LA ACUÑACIÓN DE
EMILIANO ZAPATA

Por Miguel L. Muñoz

 

El Cuatro Veces Rebelde.

Durante los diez largos años de la revolución mexicana (1910-1920), miles y miles de hombres valientes tomaron las armas y se convirtieron en rebeldes.

Algunos de ellos llegaron a ser "generales", pero solamente uno de ellos puede ostentar el título dado arriba.

Emiliano Zapata se rebeló contra cuatro presidentes: Porfirio Díaz, Francisco I. Madero, Victoriano Huerta y Venustiano Carranza; no contando los presidentes provisionales: Francisco León de la Barra, Pedro Lascuráin, Francisco Carbajal, Eulalio Gutiérrez, Roque González Garza y Francisco Lagos Cházaro. Zapata fue rebelde contra todos ellos.

Debido a su carácter firme y rebelde, los numismáticos ahora podemos gozar de la fascinante acunación zapatista,una parte muy importante de las monedas de la revolución mexicana.

Para entender propiamente la acuñación de Zapata, debemos hablar del tipo de hombre que era. Hablar del Zapata, es hablar del problema agrario de México, es decir, la causa principal que ocasionó la revolución mexicana.

Antecedentes Históricos

Al presidente Porfirio Díaz se le ha culpado por el problema agrario de México.

En parte tienen razón. Sin embargo, el problema viene desde la época precolombina. El tlahtoani, emperador azteca (literalmente, el que habla,) era el único propietario de toda la tierra.

No existía la propiedad privada como hoy la entendemos. El calpulli, comunidad o clan, era la célula ó unidad de la extructura política o social del imperio azteca.

El calpuleh, jefe de la comunidad, contaba con la ayuda del calpixque, cobrador de contribuciones y del topilenque o policía.

Un grupo de calpulli urbanos formaban pueblos o ciudades mismos que eran controlados por los varios calpuleh quiénes a su vez obedecían al tlahtoani.

Para dar una mejor idea, queremos agregar que la ciudad de México estaba formada por cuatro calpulli principales que después fueron llamados "barrios"; (San Sebastián), Atzacoalco; (San Pablo), Tecpan; (San Juan), Moyotlán y (Santa María), Cuepopan.

Aún hoy en día, podemos delinear estos cuatro calpulli o "barrios"; alrededor de la ciudad virreinal de México, exitían sesenta y dos calpulli rurales. En el valle de México, conocido como Anáhuac, había muchos mas.

El tlahotani repartía tierras a los varios calpulli para que la comunidad las trabajara y gozara el usufructo. Cada macehualli o trabajador de la comunidad, se le asignaba un pedazo de tierra o tlalmilpa.

El macehualli tenía que trabajar la tierra personalmente. Nadie se la podía quitar mientras él la trabajara. No la podía vender pero ésta podía pasar de padre a hijo como patrimonio.

En otras palabras, el macehualli tenía que trabajar la tierra para mantenerse y pagar tributos; pero nunca podía ser propietario de la tierra.

Aunque no era exactamente un esclavo, era considerado como la estrata más baja de la comunidad. Era sumamente difícil que él pudiera cambiar su situación excepto en caso de guerra.

Entonces podía enlistarse como guerrero y, si se convertía en héroe el tlahtoani podía cambiar su situación y aún hacerlo pilli, o príncipe.

Naturalmente que en este posible cambio, el macehualli estaba jugándose la vida.

Al principio de la conquista, los conquistadores estaban más interesados en buscar oro para hacerse ricos pronto, que trabajar en el campo.

Fue hasta después de la caída de Tenochtitlan cuando las circunstancias forzaron a los españoles a trabajar la tierra.

Las leyes y tradiciones aztecas fueron entonces substituidas por las leyes españolas así como la forma de vida.

El dueño de toda la tierra era el rey de España, quién se convirtió en el nuevo tlahtoani.

Cuando Cortés dividió el botín entre sus capitanes," ... a cada hombre de a pie le fueron dados sesenta pesos; a cada hombre de a caballo, le fueron dados ochenta pesos..." es natural pensar que todo el mundo esperaba una recompensa adicional. En 1524 esta situación trajo la "encomienda".

