DOLORES JIMÉNEZ
Y MURO... NUESTRO
MITO.

Por Elvira Hernández Carballido.


Extracto:

    En 1911 participó en la redacción del Plan de Tacubaya y lo firmó.

    Así, desconoció al gobierno de Porfirio Díaz y reconoció a Francisco I. Madero como presidente provisional.

    Exigió que se restableciera la libertad de imprenta y proclamó como ley suprema la Constitución de 1857, en lo que se refiere al voto libre y no reelección.

    Durante el lapso de 1913-1914, fundó el periódico La voz de Juárez y colaboró en el periódico Anáhuac, de los Socialistas Mexicanos.

    En sus artículos criticaba el gobierno de Victoriano Huerta, por lo que nuevamente fue encarcelada, esta vez por 13 meses.

    Lista para seguir en la lucha, se fue al sur de México a unirse al ejército zapatista.

    En algunas semblanzas indican que Emiliano Zapata la invitó a ser parte de su ejército.

    Su amiga Julia Ruisánchez Nava le advirtió: "Veo en sus ojos que va a enamorarse de Emiliano Zapata y que sufrirá nuevas decepciones".

    En el campo zapatista se dice que tomó las armas, y no solamente fue soldadera, sino que la nombraron general brigadier.

    Lo que destaca de manera muy valiosa su papel en este escenario revolucionario fue que escribió el proemio del Plan de Ayala, el 28 de noviembre de 1911.

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Fuente:


Elvira Hernández Carballido.
"Dolores Jiménez y Muro... nuestro mito", en
Mujeres protagonistas de nuestra historia.
Secretaría de Cultura. Instituto Nacional de
Estudios Históricos de las Revoluciones de
México. México, 2018. Páginas 163 a 179.