CHINAMECA:
OPERACIONES DE
ESTADO SOBRE LA
IMAGEN DE ZAPATA.

Por Francisco Pineda.


Extracto:

    El 10 de abril de 1922, la ceremonia conmemorativa del asesinato de Zapata se realizó en Tlaltizapán.

    El secretario de Guerra, general Francisco Serrano, enemigo militar de los zapatistas, envió una sección de artillería; mientras que el secretario de Educación Pública, licenciado Vasconcelos, nombró una comisión presidida por el señor Placencia para que colocara a su nombre "ofrendas florales en la tumba de los agraristas".

    En esa ocasión, empezó a verse que esta fecha era utilizada por los aspirantes a mayores puestos públicos.

    Serrano y Vasconcelos pretendieron la presidencia de la república pero, cuando perdieron la carrera hacia la silla, al final de esa década, el primero fue fusilado en Huitzilac y el segundo marchó a los Estados Unidos.

    El 10 de abril de 1924, Diego Rivera y Víctor Raúl Haya de la Torre, líder estudiantil peruano exiliado en México, llevaron a Cuautla la representación y las flores de José Vasconcelos.

    La ocasión fue muy singular, pues el general Plutarco Elías Calles, candidato oficial a la presidencia, acudió al homenaje.

    ¡El programa agrarista de Zapata es el mío!, exclamó Calles en su discurso, a la hora del banquete.

    Recibió muchos aplausos, pero concluyó inmediatamente: "Poco tengo que agregar a esto y únicamente quiero decirles que el héroe descansa en paz, que su obra está concluida".

    Calles reiteró el script argumentativo que apareció el 11 de abril de 1919, al día siguiente de la emboscada en Chinameca: "Murió Emiliano Zapata, el zapatismo ha muerto".

    En 1924, sin embargo, la negación del zapatismo involucraba además un despojo imaginario, que realizó el futuro presidente: la obra de Zapata está concluida, la bandera agrarista es mía.

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Fuente:


Francisco Pineda.
"Chinameca: operaciones de Estado sobre la
imagen de Zapata", en Memoria. Número 247.
México, octubre de 2010. 14pp.