DUELO POR ZAPATA.
A CIEN AÑOS DE
SU MUERTE, LA
REVOLUCIÓN VIVE.

Curaduría: Edgar Rojano.


Resumen:

    Tierras fértiles y abundante agua ayudaron a que, desde el siglo XVI, floreciera el cultivo de la caña y los primeros trapiches en el actual estado de Morelos.

    Durante el último tercio del siglo XIX, las haciendas azucareras entraron en un proceso de modernización; el cual, además de nueva tecnología, requería de más tierras para sembrar, las cuales se obtuvieron de los pueblos.

    En muchas ocasiones se compraron las tierras, pero en otras fueron arrebatadas.

    De cualquier forma, la situación se volvió angustiante para los campesinos que no podían ya sembrar cultivos de subsistencia como el maíz.

    Los vecinos del pueblo de Anenecuilco no soportaron más la situación y decidieron lanzarse a la guerra en 1911, aprovechando el inicio de la revolución maderista.

    El líder de esa revuelta fue Emiliano Zapata, quien durante los años revolucionarios guió a su pueblo en defensa de sus tierras y modo de vida campesino. Lanzó el Plan de Ayala en noviembre de 1911, y con ello no sólo refrendó su ideal agrarista, sino que cuestionó el poder de los gobiernos de la época, a los que desconoció, a pesar de que se proclamaran revolucionarios.

    Junto a los zapatistas peleó por sus principios, sin dar tregua, y su autoridad moral le permitió ser el fiel de la balanza entre las diversas facciones revolucionarias.

    Asimismo, impulsó un gobierno popular, restituyó las tierras a sus antiguos dueños, llenó de utopías a su gente, convenciéndolos de que un país distinto era posible; y aún después de muerto alimenta diariamente nuestro espíritu rebelde.

    Por todo ello recordamos hoy al general Emiliano Zapata en su centenario luctuoso.

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Fuente:


Curaduría: Edgar Rojano.
Duelo por Zapata. A cien años de su muerte,
la Revolución vive. Exposición temporal.
Museo Nacional de la Revolución.
Gobierno de la Ciudad de México.
Secretaría de Cultura. México,
mayo - septiembre 2019. 59pp.