Es decir, una concesión sobre una extensión grande de tierra con el privilegio de recibir tributos de los pueblos y mano de obra de los indios en la tierra.

Por otro lado, a los "encomenderos" se les exigía "... mantener listas las armas y un caballo y enseñar el evangelio a los indios..."

Al macehual se le llamó entonces "encomendado" sin embargo su situación social continuaba siendo íntima.

El primero de diciembre de 1573, el rey Felipe II concedió a los pueblos, villas o calpulli una extensión de tierra"... de una legua (4.190 Mts.) a la redonda desde el centro del pueblo..." A estas concesiones de tierra se les llamó sitios y más tarde ejidos.

Cincuenta años más tarde, en 1627 el Rey concedió al macehual permiso para escoger su propio trabajo.

Por esa fecha también, a los "encomenderos" se les permitió vender sus "encomiendas" si así lo deseaban.

Estos cambios en la situación de tierra y mano de obra, trajo como consecuencia la "estancia de labor" y eventualmente la "hacienda".

Cuando México logró su independencia de España, la estructura agraria siguió siendo practicamente la misma. La "encomienda" ó "estancia" se había convertido ditinitivamente en la "hacienda".

El macehual o "encomendado" se le llamaba ahora "peón" pero, realmente, como en tiempos precolombinos, los macehuales, encomendados o peones, seguían siendo "los de abajo". No había esperanza de redención para ellos.

La revolución de 1910 agitó el senti-miento acumulado en los macehuales, mismo que se reveló en su forma de pensar y actuar.

Por lo tanto, muchos de los peones se enlistaron en la revolución dispuestos a pelear y aún a morir; no tanto porque estuvieran en favor de Madero ó en contra de Díaz, sino por que veían una oportunidad para escapar de la vida miserable de macehual.

Podemos decir que era una especie de llama da del pasado. Por otro lado el macehual ó peón no tenía nada que perder, puesto que no poseía nada.

ALFA OC. Nace un calpuleh

Emiliano Zapata nunca fue macehual o peón, pero vivía cerca de ellos y participaba de sus esperanzas y ambiciones.

Su familia, aunque no rica, tenía algunos posibles. Tenían una propiedad pequeña, por lo que habían dejado la agricultura y dedicado a la cría de ganado y caballos.

La mayoría de las tierras concedidas por el rey al pueblo de Anenecuilco como ejidos, habían sido absorbidas por la hacienda cercana "El Hospital", propiedad de Vicente Alonso.

Zapata nació en San Miguel de Anenecuilco. Dos de sus principales historiadores nos dan la fecha de 8 de agosto de 1879 como el día en que nació.

Su padre fue Gabriel Zapata y su madre Cleófas Salazar. Era el segundo de una familia de nueve; solamente su hermano mayor Eufemio y sus hermanas menores, María de la Luz y María de Jesús, llegaron a ser adultos.

Miliano, como la gente del pueblo le llamaba, era todavía joven cuando su hermano Eufemio reclamó su parte de herencia y se fue del pueblo a buscar fortuna.

Poco después su padre murió y Emiliano se convirtió en la cabeza de la familia Zapata.

A Emiliano le gustaba su trabajo como ganadero y ranchero. Creció delgado pero fuerte y se hizo un excelente jinete. Pronto fue conocido en todas las ferias y jaripeos donde se hizo popular.

Le gustaba ir a las fiestas con vistosos trajes de charro con botonaduras de plata y sombrero de fieltro bordado. Su caballo llamaba la atención por ser el más bonito y el mejor amaestrado.

Esta vida de fiestas lo hizo muy popular, pero también lo llevó a otras actividades, tales como peleas de gallos, jugador de cartas, bebedor y fumador de tabaco fuerte, etc. Además de los caballos tenía inclinación por el bello sexo.

Todas estas debilidades le costarían la vida años más tarde. Cuando el presidente Díaz ya había salido de México, Zapata casó con Josefa Espejo. Sus padrinos fueron Francisco I. Madero y su esposa Sara Pérez de Madero.

