor de ser de nuestro inolvidable Jefe Emiliano Zapata, y miembros que fuimos de su Cuartel General, cumplimos hoy un deber al dirigirnos a Ud., para pedirle que en méritos de estricta justicia, acuda Ud., en nombre de la generosidad y de la gratitud nacional, en amparo de la familia de nuestro Jefe citado, la cual se encuentra en el abandono más lamentable, en virtud de que el Gral. Zapata no dejó al morir bienes algunos de fortuna, ada su intachable horadez, villanamente puesta en duda por los reaccionarios, sus enemigos mortales.

El Gral. Zapata dejó a su muerte, según nos consta plenamente, 5 hijos, que son: Nicolás, María Luisa, Elena, Diego y Mateo.

Todos estos niños carecen de recursos, y por lo mismo, de elementos para ser educados.

Nicolás, el mayor, tiene ya 14 años aproximadamente; es de espíritu despierto y revela notable inteligencia; circunstancias éstas que ameritan sea educado convenientemente en algún colegio de esta Capital, como era el deseo que repetidas veces nos expresó su glorioso padre.

La mayor de las niñas, María Luisa, tiene 6 años, y ya próximamente requerirá los cuidados de una educación que le permita desarrollar las facultades que probablemente heredó de su padre, notable por su intuición y por su clarísima inteligencia, más relevante, por su falta de cultivo.

Creemos ocioso de todo punto insistir en Ud. C. Presidente, cuya percepción de los hechos y de las cosas es tan clara, acerca de la necesidad de honrar después de su muerte, a quien en vida supo representar tan digna como heroicamente, las aspiraciones de toda una clase social.

En consecuencia, nos limitamos a dar forma a esta petición que estaba vagamente formulada por el espíritu de todos los surianos, y que solo está esperando un acuerdo favorable de la Primera Magistratura de la Nación, a efecto de que se lleve a cabo ese acto de notoria justicia.

Protestamos a Ud. Ciudadano Presidente, las seguridades de nuestra subordinación y respeto muy distinguido.

(Aproximadamente doce rúbricas, entre ellas las de Gildardo Magaña, Ingeniero Angel Barrios, Antonio Díaz Soto y Gama y otros.)

 

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