1910 Y TRES
OBRAS MÁS.

Por Maruxa Vilalta.


Extracto:

    En la obra de Maruxa la Revolución camina, a cuadros, a muertos, a soldados, a caudillos, a caballos, a balazos. Camina por donde puede. Y puede mucho, siempre puede.

    Hay un "galopar de guerra" mientras observamos el cielo, azul y bonito, con muchas estrellas.

    Un villista, que sólo es número, advierte sentencioso: ese cielo "no está hecho para nosotros. Somos pura carne de cañón".

    En efecto. Pero hay que ir adelante. Maruxa Vilalta mueve los hilos, impulsa los personajes, agita el agua turbia.

    Es verdad que el campesino no anda corriendo tras los derechos políticos, que no dan de comer; quiere un pedazo de tierra.

    Ángeles predica: Los verdaderos obstáculos de la democracia son la ambición de los caudillos, que olvidan sus promesas, y la falta de voluntad del pueblo".

    Sigue la prédica, con rarísimas palabras, extrañas entre magueyes, desierto, metralla: pureza, amor, esperanza. Nada menos.

    Las cosas acaban como deben, en ún país donde todos son deudores, todos acreedores, todos exaltados, todos fieros.

    Así, Chinameca, donde los "valientes" pelones presentan armas y matan a Zapata; por la espalda, por el frente, por los flancos, por todas partes disparan.

    Cierto: el alma de Zapata se evade y cabalga.

     

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Fuente:


Maruxa Vilalta. 1910 y tres obras más.
Consejo Nacional para la Cultura y las Artes.
Colección Lecturas Mexicanas. México, 2002.
Páginas 21 a 133.