No hubo familia de esta unión; él ya tenía un hijo, Nicolás. Sus historiadores han identificado siete descendientes y dicen que puede haber más.

Cosas del destino

Los cuatro incidentes siguientes fueron importantes en la vida de Zapata y lograron para él un lugar en la historia.

El 15 de junio de 1897, aún siendo joven, fue a una fiesta donde se metió en un pleito. La policía lo apresó y le ató los codos por la espalda para que no se escapara.

Cuando lo supo su hermano Eufemio, corrió a rescatarlo y junto con un amigo atacaron a la policía a base de pistolas y liberaron a Emiliano.

Los dos hermanos montaron sus caballos y se fueron al Estado de Puebla, donde un amigo los escondió por un año.

Desde entonce Emiliano no le tuvo miedo a la policía ni a ninguna otra autoridad.

El 12 de septiembre de 1909 fue elegido presidente de la Junta de Defensa para continuar el juicio que el pueblo de Anenecuilco había llevado por varias décadas. Este juicio legal era contra la hacienda El Hospital sobre los ejidos del pueblo.

Tomó su cargo en forma enérgica y demasiado arrogante o quizás insolente o simplemente con falta de tacto contra las autoridades.

Debido a esta actitud rebelde, fue enviado de leva en el ejército. Esto le sirvió para darse cuenta de la vida militar.

Además fue buen entrenamiento en el uso de las armas de fuego, lo que más tarde le sería de gran utilidad durante su vida revolucionaria.

El 10 de febrero de 1911 Emiliano fue a Cuautla a vender una carretada de sandías como parte de su negocio.

Allí se encontró un viejo amigo, Pablo Torres Burgos, quién acababa de regresar de San Antonio, Texas donde se había entrevistado con Francisco I. Madero, quién nombró a Pablo jefe de la revolución en Morelos.

Torres Burgos le informó a Zapata que él traía nombramientos en blanco para las personas que quisieran afiliarse a la revolución é invitó a Zapata a enlistarse.

Zapata aceptó y al día siguiente a las once de la noche los dos junto con otros siete hombres, empezaron "su revolución" en el pueblo de Villa Ayala.

Hicieron un escándalo con gritos de "Viva Madero" y "Muera Porfirio Diaz" al mismo tiempo que disparaban sus pistolas y carabinas.

Después de haber espantado a todo el pueblo, salieron de la población a caballo con rumbo a Puebla.

Al día siguiente Torres Burgos nombró a Zapata jefe provisional del grupo mientras que él iba a visitar a otro revolucionario, Gabriel Tepepa.

Torres Burgos no estuvo de acuerdo en la forma que Tepepa hacía la revolución, robando al correo, préstamos forzosos, matar al jefe político, etc., etc.

Por lo que decidió regresar a Villa Ayala junto con sus dos hijos. Al regreso se toparon con las tropas federales y los tres fueron muertos. Zapata era ya jefe de la revolución suriana.

Debido a esta circunstancia, se convirtió en el líder de ese territorio y se puso en contacto directo con Madero que encabezaba la revolución de todo el país.

El cuarto incidente es tal vez el más importante para haber puesto el nombre de Zapata en la historia.

Cuando tomó la población de Axochiapan, el sacerdote católico del pueblo le obsequió un bonito caballo.

Este sacerdote, cuyo nombre no nos ha sido posible localizar, era bien conocido por sus ideas liberales. Zapata lo estimaba mucho y escuchaba respetuosamente sus consejos.

Durante una de sus conversaciones, el sacerdote le indicó a Zapata la conveniencia de un programa o plan que explicara a la gente las razones é ideales de su revolución.

Entre los varios "generales", había un profesor de escuela de nombre Otilio E. Montaño.

Este y otro de sus "generales" prepararon en unas semanas el "Plan de Ayala"; así nombrado por el pueblo donde Zapata había empezado "su revolución".

Los zapatistas ahora ya tenían una bandera: EL PLAN DE AYALA; con el lema: Reforma y Libertad, Justicia y Ley.

Zapata despertó a los macehuales, aunque ahora se llamaran peones. La guerra y la violencia habían sido los caminos tradicionales por los que los macehuales habían salido de su situación precaria. ¡Esta era su oportunidad!

