1913-1914 DE
GUADALUPE A
TEOLOYUCAN.

Por Javier Garcíadiego.


Extracto:

    Aun así, es indiscutible que el movimiento más importante en la zona sur-centro del país fue el zapatista, el cual pretendió incorporar al maderista guerrerense Rómulo Figueroa, quien se negó a secundar el Plan de Ayala por sus claras diferencias socioeconómicas y por las malas relaciones polticas que Zapata tenía con sus hermanos.

    De hecho, los conflictos entre las fuerzas figueroistas, partidarias del Plan de Guadalupe, y las zapatistas, devotas del Plan de Ayala, caracterizarían -y debilitarían- la lucha antihuertista en esa región al sur de la Ciudad de México.

    La lucha de los zapatistas tendría otras características distintivas.

    Como ya se dijo, la estructura de su ejército era básicamente para defenderse, al grado de que ha sido visto como casi invencible en este plano, pero con pocas posibilidades de triunfo por su débil ofensiva.

    Además, por las hondas desilusiones que les había producido Madero por no haber devuelto inmediatamente sus tierras a los pueblos que las reclamaban, y después también de Orozco, debido a su reconocimiento a Huerta, ahora los surianos habrían de reconocer como Jefe al propio Emiliano Zapata y el Plan de Ayala como el único documento atinado para resolver los problemas del país, posición que los aisló del resto del movimiento.

    En el momento del cuartelazo de febrero, los zapatistas también estaban en armas, como los norteños, pero en lugar de luchar en favor de Madero contra los orozquistas, los surianos peeaban contra el gobierno del coahuilense.

    Con seguridad, esto ocasionó que los usurpadores del poder nacional pudieran creer en la posibilidad de llegar a un acuerdo con los zapatistas.

    Para ello, representantes del nuevo gobierno visitaron varios campamentos con el objetivo de negociar individualmente con el respectivo cabecilla local.

    También se buscó que mediara el obispo de Cuernavaca.

    En particular, enviaron al padre de Pascual Orozco, formalmente jefe de la rebelión suriana, para que planteara determinadas ofertas al propio Zapata.

    La negociación se basaba en el ofrecimiento de que Zapata designara a gobernador interino, de que con su gente formara "varios cuerpos rurales" y de que se revisaría el tema agrario, a cambio de que depusiera "su actitud hostil", para sólo así contribuir "a la reconstrucción de la nacionalidad".

    Sin embargo. de inmediato se hizo evidente que más que a ofrecer paz iban a buscar sumisión y rendición, y a someter antes que a negociar.

    No cabe duda, los morelenses conocían bien a Huerta por haber encabezado la invasión a Morelos a mediados de 1911, al rechazar éstos el cese al fuego ordenado por los Convenios de Ciudad Juárez: para colmo, aquella invasión había sido ordenada por el ex presidente Francisco León de a Barra, ahora miembro del gabinete de Huerta.

    Su desconfianza era total.

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Fuente:


Javier Garcíadiego.
1913 - 1914 de Guadalupe a Teoloyucan.
Gobierno del Estado de Coahuila de Zaragoza.
Editorial Clío. México, primera
edición 2013. 250pp.