EN LA TRIBUNA
PARLAMENTARIA
(1911-1913).

Por José María Lozano.


    Extractos de la intervención de
    José María Lozano en la tribuna
    parlamentaria el 25 de
    octubre de 1911.

    La Ciudad de México corre riesgo próximo e inmediato de ser el escenario lúgubre del festín más horrendo y macabro que haya presenciado nuestra historia; no es Catilina el que está a las puertas de Roma; es algo más sombrío y siniestro: es la reaparición atávica de Manuel Lozada, "El Tigre de Alica", en Emiliano Zapata, "El bandolero de la Villa de Ayala".

    Permitidme que haga historia breve, aunque triste y negra.

    Hace poco más de dos meses, ante quejas insistentes y angustiosas de todos los habitantes del estado de Morelos, el gobierno federal decidió exterminar a Emiliano Zapata.

    Don Francisco I. Madero creyó que en el fondo de aquella expedición se agitaba un complot reyista, y fue, con grave peligro de su vida, a cumplir en Cuautla un doble deber; deber de patriota, deber humanitario, a ver si lograba por la persuasión calmar a Zapata y evitar así a la República un derramamiento de sangre humana; y deber de caudillo, deber de candidato, a salvar a un correligionario del peligro.

    Mas si la tarea fue noble, también fue infructuosa; tras la aparente calma de Emiliano Zapata, el Atila se sublevó; de nada sirvió el prestigio y la elocuencia del señor Madero.

    Han sido destacados tres mil hombres en contra de las huestes de Zapata, hace ya más de dos meses: ¡y quién lo creyera!

    Estas huestes poseen el anillo de Giges; siempre han sido invisibles para las fuerzas federales: se les trae de un lado para otro y se les lleva de un pueblo al de más adelante, se les entrega a fatigas horrendas e imponderables y nuestro bravo, nuestro heroico Ejército federal, sigue padeciendo inhumanamente.

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Fuente:


José María Lozano.
En la tribuna parlamentaria (1911-1913).
Selección. Cámara de Diputados, LXIII
Legislatura. Pámpano Servicios Editoriales.
México, Primera edición 2016. 94pp.