El estilo zapatista.

Las tropas de Zapata aumentaron rápidamente. La gente del pueblo los ayudaba con información y alimentos. Organizó a sus hombres a pelear en forma de guerrillas.

Los zapatistas atacaban pueblo tras pueblo; saqueaban uno y se seguían con otro y así sucesivamente.

Durante todos los años de la revolución, al contrario de Villa, Obregón y otros revolucionarios del norte, los zapatistas nunca presentaron una batalla grande.

Debido a esta forma de operar, los federales les llamaban "sombrerudos" por sus grandes sombreros; "calzonudos" por sus calzones largos ( no usaban pantalones) y también "liebres blancas" por correlones en la retirada.

Su forma de conseguir el parque era muy especial. Además del importado directamente de los Estados Unidos o enviado por otros revolucionarios desde el Norte, tenían su "entrega local".

Los soldados federales apodados "juanes" o "pelones", recibían un sueldo muy bajo y además el día de paga era muy irregular.

Por lo que el "juan" le pasaba unos cuantos cartuchos a su soldadera para venderlos o cambiarlos por comestibles en el mercado.

Muchos soldados federales fueron muertos con el mismo parque que ellos les habían dado a sus mujeres al día anterior para conseguir comida.

El pobre "juan" no era el único; hubo hacendados que tuvieron arreglos con revolucionarios locales para conseguir "protección".

Es natural que algo de este dinero fuese usado para comprar parque que en muchas ocasiones fue usado contra los intereses de los hacendados.

Una cuestión de dinero

Cuando las tropas de Zapata llegaron a miles, la necesidad de dinero también aumentó.

Durante los primeros dos o tres años, éste había venido de los "préstamos forzosos" y de los saqueos de los pueblos y ferrocarriles. En esta última actividad los zapatistas sobresalieron.

Escogían un lugar estratégico donde el tren estuviera en desventaja: cuesta arriba, en una barranca, etc. colocaban dinamita en la vía para hacerlo explotar cuando la máquina pasara y causar así el descarrilamiento.

Después venía el tiroteo desde arriba hasta que ya no hubiera señales de vida en el convoy.

Después de éso, todo era ganancia. Las tropas zapatistas atacaron docenas de trenes y volaron más máquinas de ferrocarril que cualquiera otra facción revolucionaria.

Después de dos o tres años solo quedaban las "vacas flacas".

Los comerciantes ricos de los pueblos ya no estaban en posición de hacer frente a los "préstamos forzosos" y empezó la escasez de moneda metálica.

Había que hacer algo para poder pagar las tropas. Había que "hacer dinero".

La forma más rápida y fácil para "hacer dinero", hubiera sido imprimir papel moneda. Desgraciadamente la imprenta y en general las artes gráficas eran muy limitadas en el territorio de Zapata.

Esto nos explica la escasez de papel moneda o "bilimbiques" en comparación con los millones y millones de pesos que pusieron en circulación en el Norte Villa, Carranza et al.

El papel zapatista en el Estado de -Guerrero se limita a vales municipales ó de comercios, con la excepción de la emisión limitada de vales de un peso del Ejército Liberador de Guerrero fechados el 6 de Oct. de 1914 y los billetes emitidos por el Banco Revolucionario de Guerrero de Uno, Dos, Cinco, Diez y Veinte pesos, fechados el 6 de Octubre y el 1o. de Noviembre de 1914.

Todos estos Vales o Billetes están firmados por Rodolfo R. Catalán como gerente provisional y Rafael Castañón como cajero provisional.

Los zapatistas no emitieron ningún papel moneda "oficial" en los Estados de México y Morelos.

Solamente se conocen algunos vales municipales y otros de haciendas, de minas o de comercios.

El territorio de Zapata era más bien pequeño. Consistía principalmente del Estado de Morelos -uno de los más pequeños de la república- además de la parte norte colindante del Estado de Guerrero y las dos partes sur de la herradura que forma el Estado de México.

