EL PLAN DE AYALA A CINCUENTA AÑOS DE DISTANCIA
Por Víctor Manzanilla Schaffer

 

DISCURSO PRONUNCIADO POR EL LIC. VICTOR MANZANILLA SCHAFFER, EN VILLA DE AYALA, MORELOS; EL DIA 28 DE NOVIEMBRE DE 1961,
CON MOTIVO DE LA CELEBRACION DEL
CINCUENTENARIO DEL PLAN DE AYALA

Señor Presidente de la República: Señoras y Señores:

La indestructible vinculación del presente con nuestro pasado histórico, que la Nación reconoce y preserva, hace posible que el día de hoy estemos reunidos en esta población para conmemorar el 50 aniversario de la firma del Plan de Ayala, instrumento que posee especial significación en el planteamiento de la Reforma Agraria Mexicana.

Recordar el 28 de noviembre de 1911, es rendir tributo de admiración y respeto a los hombres que intervinieron en la redacción de tan importante documento, y en especial, a la persona de Emiliano Zapata, símbolo del insobornable luchador y paradigma de tenacidad en la lucha por lograr una más justa distribución de la tierra.

PLAN DE AYALA y EMILIANO ZAPATA

De esta manera, hablar del Plan de Ayala, es referirse a Emiliano Zapata, a la Reforma Agraria y a la Revolución Mexicana de 1910.

De Emiliano Zapata, a cincuenta años de distancia, queda a las generaciones de hoy la imagen austera de un luchador incansable, la perfecta verticalidad de sus ideas, el calor de sus sentimientos humanistas, su recia figura de hombre completo y sin dobleces, en una palabra: el símbolo del hombre campesino y la pureza de una doctrina social de acentuados rasgos de solidaridad humana.

Del análisis del Plan de Ayala se destaca la firme voluntad de quienes lo redactaron, por evitar la explotación del hombre por el hombre y terminar para siempre con la oprobiosa situación social y económica en que se encontraban nuestros campesinos, como consecuencia de los sistemas feudales y esclavistas vigentes en la primera década del presente siglo y el propósito inquebrantable de los zapatistas, de destruir los sistemas de opresión usados por las clases privilegiadas, para poder entregar la tierra a quienes tenían derecho a ella y así lograr la independencia, dignidad y libertad de la persona humana: único valor permanente.

Pero el Plan de Ayala y la obra revolucionaria de Emiliano Zapata, no deben ni pueden ser analizados en forma aislada y desvinculados del gran movimiento humanista que se inicia en 1810 y culmina en violento estallido, un siglo más tarde.

A pesar de quienes se empeñan en demostrar lo contrario, consideramos que en México ha existido una sola Revolución social y humanista, la cual se encuentra ligada estrechamente a los problemas derivados de la tierra.

LA REVOLUCIÓN SOCIAL y HUMANISTA

Esta Revolución se inició con las primeras voces libertarias de Hidalgo y Morelos, quienes proclamaron la imperiosa necesidad de destruir la concentración de la tierra en pocas manos, como única forma de lograr el establecimiento de la justicia social; Revolución que cobra vigor soberano durante la Reforma, con la desamortización de las grandes propiedades acaparadas por el Clero y adquiere completa madurez en la voz serena y justiciera del Diputado Constituyente Ponciano Arriaga; Revolución que finalmente resurge con ímpetu avasallador en 1910 perfilando la varonil y señera figura de Emiliano Zapata.

Del resumen de estos tres momentos históricos que vivieron las generaciones anteriores a la nuestra, surge el triángulo simbólico de la Independencia, la Reforma y la Revolución, el cual encierra magistralmente, el patrimonio socio-cultural que hemos recibido y que es norma de conducta y de pensamiento.

Estas tres cimas de la topografía histórico-social de nuestro país, facilitaron la tarea de los hombres que en el Congreso Constituyente de 1917 tuvieron como meta cristalizar en normas jurídicas las justas aspiraciones y anhelos de nuestro pueblo; única forma de consolidar las conquistas de la lucha armada.

LA CONSTITUCIÓN DE 1917 y LA TIERRA

En Querétaro surgieron las directrices que organizaron nuestra vida en común sobre bases más justas y equitativas y del Congreso Constituyente que ahí se celebró, nació la nueva estructura agraria del país asignándole a la propiedad privada y a la tierra, la verdadera función social que están destinadas a cumplir.

