LA CIUDAD DE MÉXICO
DE 1900 A 1920.

Por Eduardo Vargas Sánchez


    Extracto:

    El desmembramiento del ejército constitucionalista, con la escisión encabezada por Francisco Villa, de la División del Norte, que fue quien realmente rompió la columna vertebral del ejército al servicio del usurpador general Victoriano Huerta en la batalla de Zacatecas; escisión que quiso evitarse en la Convención de Aguascalientes y ya se pudo paradójicamente aplicar el caudillismo a cada facción, denominándonos a los que insistíamos en llamarnos constitucionalistas por estar en la facción de Carranza como Primer Jefe que siempre fue del ejército constitucionalista, carrancistas (lo que nos molestaba), a la facción en que se convirtió la División del Norte, villistas, y a las fuerzas revolucionarias del sur, que siempre jefaturó hasta su asesinato Emiliano Zapata, zapatistas.

    Ese desmembramiento de las fuerzas armadas de la Revolución mexicana llenó de satisfacción a quienes desde el exterior siempre han soñado con la hegemonía sobre México.

    Es una verdad histórica, comprobada por investigadores acuciosos de nuestra historia, que a Villa como jefe del ejército convencionista (así se llamó la fusión villista-zapatista) se le hicieron ofrecimientos de toda clase de elementos de guerra y hasta de dinero, en conferencias especiales y personales con enviados del gobierno de los Estados Unidos; y al último agente, de nombre Duval West, tuvo que contestarle: "Imposible, Mr. West, porque yo no soy el dueño de México".

    El cínico agente pedía a cambio la cesión de Baja California; esa actitud de Villa demostró cuál era su verdadera personalidad, tan desvirtuada por sus enemigos.

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Fuente:

Eduardo Vargas Sánchez.
"La ciudad de México de 1900 a 1920", en
Mi pueblo durante la revolución. Tomo I
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Colección Divulgación del Instituto Nacional
de Antropología e Historia. México, 1985.
Páginas 151 a 190. 213 pp.