ANTONIO DÍAZ SOTO
Y GAMA: ENTRE DANTÓN
Y SAVONAROLA.

Por Marcos Tonatiuh Águila M.


INDICE

    Hay, es verdad, un Soto y Gama anarquista y libertario, precursor de la Revolución; también un agrarista radical, defensor a ultranza del Plan de Ayala zapatista; pero existe, igualmente, un Soto y Gama activista religioso, cristiano y anticomunista, que no encuentra sitio en las versiones simplificadoras de su personalidad contradictoria.

    Pues bien, Soto y Gama fue todo eso: anarquista precursor de la Revolución, agrarista y colaborador cercano de Zapata y, también, ideólogo cristiano, anticomunista, al final de su vida.

    Como si imagináramos al revolucionario Dantón transformado en Savonarola, el intransigente monje reformador.

    Con el ascenso de Madero al poder, Soto y Gama se encontró en una posición intermedia entre la crítica de las posiciones moderadas del nuevo Presidente acerca del saneamiento de la vida pública del viejo régimen y su timidez respecto de "la cuestión social", por una parte, y los llamados un tanto utópicos del ala radical del Partido Liberal Mexicano (PLM) a la revolución violenta contra el mismo Madero, por la otra. [...]

    Ese mismo año, en marzo [de 1914], Soto y Gama decidió seguir los pasos de un anarquista cubano, Prudencio R. Casals, que, según cuenta Cockroft, había decidido unirse a las fuerzas zapatistas.

    La lógica de Soto y Gama al tomar esta determinación no era, como se ha planteado, una simple salida personal ante la persecución huertista, sino que partía de la convicción de que la propia supervivencia de la Casa en México, dependía de la acción campesina.

    Lo cierto es que, hacia febrero de 1915, los dirigentes "amarillos" de la Casa pactaron con la fracción carrancista una línea política que los enfrentó a los campesinos (línea vivamente criticada por Soto y Gama desde su cuartel zapatista), que liquidó las posibilidades de acción independiente de los obreros, por lo demás, rápidamente traicionados por el "Primer Jefe".

    Para Soto y Gama, su incorporación al campo zapatista representó un verdadero salto ideológico, transformándolo de ser un intelectual anarcosindicalista y anticlerical urbano, en uno de los principales ideólogos de los principios del Plan de Ayala, iniciando una práctica agrarista que continuó toda su vida, "descubriendo" en el campesinado-guerrillero morelense y su caudillo, Emiliano Zapata, a los redentores concretos de aquella patria abstracta de sus primeros discursos.

    El matrimonio entre la utopía anarquista y la utopía milenaria zapatista produjo en Soto y Gama un activismo y una convicción extraordinarios.

    Así, en un episodio bastante conocido, en calidad de delegado de las fuerzas zapatistas a la Convención revolucionaria de octubre de 1914 en Aguascalientes, Soto y Gama se convirtió en el prototipo del agrarista radical y se ganó el mote del Dantón mexicano.

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Fuente:


Marcos Tonatiuh Águila M.
"Antonio Díaz Soto y Gama: Entre
Dantón y Savonarola", en Revista
Fuentes Humanísticas. Vol. 3 Núm. 6.
Universidad Autónoma Metropolitana
Azcapotzalco. México, Enero - Junio 1993.
Páginas 4 a 25.