Mientras los demás países protegían con sus leyes la propiedad irrestricta de la tierra defendiendo la simple relación comercial del hombre con ésta, en México, desde 1810 venía germinando la idea de que la relación del hombre con la tierra debía fortalecerse, en la medida en que se probara que el hombre efectivamente la trabajaba. De esta manera, la más antigua e histórica de las relaciones: hombre-tierra, adquirió en nuestro país, en 1917, un nuevo sentido y una nueva dignidad, al incorporarse el trabajo como justificante de la propiedad o de la posesión de la tierra.

En esta forma, viejos pensamientos y vivencias perennes que no habían encontrado acomodo en otras constituciones, fueron plasmadas en nuestra Carta Magna. Así es como el artículo 27 Constitucional posee rasgos del pensamiento de Hidalgo, Morelos, Juárez, Ponciano Arriaga, Emiliano Zapata y otros patricios mexicanos que pensaron en la imperiosa necesidad de ejecutar la Reforma Agraria.

CARÁCTER HISTÓRICO DEL HOMBRE

Y es en esta forma como queda demostrado el carácter histórico del hombre. El hombre de hoy, el de mañana y el que vivió en el pasado, tuvieron necesidad de apoyarse en las experiencias y conocimientos de las generaciones anteriores para poder realizar su propia obra.

El punto de partida se estructura con el patrimonio sociocultural que recibimos de los hombres del pasado, así como la experiencia propia y la correcta interpretación de las realidades y circunstancias que nos rodean en el presente.

LA TRILOGÍA VITAL DE TIEMPOS

Gracias a la acertada conjugación de esta trilogía vital de tiempos: el pasado, el presente y el futuro, México ha podido marchar confiado por los senderos del progreso y de la superación. Por esto, las generaciones actuales tenemos presente los postulados básicos del movimiento humanista mexicano: Independencia, libertad, autodeterminación, liberalismo, dignidad del hombre, justicia social, garantías individuales y garantías sociales, que resumen magistralmente nuestro paso por la historia.

UN NUEVO CONCEPTO

Y a estos conceptos, justo es agregar otro más surgido de la necesidad de aclarar la posición de nuestro país frente a los bloques de poder que tratan de dividir al mundo y que usted, Señor Presidente, precisó en forma clara y serena al decir: "No somos neutrales ni como partes del sistema interamericano, ni como miembros de la organización mundial. Hemos sido, somos y seguiremos siendo independientes; pero la independencia que no es neutralidad esperamos que sea respetada, en donde quiera que se manifieste, como una de las más altas expresiones de la dignidad de una Nación".

MÉXICO EN SU PROPIA RUTA

Es así como México ha encontrado por caminos propios y ligados estrechamente a su Revolución humanista, el contenido de la Reforma Agraria, con total independencia y sin recurrir a otros sistemas que pueden ser buenos para otro tipo de realidades. y esto ha sido posible porque el mexicano ha sabido valorar el conjunto de experiencias que como pueblo hemos tenido en el transcurso del tiempo y porque hemos reconocido y exaltado la memoria de todos aquellos que contribuyeron a la realización de tan elevados valores.

Las generaciones de hoy tenemos conciencia de nuestro pasado histórico común y mantendremos, por encima de todo, la solidaridad en las empresas del presente y en las que pueblo y gobierno emprendan en el futuro. Esta es la forma de resolver la crisis en que se debate la humanidad entera y es la forma de salir confiados al encuentro del futuro.

ANÁLISIS SERENO y VOLUNTAD INTEGRADORA

Además de la parte agraria, el Plan de Ayala, cuyo aniversario hoy celebramos, contiene varios puntos de carácter político que reflejan cierto desacuerdo entre las gentes que intervinieron en la Revolución de 1910. Pero a los hombres de hoy nos toca analizar con amplitud de criterio y con voluntad integradora, lo positivo y lo valioso de las aportaciones, dejando a un lado las divisiones y los errores que pudieran haberse cometido, pues como expresara el Lic. Gustavo Díaz Ordaz: "Todos pusieron lo mejor de su ser, todos dejaron valiosa y perdurable huella y aunque en ocasiones aparecen contradictorios, la distancia de los años nos revela el vínculo que los unía al mismo destino y los hizo irse complementando. Entre las antinomias aparentes, siempre se descubre, en el fondo, la indestructible unidad del pensamiento revolucionario". (1)

De la conjugación de todos estos esfuerzos, pensamientos, planes y actuaciones, surge con auténtica originalidad nuestra Reforma Agraria, con características que la hacen única en el mundo y con el propósito bien definido de convertir a la tierra en un instrumento de trabajo y libertad.

