EMILIANO ZAPATA.
LOS SIGNOS DE
UN CAUDILLO,
BIOGRAFÍA DE
UN SÍMBOLO.

Por Salvador Rueda Smithers.


Extracto:

    En nuestros tiempos, la figura de Zapata posee un signo positivo. Para los grupos en el poder, es la base simbólica de la política agraria; para los campesinos de agrupaciones no estatales, es ejemplo palpable de una posibilidad reivindicadora; para los orgullosos campesinos centro-sureños, es el querido "jefe", con el que se cabalgó por las sierras y se combatió a los gobiernistas de la segunda década del siglo. Zapata, en fin, es una figura de alcance nacional.

    Pero esto no siempre fue así. Ya se ha olvidado que Emiliano Zapata también fue vilipendiado y temido. Desde su aparición en la palestra política nacional en 1911, la figura de Zapata ha sido una de las más controvertidas. Ha viajado en los extremos: del insulto a la apología, del desprecio al mito heroificador.

    Pues ya desde entonces, lo cautivante de Zapata ha radicado en el hecho de ser "extraño": peligroso por su significado resquebrajador de ideales duros de civilización y progreso, de separación de ciudad y campo, es también atractivo por el radicalismo de sus promesas, muchas veces calificadas de utópicas. Y es que Zapata resulta ser un héroe original; se le puede atacar o enaltecer, pero no ignorar.

    ¿Cómo es que este hombre, eterno rebelde, se convirtió en un héroe y en mito? ¿Cuál es su historia simbólica?

    En este pequeño ensayo se marcarán de manera muy general los vericuetos de una complicada biografía: no la historia de una vida, sino la historia de los signos que esa vida produjo y produce.

    Muchos años de adjetivos, de palabras, de símbolos hacen de Zapata más que un hombre: es un "discurso" que cambia de acuerdo con desniveladas utilidades sociales.

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Fuente:


Salvador Rueda Smithers.
"Emiliano Zapata. Los signos de un
caudillo, biografía de un símbolo", en
Estadistas, caciques y caudillos.
Carlos Martínez Assad, coordinador.
Instituto de Investigaciones Sociales.
Universidad Nacional Autónoma de México.
México, primera edición 1988.
Páginas 133 a 151.