En algunas ocasiones los zapatistas operaron en el Estado de Puebla, también invadieron el Distrito Federal y varias veces entraron a la Ciudad de México; pero Zapata nunca se sintió seguro fuera de su territorio y siempre hacía todo lo posible por regresar cuanto antes a su cuartel general de Tlaltizapán.

Los zapatistas, como todos los sabemos, son responsables por la acuñación de 1915 de las monedas de tamaño reducido de Un Centavo y Dos Centavos que acuñó la Casa de Moneda de México.

Por lo tanto, consideramos que estas dos monedas pertenecen a la serie revolucionaria y no a la acuñación normal de dicha casa.

Además, por las circulares fechadas el 20 de Sept. y 3 de Octubre de 1916, la Tesorería de México declaró ambas monedas ilegales.

¿Por qué vamos a ir nosotros contra la opinión de la Casa de Moneda de México?

Afortunadamente para nosotros los numismáticos el territorio de Zapata tenía suficientes metales; plata, cobre y aún algo de oro estaban disponibles.

Debemos tener presente que las minas de Taxco estaban funcionando antes de la conquista y actualmente todavía están en producción. Además de Taxco, existían varios campos mineros en plena actividad.

Entre éstos debemos mencionar Campo Morado, Suriana y otros mas pequeños en el Estado de Guerrero; Huautla en Morelos; Sultepec y Temascaltepec en el Estado de México, estaban a su alcance.

En cuanto a los recursos para la acuñación, los zapatistas tenían en su territorio mas de una decena de Ingenios azucareros.

La mayoría de estos ingenios tenían algún taller mecánico, así como personas competentes para llevar a cabo una acuñación.

Además en Taxco había plateros y joyeros competentes que podían fabricar los troqueles necesarios para acuñar moneda.

Don Jesús Sánchez Garza, una de las primeras personas que se dedicó al estudio de las monedas de la revolución, tuvo la oportunidad de hablar con uno de esos grabadores allá por los años treintas.

El nos da los nombres de Severo Hernández, Melitón Gómez y Paz Domínguez.

En un estudio muy interesante y extensivo publicado en el Boletín No. 61 de la Sociedad Numismática de México, el Dr. T.V. Buttrey nos hace un análisis muy completo de los varios tipos de diseños, así como del trabajo de cada uno de esto grabadores; también de las variedades y combinaciones de los troqueles.

Existen libros muy bien escritos ya publicados que clasifican las muchas variedades, así como las combinaciones de los troqueles en la acuñación zapatista.

Por lo que nosotros solo mencionaremos estas acuñaciones en forma general y suplicamos a la persona estudiosa que busca información sobre variedades, se sirva consultar las obras mencionadas en la bibliografía al final de este artículo.

Las casas de monedas zapatistas se encontraban diseminadas por todo su territorio.

Las más importantes estaban en el Estado de Guerrero.

Otras de menor importancia, en el Estado de Morelos.

Se ha atribuido a los zapatistas la acuñación en cuatro localidades del Estado de México.

Dos de ellas, Amecameca y Texcoco están en la parte oriental de dicho Estado.

En Amecameca, al pie de los volcanes Popocatepetl é Iztaccihuatl, el "general" zapatista Trinidad Sánchez Tenorio, ordenó la acuñación de 5 centavos, 10 centavos, 20 centavos, 25 centavos y 50 centavos en monedas de cobre.

Estas tienen dos peculiaridades: todas ellas son incusas y las de apariencia más primitiva de todas las monedas de la revolución.

Respecto a la moneda de Un Centavo "acuñado" en arcilla rojiza o barro en Texcoco, algunas personas han manifestado duda de la existencia de esta moneda.

Debemos decir que hace unos años tuvimos el privilegio de examinar el espécimen propiedad del Sr. Jaime Varón de Guadalajara, Jal. Por lo que podemos verificar que esta moneda sí existe.

Desgraciadamente, poco después, se extravió y se cree que la misma se encuentra en los Estados Unidos.

En la población de Tenancingo, en la parte occidental del Estado de México, el"general" Luciano Solís acuñó cuatro monedas de cobre de 2 centavos, 5 centavos, 10 centavos y 20 centavos. Esta acuñación es muy burda y reducida.

