EL ACONTECER
REVOLUCIONARIO EN
EL CINE MEXICANO VISTO
A TRAVÉS DE TRES
PELÍCULAS RECIENTES.

Por Marcela Fernández Violante.


Extracto:

    La Revolución Mexicana, es de todos sabido, ha sido la veta inagotable de la que se ha alimentado el cine nacional.

    Desde sus inicios con El compadre Mendoza y Vámonos con Pancho Villa (ambas del desaparecido Fernando de Fuentes) hasta las que aquí se analizan.

    Pero mientras que en algunas cintas la revolución adquiere una presencia vigorosa y real, como en el caso de Emiliano.

    Zapata de Felipe Cazals; en la que surge el caos como un principio necesario para crear un nuevo equilibrio, bajo otras premisas; como una gesta heroica en la que el hombre dejando de lado su individualidad, hasta sus últimas consecuencias, se suma a la masa para diluirse en lo colectivo.

    O, como en La generala, de Juan Ibáñez, en que la revolución será un mero instrumento para lograr un fin personal; en donde los ideales colectivos se anulan ante el propósito individual.

    O es una presencia vaga y lejana cuya influencia motivará algunos cambios que repercutirán en la conducta humana más que en el ámbito social, como en Pito Pérez de Roberto Gavaldón.

    Emiliano Zapata dirigida por Felipe Cazals cuyos antecedentes en el cine son dos películas: La manzana de la discordia y Familiaridades ambas realizadas fuera de la industria y un cortometraje intitulado Que se callen con la participación de León Felipe.

    Desde los inicios del rodaje, Emiliano Zapata recibió mucha publicidad.

    Podría decirse que era la película esperada del año.

    Su exhibición simultánea, es decir, vertical en todos los cines de estreno de la República y en quince del Distrito Federal precisamente el 20 de noviembre, aniversario de nuestra revolución, atrajo sobre sí toda la atención y también las esperanzas de muchos que anticipaban una actitud ra'dicalmente nueva frente al arcaico sistema de producción; pero ... desafortunadamente, Emiliano Zapata fue una decepción.

    No sólo se debió al excesivo empleo de la grúa alquilada desde Hollywood que dominó por completo la pantalla, el juguete nuevo se había utilizado casi, podría decirse, a la menor provocación, sino, lo que resulta más grave aún, al esquemático y toda vez, superficial tratamiento del personaje de Zapata.

    Cazals se queda en lo histórico, que a su vez, rebasa lo humano: no nos permite entrar al detalle; no hay un trazo vigoroso del personaje, con sus virtudes y defectos, con sus aciertos y fracasos.

    Incluso, no hay casi primeros planos del rostro del caudillo; siempre se encuentra alejado y distante del objetivo.

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Fuente:


Marcela Fernández Violante.
"El acontecer revolucionario en el cine mexicano
visto a través de tres películas recientes", en
Punto de Partida. La Revista de los Estudiantes
Universitarios. Número 25. Universidad Nacional
Autónoma de México. México,
Enero - Febrero, 1971. Páginas 5 a 8.