CORRIDO, IDENTITÉ,
IDÉOLOGIE: CHANT
POPULAIRE DE
TRADITION ORALE
AU MEXIQUE.

Por Catherine Héau de Giménez.


Extracto:

Varios hechos convergentes nos llevaron a estudiar sistemáticamente el corrido y la bola suriana: su originalidad, tanto en la forma como en el contenido, su difusión en una misma área étnica bien definida (la región náhuatl), y su función como catalizador ideológico durante la revolución de 1910 al servicio del General Zapata; finalmente encontramos que existe un estrecho vínculo entre la canción popular y la identidad regional (la "patria chica").

Los corridos y las bolas funcionan entonces como signos de reconocimiento e identificación entre las personas que todavía reconocen en ellos sus "normas culturales" y "reglas preestablecidas", como habla Paul Zumthor.

Los corridos épicos actúan como archivos y constituyen la memoria colectiva del grupo.

Es sobre esta base cultural común sobre la que se asentará el movimiento zapatista, cuyos principales bastiones coincidirán con los antiguos centros de difusión cultural de la región.

Hasta 1915, los autores de los corridos libraron una lucha feroz.

Los partidarios de Zapata establecieron una relación continua entre la Guerra de Independencia, la Reforma de Juárez y la "nueva reforma" del Plan de Ayala promulgado por Zapata en noviembre de 1911.

Zapata es, pues, el heredero de las grandes causas del pueblo mexicano y su lucha es, por tanto, muy legítima, mientras que para los habitantes de la ciudad no es más que un bandido.

No cabe duda de que los numerosos corridos contra Zapata tenían por objeto impedir que los habitantes de la Ciudad de México apoyaran a los combatientes de Morelos, pero sobre todo trataron de ocultar el malestar social (pobreza, precios elevados y escasez de alimentos) desviando la atención hacia el enemigo interior: Zapata, el Atila del Sur.

Todos los corridos de la Ciudad de México provienen de la misma imprenta cuyo dueño se abstiene de firmar estas "hojas sueltas" hostiles a Zapata.

Estos eran corridos controvertidos que respondían a las necesidades de propaganda del gobierno en el poder.

De hecho, era la imprenta de Don Antonio Vanegas Arroyo, una empresa familiar que imprimía por encargo todo tipo de textos y corridos, sin que esto, por supuesto, significara que el impresor fuera ideológicamente solidario con todo lo que publicaba, ya que según las circunstancias Zapata era un héroe o un villano.

 

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Fuente:


Catherine Héau de Giménez.
Corrido, identité, idéologie: chant
populaire de tradition orale au Mexique.
In: Cahiers du monde hispanique et
luso-brésilien, n°48, 1987.
Musiques populaires et identités en
Amérique latine. pp. 49-58.

Traducción realizada con Deepl.