EMILIANO ZAPATA
Y LOS TÍTERES.

Por Rey Fernando Vera.


Extracto:

    Cuando estalló La Revolución y durante los años más álgidos del movimiento bélico, el teatro frívolo más que hacerse a un lado, creó diversas obras dramáticas con la finalidad de ofrecer lecciones acerca de la realidad (Nomland, 1967, p. 147).

    De ahí que los muñecos se alejaran de manera paulatina de la fantasía y espectacularidad de las comedias de magia y de los temas románticos del XIX y se situaran en temáticas mucho más realistas.

    En sus obritas y cuadros de costumbres, los títeres tendían a la crítica social.

    Los muñecos manejaron desde siempre un discurso que podía considerarse si no contestatario, al menos libre de la censura gubernamental, lo que, después de todo, les permitía echar mano de temas y situaciones que ningún teatro se atrevía a montar (Vela, 1936, p. 34).

    Durante la primer década del siglo xx aparecieron en el repertorio de marionetas diversas obras con temas que reflejaban las inquietudes de grandes sectores de la sociedad.

    Ejemplo de esto es la pieza que aquí nos ocupa, titulada Un asalto Zapatista, propia del repertorio de la compañía Rosete Aranda / Espinal.

    Temáticamente, esta obra de títeres se emparenta con la revista El terrible zapata, de Luis G. Andrade, estrenada en 1912 en el Teatro Lírico.

    La anécdota señala que en el estreno, el mismo Emiliano Zapata se encontraba entre el público.

    Al caudillo le pareció simpático el espectáculo, pero un grupo de fervientes seguidores irrumpió en el recinto y amenazó al autor, quien tuvo que salir huyendo para salvar la vida.

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Fuente:


Rey Fernando Vera.
Emiliano Zapata y los títeres.
Academia.edu México, 2019.