En Toluca, la Capital del Estado de México, se "acuñó" una moneda muy especial: Cinco Centavos de cartón redondo. Esta es la única moneda de cartón "acuñada" en México.

Por lo anterior podemos decir que la acuñación zapatista en el Edo.de México, incluye dos monedas únicas y muy interesantes.

La de Un Centavo de terracota ó arcilla de Texcoco y la moneda de cartón de Cinco Centavos de Toluca.

También las monedas incusas de Amecameca, las más primitivas de la revolución.

En siete lugares distintos del Estado de Guerrero se acuñaron monedas, a saber: Atlixtac, Suriana, Cacalotepec, Chilpancingo, Cacahuatepec, Campo Morado y Taxco.

En el ingenio azucarero de Atlixtac, solamente se acuñaron monedas de a diez centavos de cobre, todas fechadas en 1915 y con el nombre de la casa de moneda.

Se han catalogado muchas variedades y combinaciones de troqueles.

Suriana era un campo minero del cual solamente se conocen las monedas de plata de dos pesos fechadas en 1915 y con la leyenda: SURIANA.

Estas monedas de dos pesos Suriana en plata, son las más raras y más codiciadas de la serie zapatista.

Cacalotepec solamente acuñó una denominación; una moneda de plata de 20 centavos fechada en 1917. En Chilpancingo se acuñaron dos denominaciones: 10 centavos y 20 centavos en plata.

Estas monedas fueron fundidas por un joyero local por órdenes de los "generales" Jesús H. Salgado, Heliodoro Castillo, Encarnación Díaz, etc.

Se dice que como modelo para estas monedas, se usaron las monedas de diez y veinte centavos que estaban en circulación.

Sin embargo, debemos hacer notar que las monedas federales en circulación entonces, tenían la leyenda: Estados Unidos Mexicanos, mientras que las monedas de Chilpancingo tienen: MEXICO ESTADO G.R.O.

Gaytán nos dice que solamente se conocen dos juegos de las mismas.

Es obvio que si fueron fundidas en un taller de joyería, no pudieron fabricarse en gran cantidad.

Debemos agregar que en 1954, el Sr. J. Tamborrel, entonces presidente de la Sociedad Numismática de México, localizó a un viejo revolucionario cuya firma como gerente provisional se puede leer en los billetes emitidos en 1914 por el Banco Revolucionario de Guerrero, Rodolfo R. Catalán.

El Sr. Catalán dió una relación de cómo fueron fundidas estas dos monedas en el mes de diciembre de 1914.

También extendió un certificado firmado comprobando lo anterior.

Esta relación incluyendo una fotografía del certificado, fué publicada en 1954 en el Boletín Núm. 6 de la Sociedad, páginas diez y once.

Las monedas de Cacahuatepec son las más bien acuñadas y generalmente se consiguen en buena condición.

Fueron de 5 centavos en cobre; 20 centavos, 50 centavos y Un Peso en plata, todas fechadas 1917, la última fecha de la serie zapatista.

Las denominaciones fraccionarias tienen la leyenda; Estados Unidos Mexicanos; mientras que la de Un Peso tiene: República Mexicana.

Creemos que esto se debe al hecho de que usaron como modelos la moneda faccionaria entonces en circulación y el Peso de resplandor tipo 1898 1905.

Los dos lugares restantes, Campo Morado y Taxco, son los dos de los siete lugares en el Estado de Guerrero que propiamente se podrían llamar Casas de Moneda.

Campo Morado era una mina próspera cuando empezó la revolución.

Este lugar estuvo bajo el dominio zapatista durante 1914 y hasta el 7 de mayo de 1915 cuando el general federal Joaquín Amaro los obligó a abandonarlo.

Se conocen las monedas fraccionarias con la ceca Campo Morado siguiente: 5 centavos, 10 centavos, 20 centavos y 50 centavos en cobre, todas fechadas 1915.

La de Un Peso en plata fechada 1914 y la de Dos Pesos fechada 1915.

Las monedas acuñadas en Taxco vienen en las siguientes denominaciones: 2 centavos, 5 centavos y 10 centavos en cobre y 50 centavos y Un Peso en plata.

