CALPULEQUE
(EMILIANO ZAPATA)

Por Mario Sevilla Mascareñas.


Extracto:

    José: Emiliano, los viejos del pueblo te hemos visto crecer como a un arbolito. Y nos daba gusto pensar que algún día nos cobijaría tu sombra. Todos pusimos en ti nuestras esperanzas.

    No olvides que el hombre, como los árboles, hunde las raíces en la tierra de sus antepasados y se nutre de lo que ellos fueron. Su vida y su sangre servirán de alimento a nuevas semillas.

    ¿Qué somos, Emiliano, si no plantas que se nutren con la savia de sus muertos? ¿ Qué otra cosa más que frutos amargos del sufrimiento de la tierra?

    No somos más que tierra; polvo de tiempo y tierra; hambre, sed y tierra. Nacemos de la tierra, es nuestra madre. Ella nos amamanta y ella nos devora. De ella vinimos y a ella vamos. No podemos apartarnos de ella. Es nuestro destino nacer, crecer y morir pegados a ella.

    Recuérdalo. La única raíz y la única razón de nuestro pueblo es, ha sido y será la tierra. Tenemos que trabajarla, amarla y defenderla con todas las fuerzas.

    Ella ha sido la gran alegría y la gran tragedia de nuestro México. Tú, Emiliano, defiéndela. Lucha por ella.

    Andrés: Emiliano, abre tus oídos a la voz de los viejos.


.
Fuente:


Mario Sevilla Mascareñas.
"Calpuleque (Emiliano Zapata)", en
Los Trashumantes del INBA. Tomo II.
Instituto Nacional de Bellas Artes.
Departamento de Teatro. México,
primera edición 1970. Páginas 88 a 147.