El ejido, la pequeña propiedad en explotación y el reconocimiento de la propiedad comunal, fueron los medios para cristalizar en la esfera de las relaciones humanas, el principio de la justicia social distributiva y para lograr el mejoramiento integral de las familias campesinas.

LA MEJOR OFRENDA: LA OBRA AGRARIA

Señor Presidente de la República:

En este acto agrario en que se celebra el cincuenta aniversario de la firma del Plan de Ayala y en que se enaltece la figura de Emiliano Zapata, no podemos dejar pasar desapercibido que dentro de setenta y dos horas su gobierno cumple tres años al frente de los destinos de nuestra nación, lapso en el que usted ha demostrado su limpia ejecutoria .revolucionaria, su ferviente deseo por canalizar los recursos, medios y servicios del Estado, en provecho de las grandes mayorías de mexicanos y su decidido empeño.
por lograr el mejoramiento efectivo de los campesinos mexicanos.

Su presencia en este acto y la obra agraria que usted ha realizado en provecho del campesino nacional, son la mejor ofrenda que podemos depositar en este momento.

Tuvo usted razón cuando expresó que la bandera que enarboló Zapata no estaba guardada en una vitrina, sino en manos del Partido de la Revolución.

En estos tres años de su gobierno no ha quedado lugar en nuestro país que no haya recibido alguno de los beneficios de su patriótico programa agrario.

El reparto de más de siete millones de hectáreas entre auténticos campesinos mexicanos; la destrucción de más de veinte latifundios y la cancelación de concesiones de inafectabilidad ganadera que estaban al margen de nuestras leyes; el reacomodo de la población ejidal excedente mediante la formación de nuevos ejidos agrícolas, forestales, ganaderos y la integración de ejidos industriales; el evitar que los terrenos nacionales fueran objeto de comercio y destinados a la satisfacción de necesidades agrarias; el aplicar la Ley Federal de Colonización en provecho de campesinos sin tierra; el haber logrado el cambio de más de 17 mil comisariados ejidales, como la forma más apropiada para evitar el caciquismo ejidal; el decidido combate contra toda forma de acaparamiento, enajenación y arrendamiento de las tierras ejidales; la decidida protección de la auténtica pequeña propiedad en explotación y el haber logrado la armónica convivencia de ésta con el ejido; la nueva tesis sobre la Reforma Agraria Integral que comienza con el reparto de la tierra y continúa con la entrega del agua, del crédito, la técnica y todos los medios y servicios que el Estado puede proporcionar para lograr el efectivo mejoramiento de las familias campesinas; la consolidación de la obra Agraria de los anteriores gobiernos revolucionarios, mediante la entrega de certificados de derechos agrarios, de usufructo parcelario, de solar urbano para crear la certeza y la seguridad en la tenencia de la tierra; la resolución de viejos problemas agrarios que se habían rezagado ocasionando intranquilidad en los núcleos de población interesados; la entrega de las tierras de los sistemas de riego a auténticos campesinos; el promover las reformas necesarias para que exista la suplencia del agravio y la no caducidad de la instancia en materia de amparo, nivelando al campesino con los sectores obreros; la construcción de un nuevo ingenio ejidal que llevará el nombre de Plan de Ayala; el respeto a la Constitución y a las Leyes que regulan la tenencia de la tierra, son simples ejemplos del dinamismo agrario de su gobierno y de la magnitud de la obra que usted ha realizado en tres años, obra que se refuerza con su pensamiento expresado en estas sencillas palabras: "Nada es excesivo tratándose de apoyar, defender y estimular a nuestros campesinos y a las comunidades agrarias de la República" .

LA TAREA COMÚN: TRABAJO

Justo es reconocer que esta magna obra agrarista ha sido posible gracias a su decidido empeño por hacer coincidir la actividad de varias dependencias federales, organismos descentralizados y Gobiernos Locales a un vértice común: el campo mexicano.

