DISCURSO LEÍDO POR
EL C. CORONEL ROQUE
GONZÁLEZ GARZA.

Imprenta Pedroza e Hijos.


    Leído por el C. Coronel Roque González Garza en la solemne apertura de la Convención Militar Revolucionaria de Aguascalientes, la noche del 14 de Octubre de 1914.

    EL CIUDADANO ROQUE GONZÁLEZ GARZA: Pido la palabra, Señor Presidente.

    EL CIUDADANO PRESIDENTE: Tiene la palabra el C. González Garza.

    EL CIUDADANO GONZÁLEZ GARZA: Señores Delegados:

    Al quedar instalada definitiva y solemnemente esta Convención, vengo, en primer lugar, a daros la bienvenida a nombre del Jefe de la División del Norte, haciendo presente su admiración y simpatía hacia todos los luchadores que en mayor o menor escala, supieron cumplir con su deber; y a enteraros, en breves palabras, de los que el Ciudadano General Francisco Villa, que me honró con su representación, desea conozcáis todos vosotros, acerca de sus tendencias y de sus sentimientos, antes de que comiencen los trabajos de nuestras reuniones, de los cuales está pendiente la República entera, con la esperanza de que en ellas se fijen las bases sobre las que descansen la tranquilidad, el progreso económico y la regeneración político-moral de nuestra Patria.

    Señores Delegados: A nombre del C. General Francisco Villa, os invito, a que honradamente, sin miras personalistas de ninguna clase, sin ambiciones interesadas en ningún género, emprendamos nuestras labores; porque solamente con sinceridad y con honradez se puede producir una obra sólida y duradera.

    ¡Menguado sería el que abusando de la buena fe de los aquí reunidos, disimulara una tendencia innoble y egoísta!

    El punto principal, el objetivo trascendente de la División del Norte y de su Jefe, no es ni ha sido otro, que el de procurar para la República una forma de Gobierno Provisional que afirme por lo pronto la paz interior, que asegure el crédito nacional, que satisfaga las necesidades y las ansias del pueblo y que en estos momentos de desorientación, por qué no decirlo, de anarquía, de ambiciones mal satisfechas y de recompensas injustas por lo excesivo, pueda aplacar esas ambiciones, remediar esas injusticias, poner en orden y moderar el desenfreno y darle al pueblo la tierra que nos está pidiendo a gritos desde hace luengos siglos, mientras se prepara, con la mayor brevedad posible, el advenimiento del Gobierno Democrático Constitucional. [Aplausos]

    Penetrado el C. General Francisco Villa de los graves inconvenientes que podría traer para el país, el predominio de un Jefe militar o de una Junta de Militares, absorviendo absolutamente todos los poderes, aspira a que la representación nacional la asuma una persona civil, y que los revolucionarios, ya sea con su carácter militar o con su colaboración en el sentido de las reformas imperiosas económicas y sociales, ayuden a ese Gobierno a establecer la paz de la República, la organización del Ejército y la resolución del Problema Agrario, hasta que se pueda convocar a una elección democrática de gremios representantes del pueblo, de Gobernadores de los Estados y de Presidente Constitucional; y el mismo ciudadano General Francisco Villa me autorizó para que os hiciera presente que no lo mueve otro sentimiento, ni lo alienta otro propósito, ni tiene en su conciencia otra idea, que la de hacer el bien de la República y la de colaborar con todos vosotros a que no surja, después de esta lucha que tantas pérdidas ha costado a la Patria, la tiranía de los menos sobre los más, ni de uno sobre todos; sino el Gobierno del Pueblo para el Pueblo y el imperio de la Ley y de la Justicia sobre la corrupción política que imperó tantos años en los hombres que tuvieron en sus manos las energías y los destinos de México. [Aplausos.]

    Y es ésta la ocasión de que se vea, para que se ahuyente de todos los espíritus la desconfianza, el temor o la duda, que el Jefe de la División del Norte, no tiene para sí ambición personal ni pretende ser el llamado a resolver por sí solo ninguna cuestión de trascendencia, autorizándome para sostener ante esta Convención, con toda honradez y con toda energía, que su mayor deseo será el que se establezca, para que más tarde se constituya en precepto constitucional, que ningún Ciudadano con carácter militar pueda ser llevado a la Presidencia de la República.

