EL MADERISMO
POBLANO Y LA
REVOLUCIÓN,
1910 - 1911.

Por Jesús Márquez Carrillo.


Extracto:

    A raíz de la represión contra los serdanistas las relaciones entre el gobernador del estado y el general Porfirio Díaz se deterioraron. Por más que una vez estallada la revolución las acciones de los insurgentes no correspondían a plan alguno, en los meses posteriores la situación se hizo cada vez más delicada, y el presidente le pidió la renuncia al gobernador.

    Dadas las características del maderismo poblano, el peso de los católicos y los krausistas en la vida política regional, Porfirio Díaz se inclinó al principio por un católico, el licenciado Luis García Armora, pero luego se decidió por el licenciado J. Rafael Isunza.

    Durante los meses que Isunza gobernó la entidad tuvo hacia los rebeldes una actitud laxa. Para los últimos días de abril y los primeros de mayo los que apoyaban a Díaz lo acusaron de ser maderista y de colaborar con los revolucionarios, incluso hay aparentes noticias de que remitió propios a las zonas rebeldes con el propósito de negociar con los insurrectos una salida al conflicto y su permanencia en el poder una vez finiquitado el régimen porfirista.

    Con la actitud de Isunza hacia los rebeldes se ganó la enemistad de varios grupos, incluso procedentes de las filas maderistas, y apenas firmados los Tratados de Ciudad Juárez, el 21 de mayo de 1911, se desarrolló todo un movimiento para obligarlo a renunciar.

    Tres días después de haberse firmado esos acuerdos el Club Central –que recién volvía a aglutinar a los maderistas de las clases medias moderadas– le pidió a Madero que el gobernador fuese reemplazado por alguien que no tuviera nexos con Porfirio Díaz.

    Poco más tarde, el 29 de mayo, renunciaría Isunza con motivo de los enfrentamientos entre rebeldes y federales.

    En su lugar quedó como gobernador interino el licenciado Rafael P. Cañete. Con esta decisión el Congreso del Estado favoreció que por primera vez los grupos católicos conservadores llegaran al poder. Hacía menos de un mes, el 5 de mayo de 1911, que se había fundado, con delegados de Morelia, Puebla y Guadalajara, el Partido Católico Nacional.

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Fuente:


Jesús Márquez Carrillo.
"El maderismo poblano y la Revolución,
1910-1911", en Caleidoscopio Revolucionario.
Miradas y estudios en torno a la Revolución
Mexicana. Instituto Municipal de Arte y
Cultura de Puebla. Benemérita Universidad
Autónoma de Puebla. Puebla, México.
Primera edición: 2012. Páginas 73 a 86.