El dinamismo agrario de usted, señor Presidente, es un ejemplo para las generaciones de hoy de cómo la voluntad, el recto criterio y el indeclinable cumplimiento de nuestras leyes producen resultados tan elevados sin perturbar el trabajo y la tranquilidad en el agro mexicano. Pero si su completa entrega al servicio de la Nación es un ejemplo, también es motivo de reflexión para todos los mexicanos.

Sabemos que son muchas nuestras necesidades y que el Estado no puede hacerla todo. Es por esto que en esta hora de superación nacional los campesinos y sus organizaciones, deben tener presente su responsabilidad en la tarea común de colaborar junto con el gobierno, para alcanzar mejores niveles de vida y esto no se logra cuando se asume una actitud pasiva o contemplativa, sino por medio de la entrega al trabajo.

EL FUTURO DE NUESTRA REFORMA AGRARIA

El primero de septiembre usted, Señor Presidente, anunció al pueblo de México, que la acción agraria de su gobierno culminará con la adopción de un nuevo Código Agrario que recoja las experiencias logradas hasta la fecha y las nuevas modalidades del agrarismo mexicano, ajustándolo a la realidad que vivimos. Es precisamente en esta parte en la que surge la responsabilidad de los señores Diputados que pertenecen al Partido Revolucionario Institucional, responsabilidad que ellos comprenden y analizan.

A nadie escapa el hecho de que un Código Agrario provoca enconados debates, pues es dicho cuerpo normativo el que en forma detallada regula la tenencia de la tierra en el país.

Su solo anuncio ha provocado inquietudes infundadas, las más de las veces en aquellas personas que se encuentran al margen de las leyes; pero quienes conocen la Reforma Agraria Mexicana y están concientes de su importancia social y económica; quienes comprenden que la ,tierra en México es un instrumento de trabajo y no un medio comercial de lucro; quienes entienden la necesidad de resolver el problema de los campesinos sin tierra y quienes han entendido la forma como usted, Señor Presidente, procede para lograr la evolución de nuestras instituciones sociales, económicas y políticas en provecho de las grandes mayorías de mexicanos, nada tienen que temer del nuevo Código Agrario.

El señor Prof. Roberto Barrios, ejecutor de su política agraria, ha declarado que la nueva Ley, será reglamentaria del artículo 27 Constitucional y contendrá un ordenamiento que consolida, protege y desarrolla la estructura agraria del país, fortaleciendo el régimen social y económico del ejido, la pequeña propiedad en explotación y la propiedad comunal.

EL PROGRESO DINÁMICO

De una cosa podemos estar seguros: No habrá personas o grupos por combatientes que parezcan, que eviten la evolución de nuestras instituciones jurídicas para hacerlas más acordes y coherentes con la realidad que vivimos. No triunfarán en el debate sobre el nuevo Código Agrario las posiciones reaccionarias que desean volver a los sistemas de opresión vigentes en el pasado, ni las actitudes radicales que piden un cambio violento y súbito en los sistemas de tenencia de la tierra.

Estamos seguros también de que las posiciones conservadoras que piden el estancamiento, serán superadas al asumir los señores Diputados de la actual Legislatura, la correcta actitud del progresismo dinámico que propicia el cambio en las estructuras sociales tomando en cuenta dos factores: Nuestro pasado histórico común y las realidades sociales y económicas que vivimos en el presente.

Lo anterior me he permitido afirmarlo porque el pueblo de México, en estos tres años de su gobierno, Señor Presidente, ha fortalecido su fe en la doctrina revolucionaria y en los positivos resultados que se obtienen cumpliendo los postulados constitucionales.

MÉXICO POR ENCIMA DE TODO

Por eso, y a pesar de la existencia y actividad de grupos minoritarios que buscan la protección de sus particulares intereses, los sectores campesinos y los hombres revolucionarios del país, no cambiaremos de actitud y seguiremos trabajando con más ahínco en la tarea diaria de fortalecer nuestro hogar común que se llama México, reconociendo como nuestro único guía al Lic.
Adolfo López Mateos.

Gracias.

28 de noviembre de 1961.

Notas:

(1) Discurso pronunciado en el monumento a la Revolución el 20 de Noviembre de 1960.

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Fuente:

Víctor Manzanilla Schaffer. El Plan de Ayala a cincuenta años de
distancia
. Editorial Libros de México. México, 1962, 16pp.