HIGINIO AGUILAR:
MILICIA, REBELIÓN Y
CORRUPCIÓN COMO
MODUS VIVENDI.

Por Javier Garcíadiego.


Extractos:

    Higinio Aguilar fue uno de los actores más representativos de la contrarrevolución mexicana.

    Su rasgo más conocido es la longevidad.

    Militar desde mediados del siglo XIX al primer cuarto de éste, y siempre acorde con su tiempo, su vida fue muy activa salvo durante los pacíficos años del porfiriato, los que dedicó a realizar todo negocio posible.

    Su designación como jefe político del rico distrito de Cuernavaca resultaba la más generosa de las pensiones y un típico pago-obsequio de don Porfirio.

    Aunque es probable que Aguilar conociera a Pablo Escandón, el flamante gobernador de Morelos, puesto que éste era el jefe del Estado Mayor Presidencial, es evidente que debió su nombramiento a Díaz, preocupado por restaurar el principio de autoridad en la entidad, erosionado durante la campaña electoral local.

    La reducida inteligencia de Aguilar y su afición por las pequeñas corruptelas lo hicieron perder el empleo en un par de meses.

    En efecto, a mediados de 1909 tuvo que renunciar por el escándalo que provocó al pretender esquilmar la herencia de un retrasado mental.

    Para colmo, al entregar el puesto se descubrió un fraude.

    Luego de que fracasaron los intentos de avenimiento con los zapatistas, Huerta dispuso que Higinio Aguilar colaborara en la campaña de Morelos, a donde llegó a finales de marzo, al frente de 200 hombres organizados en dos regimientos, de nombres Porfirio y Félix Díaz.

    Si políticamente pretendió imponer el huertismo entre los morelenses pacíficos, militarmente le correspondió operar en la región de Cuautla y Jonacatepec, plaza que defendió a mediados de abril, al ser atacada por más de 2,000 zapatistas.

    La sinuosidad de su conducta durante esos días es incuestionable: Aguilar se presentó a las autoridades huertistas un mes depués de su liberación.

    Se le acusó de haber permanecido voluntariamente en los campamentos zapatistas, pero él alegó que había elogiado y apoyado al zapatismo sólo para salvar su vida.

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Fuente:


Javier Garcíadiego.
"Higinio Aguilar: milicia, rebelión y corrupción
como modus vivendi", en Revista
Historia Mexicana, Vol. 41, Núm. 3. México,
enero - marzo de 1992. Páginas 437 a 488.