En ambas de estas cecas anteriores, así como las de Chilpancingo, siempre que está representado el sol con resplandor, el sol tiene cara.

Un buen número de monedas ha sido catalogado bajo el título "Estado de Guerrero", ninguna de ellas lleva ceca o nombre de un lugar definido como muchas de las descritas anteriormente.

Las monedas de "Guerrero" se conocen en las siguientes denominaciones: 2 centavos, 3 centavos, 5 centavos y 10 centavos en cobre así como las de 25 centavos, 50 centavos, Un Peso y Dos Pesos en plata.

Todas se conocen fechadas 1915; sin embargo, las dos últimas monedas, las de Un Peso y Dos Pesos se conocen también fechadas 1914.

En general podemos decir que todas estas monedas de "Guerrero", son muy similares en apariencia y diseño a las monedas de Campo Morado, excepto que la leyenda Campo Morado ó sus abreviaturas, Co.Ho., C. Morado ó las iniciales C. M. etc., han sido substituídas por: GRO como abreviatura de GUERRERO.

Además las monedas de Un Peso tienen la leyenda adicional; GRO./ORO: 0.300 y las de Dos Pesos incluyen la leyenda ORO 0.95.

Es decir que se supone que ambas monedas contienen una cierta cantidad de oro.

Se decía generalmente que el contenido de oro en estas monedas de plata, se debía a la falta de facilidades para separar el oro de la plata.

Existía otra versión,que el oro había sido agregado a propósito para crear una mejor aceptación de las monedas de plata.

En 1956 el profesor metalurgista, Bernardo Eguía Liz de la Sociedad Numismática de México, hizo un análisis preciso de estas monedas y comprobó que las monedas de Uno y Dos Pesos fechadas 1914 examinadas, contenían 0.257 y 0.486 gramos de oro respectivamente.

Otras monedas similares fechadas 1915 que fueron examinadas, contenían 0.039 gramos y 0.398 gramos de oro.

Por lo anterior, podemos ver que en algunos casos el oro había sido separado, pero la leyenda se dejó en las monedas por razones obvias.

El Dr. T.V. Buttrey junto con Adon A. Gordus, también han hecho análisis de estas mismas monedas.

La acuñación zapatista en el Estado de Morelos fue, más bien, en cantidades limitadas.

Incluye monedas de 2 centavos, 5 centavos, 10 centavos, 20 centavos y 50 centavos, en cobre fechadas 1915 1916.

También incluye una moneda de Un Peso fechado en 1916 que se conoce en plata y dos piezas en cobre; una de ellas con la fecha incompleta, solamente tiene dos puntos 191.

Generalmente (a) estas monedas se les conoce como Peso del Plan de Ayala.

Hemos estado acostumbrados y aceptamos que las monedas del "Estado de Morelos" fueron acuñadas en el ingenio azucarero Atlihuayán, cerca de Yautepec.

Ninguna de estas monedas de "Morelos" llevan el nombre específico de algún lugar o ceca sino: MOR por Morelos; E. de Mor., por el Estado de Morelos; E. L. de MORELOS, por Estado Libre de Morelos o simplemente, MORELOS.

Por otro lado, se ha aceptado que algunas de las monedas de Guerrero y de Morelos bien pudieron haber sido acuñadas en otras poblaciones o lugares que aún no se han catalogado.

En realidad no se les ha atribuído ningún lugar definido a las monedas catalogadas como de "Guerrero" y de "Morelos".

Nos place mucho el poder reportar una"Nueva Casa de Moneda" que muy bien pudiera ser el lugar de acuñación para monedas actualmente catalogadas como del Estado de Morelos y aún del Estado de Guerrero.

Durante una de nuestras investigaciones, nos tropezamos con la descripción del cuartel general de Zapata en Tlaltizapán que hace el Lic. Octavio Paz.

El era uno de los periodistas que visitaba a Zapata más o menos periódicamente durante la revolución.