    En otros términos: hemos luchado contra dos tiranías y con el concurso generoso del Pueblo, las hemos derrocado, y no debemos, Señores Oficiales del Pueblo en rebelión, dueños ya del Poder y con las armas en la mano, crear y consentir más tiranías. [Aplausos.]

    No es lugar aquí, por el momento, para discutir ninguna personalidad, máxime de aquellas que, cumplida su misión, están para que la crítica histórica haga el análisis y el balance de sus hechos; sería perder el tiempo inútilmente en discusiones apasionadas y enojosas sobre méritos o deméritos de éste o aquél otro Jefe revolucionario, cuando el tiempo nos apremia y las necesidades de nuestros hermanos nos compelen a ser rápidos, claros, concisos y terminantes en nuestras resoluciones; pero más que otra cosa, como ya dije, honrados y sinceros sobre todo interés, sobre toda ambición y sobre toda mira de ganancia bastarda. [Aplausos.]

    El Ciudadano General Francisco Villa, animado de un espíritu de verdadera liberalidad, propuso, desde las conferencias de Torreón, que estuvieran representados por un voto cada mil hombres en armas por la causa revolucionaria, sin especificar la calidad militar del delegado, a fin de que pudieran concurrir a una CONVENCIÓN, en todo caso, elementos civiles.

    Mas habiendo variado las circunstancias, desde el momento en que fué descartada, sin su conformidad, dicha cláusula, aceptó esta nueva forma de representación, y está dispuesto a respetar y a poner todo su empeño porque se respeten, las decisiones que tome esta Asamblea en los puntos de interés nacional, pues no ignora que lo que vale y lo que significa, por insignificante que esto sea, se lo debe al pueblo, a sus soldados y al concurso de los Jefes que con él han defendido la causa santa de la revolución.

    Por otra parte, tiempo vendrá, y muy próximo, en que se tenga necesidad del apoyo de los Ciudadanos civiles aprovechando su valioso contingente.

    Pero Señores, para realizar estos propósitos necesitamos que sea un hecho inconcuso la UNIDAD DE LA REVOLUCIÓN, y esta unidad sería ilusoria si no llegaran a estar representados aquí todos los elementos que han luchado desde 1910 por los mismos ideales: los que con Madero aceptaron el Plan de San Luis, vaga promesa de equidad y justicia, y los que con Zapata concretaron mejor en el Plan de Ayala las reivindicaciones del pueblo, pues esta Convención está en el deber ineludible de ir más allá que todas esas aspiraciones, amalgamándolas, corrigiéndolas y perfeccionándolas para hacerla cristalizar en disposiciones fundamentales, fuertes y definitivas. [Nutridos aplausos.]

    Existe también, Señores, una ingente necesidad que apremia resolver sin demoras y sin complacencias; el establecimiento de la JUSTICIA en toda la República; para que corrija nuestros mismos desmanes, para que refrene los impulsos malsanos de aquellos revolucionarios que olviden sus deberes, para darle a la sociedad garantías y para que la REVOLUCIÓN entre de lleno en el espíritu y en el amor de los más descontentos. [Aplausos.]

    Señores Delegados: os exhorto a que solemnemente juremos todos no traer aquí otro anhelo que el de procurar una concordia sincera entre todos nosotros y un propósito honrado de no verter injustamente, una gota más de sangre por defender tan sólo personalidades, desposeyéndonos de todo amor propio, de todo resentimiento y todo resquemor, para legarles a nuestros descendientes una obra de la que se sientan orgullosos y a la que respeten como respetaron nuestros padres y como respetamos nosotros la llevada a cabo por los constituyentes de [18]57.

    Es éste un momento tan grande y tan decisivo como aquel, y si no sabemos estar a su altura, el anatema de la Historia caerá sobre nosotros. [Aplausos nutridos.]

     

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Fuente:


Discurso leído por el C. Coronel Roque
González Garza en la solemne apertura
de la Convención Militar Revolucionaria
de Aguascalientes, la noche del
14 de octubre de 1914.
Imprenta Pedroza e Hijos. Aguascalientes,
México, 14 de octubre de 1914. 10pp.
Biblioteca de México.