En su descripción el Lic. Paz menciona que "... en la parte del fondo del edificio se había instalado una fábrica para acuñar moneda con los aparatos y útiles necesarios...", continúa Paz "...pues el Gral. Zapata siempre quiso que en el territorio controlado por sus fuerzas, circulara la moneda llamada zapatista que era también acuñada y siguió siéndolo en Atlixtac, Taxco y Campo Morado por el general Salgado, gobernador de Guerrero".

Esta es la única descripción ó mención de una casa de moneda zapatista que hemos encontrado y no sabemos si algún otro autor haya mencionado Tlaltizapán como casa de moneda zapatista.

Para 1918 ya la revolución se había calmado; la última acuñación zapatista está fechada 1917, no se conocen monedas zapatistas con una fecha posterior.

Al empezar el año 1919 los zapatistas tenían muy pocas esperanzas de llegar a ganar.

Pancho Villa, aliado de Zapata, había sido prácticamente eliminado en la batalla de Celaya. Fue allí donde Obregón perdió su brazo derecho y Villa empezó a declinar.

El nombre de Obregón ya sonaba como candidato a futuro presidente en las elecciones venideras. Las cosas realmente no estaban muy bien para los zapatistas.

La última Carta de Zapata

El 17 de marzo de 1919 Zapata firmó una "carta abierta" en la cual decía que estaba dirigiendo su "primera y última -carta" al CIUDADANO Carranza y no al -Presidente Carranza.

Seguía la carta en un lenguaje moderado pero agresivo condenando al régimen de Carranza. Además, El, Zapata exigía la renuncia de Carranza " por el bien del país", etc., etc.

Copias impresas de esta carta abierta se mandaron a otros revolucionarios en todo el país. Otras fueron fijadas a las paredes en algunas esquinas estratégicas de poblaciones y ciudades importantes.

Esto ya fue demasiado para Carranza. Llamó a Pablo González uno de sus más fieles generales, quién escogió al coronel Jesús Guajardo y pronto prepararon un plan.

Guajardo haría el papel de desertor y para hacer esto más atractivo a los zapatistas, Guajardo debería desertar con equipo completo, tropas caballos, parque, etc., etc.

Las cosas iban bien; sin embargo Zapata aún recelaba y no le tenía confianza a Guajardo y solicitaba pruebas.

Eso era fácil, los federales hicieron una pantomima en Jonacatepec. Allí Guajardo se convirtió en héroe "ganando" una batalla a las tropas federales.

Como una prueba adicional de lealtad a Zapata, Guajardo ordenó que algunos zapatistas que últimamente se habían pasado al ejército federal, fuesen fusilados inmediatamente como traidores.

Zapata al fin se convenció de la sinceridad de Guajardo.

Varios cientos de soldados del "ejército" de Guajardo acamparon en la hacienda de Chinameca, cercana a Tlaltizapán. Allí él preparó la ratonera. Como cebo usó todas las debilidades de Zapata: caballos, licor, etc., etc.

El 10 de abril Zapata fue acribillado por la guardia de honor que presentaba armas cuando Zapata entraba al casco de la hacienda montado en un bello caballo alazán tostado.

Ese mismo caballo se lo había regalado Guajardo el día anterior, como prueba de amistad.

Los macehuales habían perdido su calpuleh, los peones habían perdido su jefe.

Esta era la contestación de Carranza a la Carta Abierta de Zapata de tres semanas antes.

Aunque Zapata realmente fue un héroe local de un territorio pequeño, ahora es héroe oficial. Hay gentes que hablan de él como un símbolo para toda Latinoamérica.

Es sin duda un individuo legendario. A veces es un poco difícil distinguir entre leyenda y hechos reales.

Sin embarga todavía hay personas para quienes él es un asesino, un bandido y para otras es el "Atila del Sur", etc.

Para nosotros los numismáticos o coleccionistas de monedas revolucionarias, Emiliano Zapata es el "Cuatro veces rebelde" responsable de la fascinante acuñación zapatista.

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Fuente:

Miguel L. Muñoz. "La Acuñación de Emiliano Zapata",
en VIII Congreso Nacional de Historia de la
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Sociedad Chihuahuense de Estudios Históricos.
México. Páginas 147-157.